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10 de agosto 2011 - 14:15hs

Los deportistas de elite suelen exigir el físico al límite y las consecuencias pueden ser irreversibles. Este miércoles desde Italia, un periodista y amigo del argentino Gabriel Omar Batistuta, confesó al diario Corriere della Sera que al ex goleador le cuesta caminar y que ni siquiera puede estar de pie más de media hora. Además, argumentó que “las infiltraciones destrozaron los tendones” al argentino.

“Soy contra a infiltrar. No quiere decir que en alguna oportunidad se pueda hacer, pero no soy de la idea”, confesó a El Observador el experimentado jefe de sanidad de Peñarol, Alfredo Rienzi.

Rienzi, especializado en Medicina Deportiva y Fisiología del Ejercicio, aseguró que la exigencia a la que son sometidos los deportistas en la actualidad no es la misma que hace tres décadas y los tratamientos también fueron avanzando.

Existen dos tipos de infiltraciones, según explicó el médico carbonero. Una es para que el deportista pueda competir y es una anestesia. La segunda, es un antiinflamatorio y es para intentar curar las lesiones con mayor rapidez.

“En 30 y pico de años que estoy trabajando en Peñarol, jamás hice una infiltración de anestesia. Esas se hacen directamente en el vestuario. Hace 30 años se hacían, pero hoy en día no se practica por el riesgo que corren los jugadores. El tema de infiltrar, del antiinflamatorio, es distinto, incluso si está indicada”, señaló.

Igualmente, Rienzi puntualizó que la decisión de infiltrar siempre está sujeta al tipo de lesión y a la zona que se ve afectada.

Batistuta jugó tres Mundiales con la selección argentina (1994, 1998 y 2002), ganó dos Copa América, defendió nueve años a Fiorentina y tres a Roma. Sus problemas físicos lo obligaron a abandonar el fútbol cuando militaba en Al-Arabi de Qatar. Es el máximo goleador de la historia de la Fiorentina y también de la selección albiceleste.

“Ya de por sí, un atleta de alta competencia, a ese nivel, los entrenamientos, los partidos, la exigencia es mucho mayor que antes. Todas las articulaciones sufren. De ahí que muchos dicen que la competencia de elite, en realidad, no es saludable porque es un riesgo muy grande para el deportista”, explicó Rienzi.

Los riesgos de infiltrar en el vestuario

La mayoría de los deportistas nunca quieren perderse las competiciones y quizás hasta soliciten algún tipo de solución sin siquiera saber los riesgos que corren. “Ahí va en el médico explicárselo”, destacó el profesional.

Sin embargo, las cifras que se manejan en Europa en el fútbol llevan a que los clubes no quieran perder al jugador ni siquiera en un partido. Es tal el dinero que invierten en algunos deportistas, que quieren aprovecharlos al máximo. “Creo que en Europa, es peor que acá. Les pagan cifras muy importantes y hay una presión mucho más grande para que jueguen”.

A lo largo de la carrera del profesional, no solamente influyen las infiltraciones. También se suman otro tipo de lesiones que pueden ser crónicas, dolores u operaciones a las que haya podido someterse el deportista. Incluso el dolor o molestias que puede sentir un jugador, pueden derivar en lesiones más importantes.

“El dolor es una defensa del organismo. Te avisa para que no sigas jugando. El dolor te frena. Si te sacan el dolor y seguís jugando, podés agravar la lesión en un 100% o 200%”, subrayó Rienzi.

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