Dicen que la profesión de árbitro es ingrata. ¿Qué dejamos entonces para uno que espera cinco años para tener su chance en Primera, y que cuando da el salto a Internacional se rompe el tendón de aquiles y queda parado seis meses? Alguien que hasta debe replantearse si no dejar la profesión, que en realidad es su pasión porque no le alcanza para pagarse el sueldo entonces tiene que mantenerse con otro trabajo. Y que, en ese proceso de empezar a tener logros internacionales al empezar a recorrer el mundo gracias a sus buenas actuaciones, es despedido de su trabajo y tiene que buscar otro para mantenerse.
Ferreyra la remó y hoy es el mejor juez
Superó una rotura de tendón de Aquiles y tuvo un gran año