Como consecuencia del cierre temporal del aeropuerto hamburgués dos vuelos fueron desviados a la cercana Bremen y el resto de aviones permaneció sin despegar en pista o se mantenía sobrevolando la zona a la espera de permiso para aterrizar.
"Lo que se dijo que hubo una amenaza de gas. Y entraron unos policías corriendo y nos pidieron que desalojáramos la terminal. Llegaron no menos de 30 vehículos de los bomberos y policía. Estuvimos aproximadamente una hora afuera hasta que nos permitieron entrar. No pasó más nada y no explicaron al menos aquí nada más", señaló a El Observador el empresario Oscar Schmidt, quien forma parte de la delegación que acompaña al presidente.
En un comunicado, los bomberos indicaron que nueve personas tuvieron que ser hospitalizadas y que las instalaciones aeroportuarias fueron evacuadas durante más de una hora, durante la cual quedó suspendido el trafico aéreo.
Según informó la edición digital del semanario Der Spiegel, los bomberos creen que pudo tratarse de una gamberrada, pero se descarta cualquier trasfondo terrorista.
Varios medios apuntaron, citando a fuentes policiales, que se encontró un cartucho de gas pimienta o una sustancia similar en una papelera del aeropuerto, cuyo sistema de aire acondicionado ayudó a diseminar las partículas irritantes.
Los viajeros comenzaron a quejarse pasado el mediodía de problemas respiratorios e irritación ocular y se decretó una alarma que derivó en la evacuación temporal de las terminales.
Un centenar de efectivos del cuerpo de bomberos y de los servicios de emergencia atendieron a los afectados, mientras que el tráfico aéreo era suspendido por precaución.