Varias familias de Maceió, en el noroeste del país, una ciudad parcialmente devastada por los terremotos provocados por la actividad minera de una compañía local acudieron a un tribunal de Róterdam, en Países Bajos, para reclamar justicia e indemnizaciones.
Maceió, capital del estado de Alagoas, sufrió una serie de movimientos sísmicos en 2018, que obligaron a decenas de miles de personas a abandonar sus hogares tras la aparición de grietas en las calles y en los edificios.
El movimiento telúrico en esta ciudad de un millón de habitantes fue atribuido a la extracción de sal de roca por parte del gigante petroquímico Braskem, cuyo mayor accionista es Novonor, antigua Odebrecht, protagonista de la gran causa de corrupción Lava Jato.
"Lo que estamos viviendo es el infierno", afirmó Alex Da Silva, una lidereza comunitaria. "Los que quedan en nuestra comunidad siguen sufriendo hundimientos de tierra y temblores del suelo. Hoy esperamos que se haga justicia, que por fin se haga justicia", dijo.
Braskem, cuya sede en Europa está en la ciudad neerlandesa de Róterdam, afirma que ha ofrecido compensaciones económicas y apoyo psicológico a los afectados, así como ayuda para que se cambien de casa. La empresa asegura que pagó US$ 790 millones en indemnizaciones y ayudas económicas a más de 18.000 personas.
Ante la corte, sus abogados defendieron que el caso en Países Bajos era innecesario ya que ya se había alcanzado un acuerdo en Brasil. Sin embargo, Martijn van Dam, abogado del estudio holandés Lemstra Van Der Korst que representa a las familias declaró que “el programa de indemnización no es una indemnización completa".
"Es un intento de Braskem de arreglar las cosas a bajo precio y, por esa misma razón, los demandantes han presentado una demanda ante Países Bajos para obtener una indemnización completa", explicó el abogado, poco después que los representantes de la compañía rechazaron hacer declaraciones tras la audiencia.
La corte deberá dictaminar sobre la responsabilidad de Braskem antes de abordar el tema de las indemnizaciones. "Eso incluye daños materiales, es decir, las casas que tuvieron que dejar atrás, pero también daños morales, porque literalmente perdieron la vida debido al derrumbe de las minas de Braskem", señaló van Dam.
En 2022, el tribunal de Róterdam se declaró competente en el caso, alegando que su empresa matriz, Braskem S.A., y las filiales en los Países Bajos, estaban "inextricablemente vinculadas", confirman así la pretensión de los demandantes que se tenga a la firmas como un conjunto económico.
"Braskem SA podía haber previsto razonablemente que no sólo sus entidades neerlandesas sino también la sociedad tenedora de acciones podrían ser llevados ante este tribunal", dijeron los jueces en la sentencia.
Una de las afectadas, Maria Rosangela Ferreria Da Silva, declaró haber sido "expulsada" de su casa tras los sismos, que le acarrearon problemas psicológicos. "Espero que se haga justicia, porque en Brasil, Braskem es quien tiene las cartas y aquí sentimos que es diferente", declaró esta funcionaria de 48 años.
Su madre, aseguró, sufrió una depresión cuando se vio obligada a dejar la casa en la que había vivido toda su vida. Su salud empezó a empeorar hasta que finalmente murió de covid-19. "Perdí a mi madre por este desastre", dijo Da Silva. "Sólo alguien que tenga una madre y la pierda así entenderá lo que siento, lo que siento al perder a mi madre", añadió.
(Con información de AFP)