El nuevo decreto sobre el etiquetado frontal de los alimentos que comenzó a regir el lunes es “más exigente” que el aprobado por la administración de Tabaré Vázquez, pero más flexible que el que presentó el gobierno de Luis Lacalle Pou en setiembre de 2020, según la Cámara Industrial de Alimentos Envasados (Ciali).
El jueves se conoció la resolución del Poder Ejecutivo con los nuevos valores. El límite de sodio es de 500 miligramos cada 100 gramos; el de azúcar, de 13 gramos; el de grasas totales, de 13 gramos; y el de grasas saturadas, 6 gramos. El último decreto sobre etiquetado de alimentos, publicado el 2 de setiembre, establecía que el límite de sodio sería de 400 miligramos cada 100 gramos para alimentos sólidos; el de azúcar, de 10 gramos; el de grasas totales, 9 gramos; y el de grasas saturadas, 4 gramos.
Por como esta “calculado el aumento” es “difícil reformular” la cantidad de estos componentes en los alimentos, dijo a El Observador el secretario general de la Ciali, Juan Pedro Flores. Para el empresario, el aumento debió ser “paulatino” y seguir el ejemplo de Chile, que optó por una normativa con una exigencia gradual. “No puedo reformular más porque si no cambio el sabor del producto. Ya no es el mismo producto”, explicó.
El nuevo decreto tiene un cambio de criterio en comparación al decreto de 2018. El límite en sodio es el mismo (500 miligramos cada 100 gramos), pero en los azúcares y grasas la medida del máximo estaba establecida en porcentajes (en grasas el límite era el 35% del valor calórico total y en grasas saturadas el 12% de ese valor). El diputado nacionalista Juan Martín Rodríguez explicó que el Ejecutivo optó por usar los gramos como unidad de medida “porque es lo que se utiliza en todo el mundo, y facilita la comprensión”, según escribió en su cuenta de Twitter.
El legislador explicó que para el nuevo decreto se tomó como referencia la tercera fase del modelo implementado en Chile, un criterio que es “mucho más exigente” que el original, que “atentaba contra un proceso gradual y razonable”.
Sellos sin cambios
En la mayoría de los rubros de la industria, el nuevo decreto no altera los sellos que están impresos en los paquetes. A esta conclusión llegó un informe de la Ciali, al que accedió El Observador. Las bebidas sin alcohol, aguas saborizadas, tapas para empanadas y pastas frescas mantienen la misma cantidad de sellos con el nuevo decreto en comparación a los que establecía el decreto de 2018.
Según el documento, estos productos ya habían "reformulado sus recetas” tomando en cuenta lo que establecía la normativa de 2018 y habían disminuido la cantidad de sellos en los envases.
Los productos lácteos también “reformularon” a partir del decreto anterior y disminuyeron la cantidad de azúcares y sodio, y el nuevo decreto, entonces, no cambia la cantidades de etiquetas que deben estar impresas en los productos.
En los productos que sí hay cambios son en el del rubro de galletería y alfajores, que deberán aumentar los sellos en los alimentos a partir del nuevo decreto. Esto, “dentro de lo posible, llevará a la industria a reformular nuevamente los productos en aras de cumplir con los estándares de alimentación saludables actuales”, dice el texto.
En el caso de las galletas, el 24% de los productos debía tener los tres sellos con el decreto de 2018, un porcentaje que se amplió a 65% con la normativa que el actual gobierno presentó en setiembre y que disminuyó a 57% con la regla que entró en vigencia el lunes.
En este rubro, a partir del nuevo decreto el 100% de los paquetes debe tener un sello, cuando con la normativa de 2018 había un 23% de los alimentos que no requería ninguno.
Todas las golosinas, los caramelos y los productos de indulgencia tendrán las tres etiquetas, algo que también establecía el decreto de 2018. La reformulación de los componentes de estos productos “resulta muy compleja”.
Las mermeladas y dulces también se mantienen sin cambios, y en el resto de los rubros alimenticios (las sopas, los helados y los jugos) los sellos “no se ven considerablemente disminuidos”.
La administración de Tabaré Vázquez había estipulado un plazo de 18 meses para aplicar los cambios en los envases, pero luego el gobierno de Lacalle publicó otro decreto que fue “sumamente exigente”, según Flores, quien insistió con que la gremial no pretende “politizar” el tema.
El decreto de Vázquez, “desde el punto de vista industrial da tiempo de reformular, que era lo que había hecho bien”, dijo Flores. “Este gobierno es más exigente”, agregó.
El empresario aseguró que las empresas estuvieron de acuerdo “desde el primer momento” con “informar” sobre los que contienen los productos y que pretenden “trabajar junto” al gobierno de Lacalle Pou.
Las críticas al cambio
Cuando se hizo público el decreto, algunos actores políticos y de la salud se expresaron en contra del cambio publicado por el gobierno. El presidente del Sindicato Médico del Uruguay, Gustavo Grecco, escribió en su cuenta de Twitter que la nueva reglamentación "permite" que los alimentos tengan 20% más de sodio, 30% más de azúcares, 45% más de grasas totales y 50% más de grasas saturadas. La diputada del Frente Amplio y exsubsecretaria de Salud, Cristina Lustemberg, lamentó la decisión del gobierno y dijo que con el nuevo decreto la medida pierde "efectividad" y no cumple con el objetivo.
El integrante de la sociedad civil Alianza Contra las Enfermedades No Transmisibles Diego Rodríguez, dijo en el programa En Perspectiva que la nueva normativa "beneficiará" a los lácteos (en especial lo de las "empresas multinacionales") porque habrá ciertas "excepciones" por la lactosa y azúcares naturales. "Hay productos que dejan de tener la etiqueta de exceso a pesar de que tienen exceso", explicó.
El criterio para los alimentos líquidos se mantiene igual al que había presentado el Ministerio de Industria en setiembre. El límite de sodio es de 200 miligramos cada 100 mililitros, el de gradas totales, 4 gramos; y el de grasas saturadas, 3 gramos.
El caso de los azúcares en alimentos líquidos, los límites están discriminados. En general, son 3 gramos, cada 100 miligramos; en productos sin edulcorantes no nutritivos, 5 gramos; en productos con un máximo de hasta 80% de calorías aportadas por azúcares, 7 gramos; en los productos sin adición de edulcorantes no nutritivos, 7 gramos.
Además, el nuevo decreto mantiene las excepciones para la lactosa y los azúcares presentes en las frutas y verduras, y las grasas de los frutos secos.