La palabra que no se puede decir públicamente es “derrota”. En lo demás, el Frente Amplio empezó a asimilar este lunes, tras una jornada cargada de adrenalina y sorpresas, que la ciudadanía votó por el cambio y que habrá un nuevo gobierno a partir de 2020.
Veinticuatro horas después del efusivo discurso de su candidato Daniel Martínez, que llamó a los frenteamplistas a “festejar en sus casas” y a “esperar” los resultados finales, en el oficialismo ya asumen que los votos observados no permitirán revertir la escasa diferencia, aunque esperarán hasta el pronunciamiento formal de la Corte Electoral para reconocerlo y felicitar al próximo presidente.
En la tarde del lunes, Martínez expresó que saludará “personalmente” a Lacalle Pou “cuando se confirme que él es electo”. A través de su cuenta de Twitter, el candidato aclaró que “lo correcto es esperar los resultados de la Corte Electoral” y que “sea cual sea va a existir un diálogo” con el nacionalista.
Horas después, el presidente del Frente Amplio Javier Miranda se expresó en la misma línea y hasta con la misma conjunción. “Cuando la Corte se pronuncie se reconocerá y se expresará personalmente”, sostuvo en conferencia de prensa. “Somos conscientes de que con los números que tenemos la fórmula Lacalle-Argimón va encabezando y tiene probabilidades de ser proclamada”, añadió, tras reunirse el Secretariado Ejecutivo.
Dentro de la reunión, de la que participaron referentes de los principales sectores del FA, varios dirigentes mencionaron que el oficialismo había conseguido una “victoria política” a pesar de la “derrota electoral”. Según contaron participantes del encuentro, el oficialismo valoró especialmente la arremetida final y el hecho de que tras 15 años en el poder la derrota se concretara por tan escaso margen.
Puertas afuera, Miranda halagó “la formidable participación electoral que tuvo la fórmula Martínez Villar” y tuvo palabras de elogio para la militancia frenteamplista, al igual que para los restantes ciudadanos que apoyaron “el proyecto progresista”. Además, sostuvo que la izquierda está “absolutamente” preparada para ser oposición. “Si la ciudadanía decide que nuestro lugar sea la oposición, tengan la certeza de que el FA va a ser una oposición seria y responsable, y que defenderá con lealtad las conquistas de estos 15 años. Nuestra fuerza representa aproximadamente el 40% del Parlamento. Sabemos que somos absolutamente imprescindibles para el gobierno del país, donde sea que estemos”, afirmó. Ante una repregunta de un periodista, Miranda aclaró que no estaba diciendo que el FA hubiera perdido.
Durante toda la jornada del lunes, otros dirigentes del oficialismo habían reconocido a su modo que Lacalle Pou será quien se calce la banda presidencial el próximo 1° de marzo. “Los números dan que es muy probable que el próximo presidente sea Lacalle Pou. Remontar los votos observados es casi imposible”, dijo Orsi en radio Del Sol. Carolina Cosse, senadora electa, dijo a No Toquen Nada que “parece claro cuál es la tendencia”.
Desahogo
El salto de Daniel Martínez en el escenario fue toda una expresión de desahogo. Entró agitando sus brazos de puños cerrados, luego abrió sus palmas al cielo y se golpeó siete veces el corazón al grito del infaltable “vamo’ arriba”.
Sabía que los números no le daban para ser presidente, pero con todo lo que había escuchado en los días previos, sobre todo por parte de frenteamplistas, los resultados le habían devuelto el alma al cuerpo. En las últimas semanas, Martínez había recibido con amargura cuestionamientos, particularmente desde su propia fuerza política, al modo en que lideró la campaña. Vio en los resultados una reivindicación de su liderazgo y en su entorno ahora no descartan que continúe su carrera política, contrario a lo que varios en el Frente Amplio pronosticaban hasta este domingo por la tarde.
La decisión de no reconocer la derrota y esperar la proclamación formal se tomó en el séptimo piso del Hotel Crystal Tower, donde sesionó informalmente el comando del Frente Amplio. Martínez se había emocionado al ver los primeros resultados un piso más arriba con su familia. Luego bajó con sus asesores y con el avance del escrutinio consensuaron que lo mejor era esperar.
Allí estuvieron el jefe de campaña Yamandú Orsi, el presidente del FA Javier Miranda, el publicista Claudio Invernizzi, Jorge “Chileno” Rodríguez y el sociólogo Agustín Canzani, entre otros asesores. Fuentes del comando señalaron que el pronunciamiento de la Corte Electoral, respecto a que no se podía afirmar con certeza un ganador esa noche, fue determinante para decidir no asumir la derrota. También pesó, según dirigentes consultados, lo que se vio como una actitud de "soberbia" por parte de la oposición en los días y semanas previas. Entre los presentes en el séptimo piso del hotel, todos estuvieron de acuerdo con la decisión tomada, pese a que en el Frente Amplio generaría visiones encontradas.
Poner el pronunciamiento de la Corte Electoral como condición para reconocer una derrota es una novedad de los últimos 35 años de la vida democrática en Uruguay, en los que la izquierda llegó por primera vez al gobierno.
En 1994, con una diferencia menor que la actual y con menos datos en tiempo real, los perdedores asumieron los resultados esa misma noche. En el entorno de Martínez entienden que la polémica por la decisión queda en el terreno de las anécdotas. Tanto el candidato como su círculo más cercano se llamaron a silencio en las horas posteriores a la elección. Martínez pasó el día junto a su familia y asistió a la marcha de Mujeres de Negro. En los próximos días se tomará licencia.