12 de julio de 2013 19:35 hs

La platea está expectante, la pregunta está formulada y todos quieren saber cual va a ser la respuesta a la interrogante “¿por qué cree que Estados Unidos es el mejor país del mundo?”.

El encargado de responderla es el periodista televisivo Will McAvoy, conductor de un noticiero caído en desgracia. En el pánico del momento, una “alucinación” lo sorprende: la imagen de su exnovia sosteniendo un cartel en el medio del público con la respuesta: “No lo es, pero puede serlo”.

En este escenario planteado en los cautivantes primeros minutos del piloto de The Newsroom, podemos encontrar un paralelismo justo para definir a la propia serie: no es la mejor televisión, pero puede serlo.

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The Newsroom –que formó parte de la alineación de la programación original de HBO para 2012 junto a Game of Thrones y Girls– significó para muchos el retorno dorado de Aaron Sorkin a la televisión. Es que el creador y productor ejecutivo de la serie, célebre por su trabajo en The West Wing y más recientemente en las premiadas The Social Network y Moneyball, coqueteó sin éxito con la audiencia televisiva a través de la serie Studio 60 on the Sunset Strip, cancelada en su primera temporada.

Con The Newsroom, Sorkin retornó al juego con lo que mejor le sale: reunir a un grupo de personajes quebrados en un ambiente laboral fuera de lo ordinario en el que deberán lidiar con cada una de sus personalidades a la vez que afrontan los desafíos de su trabajo. Esta vez, la locación elegida fue un canal de noticias y vaya si las emociones, así como las primicias, parecen correr por toda la oficina.

En la primera temporada se vio como McAvoy, el conductor del noticiero News Night representado por un carismático aunque explosivo Jeff Daniels, debe anteponerse ante una larga lista de problemas antes de ponerse frente a cámara cada noche. Un equipo de colegas que lo abandona, el ataque de la prensa amarilla y principalmente, el control por parte de los altos ejecutivos del canal dueño del programa, Atlantis Cable News (ACN), son solo algunos de contratiempos de la vida de McAvoy.

Pero The Newsroom es, además de un exaltado drama y un detrás de escenas del trabajo de un programa de noticias, una historia de amor. Las ideas y vueltas entre McAvoy y su productora ejecutiva y exnovia, Mackenzie McHale –personificada por la británica Emily Mortimer– son el hilo sentimental de la serie que dispone del entretenimiento por fuera de la cobertura periodística.

Paralelamente, el triángulo amoroso formado entre una pareja de empleados del canal y el productor asociado de Mcakenzie, Jim Harper, también apela a atrapar al espectador con momentos más cercanos a la comedia romántica que a un drama político.

La televisión que propone Sorkin es una que está cargada de rápidos y tenaces diálogos (bautizados por la web como “sorkismos”), que mantiene la interacción entre los personajes a un ritmo frenético y hasta a veces cansador.

Otra de las particularidades de la serie fue el tratamiento que decidió brindar al contenido periodístico del noticiero. En un emprendimiento que propone mezclar la realidad con la ficción, Sorkin decidió utilizar hechos y noticias reales de la actualidad estadounidense como materia prima para su noticiero ficticio.

Así, durante los 10 episodios vimos como el equipo de News Night lidió con el derrame en el golfo de México por parte de la petrolera British Petroleum, las idas y vueltas entre el Tea Party y los otros partidos políticos e incluso el asesinato de Osama Bin Laden por parte del ejercito estadounidense.

Pero no todo es elogio para The Newsroom. Si bien es verdad que para un periodista este puede ser su placer culposo en la televisión (¿dónde más se puede ver discusiones sobre el manejo de fuentes y la ética periodística de manera tan teatral y entretenida?), es verdad que la serie no parecer mantener un alto nivel de calidad episodio a episodio.

Muchas veces, de hecho, parece caer en giros dramáticos similares a los de las novelas brasileñas o incluso en clichés televisivos típicos de la televisión y cine norteamericano. Coldplay como cortina musical cuando los personajes están tristes, por ejemplo.

Lo que viene
HBO ha mantenido una tradición de producir pequeños avances cinematográficos como adelantos de sus series.

Desde Six Feet Under hasta Los Sopranos, estos avisos están cargados de metáforas visuales y señales que trazan las lineas temáticas de lo que se vendrá. En el caso de The Newsroom, se puede apreciar a McAvoy caminado solo por un desierto, mientras se topa con visiones de sus colegas en pleno derrumbes personales, al mismo tiempo que ve a Mckenzie perderse entre las dunas.

Para esta segunda temporada, la serie se concentrará en una gran cobertura noticiosa en vez de una historia por capítulo. The Newsroom retomará su narrativa un año después del último capítulo, en el la que McAvoy acusó al Tea Party de ser los “talibanes de Norteamérica”. A través de flashbacks, veremos como el conductor y su equipo son interrogados por un abogado debido al reportaje, que degeneró en una crisis para el canal. Mientras tanto, el inicio del movimiento Occupy Wall Street y la campaña política del republicano Mitt Romney serán otras de las historias a cubrir.

Para esta segunda temporada, Sorkin prometió una visión política con mayor espectro, aspecto que fue criticado tanto por periodistas como críticos televisivos. El constante escrutinio de la prensa incluso lo llevo a volver a filmar los primeros dos episodios, por lo que esta temporada tendrá un total de 9 episodios en vez de 10. Sin importar lo que pase en el detrás de cámaras, vale la pena sintonizarla.

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