12 de junio de 2014 12:58 hs

La calidad de la lana depende de nosotros; disponemos de la calidad y de las herramientas y está en nuestras manos obtener el máximo valor por nuestro producto”. Ese concepto fue manejado por D’Jalma Puppo, un productor que se convirtió en el exportador de su propia lana desde 2002 y que además coloca la producción de otros productores desde 2008.

El empresario dejó valiosas experiencias para alcanzar mejores resultados en el negocio ovino, en la jornada inaugural del ciclo de 2014 de Agro en Foco, cumplida en el teatro Larrañaga, en Salto, el miércoles 4 de junio, con la organización del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, Blasina y Asociados y El Observador.

Advirtió que cuando un productor aspira a un mayor precio, hay que competir con el mundo, por ejemplo con Australia y Sudáfrica y la competencia es de toda la cadena.

Más noticias
“El productor tiene que aportarle la calidad necesaria al exportador, quién debe buscar el mejor precio en el mercado mundial y competir con los australianos. Por lo tanto, nuestro objetivo es difundir estas ideas y valorizar nuestras lanas”, dijo el empresario.

En su opinión, para tener mejores precios, hay que tener una lana de calidad y para ello es necesario disponer de una buena genética, que el país la tiene disponible.

Además hay que tener un buen manejo sanitario, de acondicionamiento de la lana grifa verde en un 95%, mientras que en el 5% restante de las lanas grifa celeste se ha encontrado que un 50% de los lotes no cumplen con las exigencias.

Puppo mostró la información detallada de una empresa china que le envía los datos de los lotes de lana que compró a su firma y donde lo más importante son las fibras coloreadas, que tienen una incidencia muy baja. Pero si se ve un lote con acondicionamiento grife celeste se observa alta presencia de 230 fibras coloreadas por kilo de tops contra 10 de grifa verde, lo que hace que aquella sea clasificada como lana de baja calidad.

Cuando un comprador pide un análisis de laboratorio muy completo, lo que hace es cubrirse en el precio o cuando compra una lana de calidad inferior lo que hace es cubrirse en el precio y eso lo paga el productor. Por lo tanto, cuanto más completo sea el análisis, mayores posibilidades hay de un mejor precio. Y el uso de pinturas es el problema más importante que se ha tenido en los acondicionamientos grifa verde. En fotos de algunos tops que enviaron los compradores chinos, aparece el color de pinturas utilizadas y eso ha ocurrido en lotes de alta calidad, explicó.

Álvaro Méndez, un productor de Salto que contó por qué mantiene el rubro ovino dentro del sistema, afirmó que “no existe producción que no sea económicamente rentable y la oveja demuestra –según todos los estudios– que por capital invertido es el rubro más rentable que tenemos dentro de la ganadería. Además el ovino es el rubro agropecuario que menos daña al ambiente”.

Opinó que la lana y la carne ovina tienen una ventaja comparativa con relación al vacuno, “porque tienen cadenas mejor integradas. En el caso de la lana tenemos una cooperativa que es Central Lanera Uruguaya que limpia la cancha, que le da claridad al sistema y en el caso del cordero pesado tiene mucho grado de integración que no lo tiene el vacuno”.

El verdadero objetivo del sector


Méndez dijo a El Observador Agropecuario que el lanar es competitivo, sobre todo en los campos del norte es rentable y que es el rubro mejor posicionado dentro de los establecimientos. Explicó que en un sistema de cierta intensividad, como es su explotación, engordar un novillo en un ciclo completo en dos años y medio lleva trabajo y tiempo, mientras que engordar un cordero se puede hacer en cinco meses y con recursos económicos mucho más bajos. A su vez el sector ovino más que aumentar el stock lo que necesita es incrementar su productividad, el objetivo es producir más kilos de lana y de carne y de mejor calidad, opinó.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos