30 de septiembre de 2013 22:01 hs

Los medios de pago en circulación aceleraron su crecimiento durante el mes de agosto y se alejan de la meta establecida por el Banco Central (BCU), como lineamiento de su política monetaria. Según los datos difundidos ayer por el BCU, los medios de pago ampliados (M1’) acumularon un crecimiento de 15,7% en el trimestre móvil finalizado en agosto respecto a igual período del año pasado.

De ese modo, el crecimiento de los agregados monetarios que el BCU utiliza para señalizar su política se aceleró respecto al trimestre finalizado en julio, cuando el crecimiento era de 14,5%. En la última reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), celebrada a fines de junio, las autoridades fijaron como referencia indicativa un crecimiento de entre 12,5% y 13% para el trimestre finalizado en setiembre. Sin embargo, para que el agregado M1’ cierre el tercer trimestre dentro ese rango de crecimiento, su expansión mensual tendría que desacelerarse bruscamente en setiembre, desde una tasa interanual de 15,1% en agosto a 7,1%.

Medido mes a mes, eso implicaría que los medios de pago en circulación tendrían que reducirse de $ 142.950 millones en agosto a $ 133.964 millones en setiembre, lo que implica una fuerte caída de 6,3%. En su reunión de junio, el Copom resolvió cambiar el instrumento de señalización de su política monetaria, abandonando la fijación de la tasa de interés a un día y adoptando el crecimiento de los medios de pago en circulación. La próxima reunión del Copom tendrá lugar el lunes de la semana que viene.

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El economista de Vixion Consultores, Aldo Lema, dijo a El Observador que “es improbable” que se cumpla con el rango meta establecido por el Banco Central de una expansión de 12,5% a 13% de los agregados monetarios para el trimestre, a pesar de la “moderación” en el crecimiento que pueda haberse registrado en setiembre. “Todo indicaría que con un crecimiento en setiembre que habría sido de 13%, el promedio trimestral habría sido de 15%, dos puntos por encima del rango meta” , dijo Lema.

El experto de señaló que esa situación se configura a pesar de las altas tasas de interés interbancarias que convalidó el BCU, lo que revela que “el comportamiento de los agregados monetarios suele reflejar un alto grado de inestabilidad y volatilidad, que son claramente menos manejables como instrumento para controlar la inflación”.

En agosto y setiembre la tasa de interés promedio de mercado para operaciones interbancarias a un día de plazo (call) cerró cada mes prácticamente en el mismo nivel. Si bien el promedio de las transacciones pasó de 16,1% a 17,7% en esos meses, se registró una enorme volatilidad en la operativa diaria .
Lema dijo que a la “baja credibilidad” que acarrea el BCU con el incumplimiento del objetivo inflacionario, se suma ahora una pérdida de credibilidad también en el manejo del instrumento.

Añadió que eso se debe a una ponderación de otros objetivos por parte del BCU además del combate inflacionario, como el tipo de cambio, una variable sobre la que la autoridad monetaria tiene una capacidad de acción “limitada”.
“A la larga no se consigue mucho en ese frente (cambiario), con el riesgo de que la inflación se perpetúe entre 9% y 10% en los próximos meses”, analizó Lema. l

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