3 de julio de 2012 21:19 hs

El Fondo Nacional de Recursos (FNR) analiza las causas por las que las instituciones médicas no han reaccionado positivamente ante el Programa Infarto Agudo de Miocardio (PIAM), que provee medicamentos para tratar los infartos en los primeros momentos.

Si bien el FNR otorga de forma gratuita estos fármacos llamados fibrinolíticos, y las instituciones solo deben registrarse y enviar los datos de los pacientes beneficiarios, desde diciembre de 2010 hasta ahora solo 20 empresas adhirieron al programa.

“Se calcula que hay unos 2.500 infartos al año en Uruguay. Sin embargo, las instituciones no reaccionaron y los pacientes que usaron el medicamento son apenas unos 100”, dijo a El Observador el subdirector técnico del FNR, Alarico Rodríguez.

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El especialista considera que la falta de entusiasmo de las instituciones posiblemente se deba a que “el estímulo del sistema (de salud) es poner al paciente en una ambulancia y mandarlo a hacerse una angioplastia”, aun en los casos en los que ese método no resulta el más adecuado. Así, sostuvo Rodríguez, las instituciones “se sacan el problema de encima” porque derivan al paciente a un Instituto de Medicina Altamente Especializada (IMAE) y evitan ocupar una cama de CTI propia.

La angioplastia es un procedimiento que dilata las arterias obstruidas. En Uruguay solo está disponible en cinco de los IMAE cardiológicos y todos se encuentran en Montevideo. El FNR considera que la eficacia de la angioplastia depende de que se acceda al procedimiento en las primeras dos o tres horas de obstrucción, algo posible solo para los pacientes que se encuentran cerca de la capital.

En cambio, los fibrinolíticos de segunda generación que ofrece el FNR podrían aplicarse rápidamente y prevenir, al menos en una primera etapa, que la oclusión derive en infarto.

En ese sentido, Rodríguez reconoció que “el hecho de que el Fondo financie las angioplastias juega en contra de lo que resulta mejor para el paciente”.

El FNR es consciente de que los IMAE cardiológicos están mal distribuidos y que sería bueno tener uno en el norte del país. Sin embargo, sus autoridades han rechazado las solicitudes de instalar IMAE allí porque “con los que hay, no se necesitan nuevos”.

De hecho, el FNR considera que si un instituto no hace 200 angioplastias por año, no adquiere el conocimiento para hacerlos bien.

Al norte del Río Negro no existe ningún lugar donde se pueda alcanzar ese número, y por eso el FNR sugiere el uso de fibrinolíticos.

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