16 de julio de 2013 19:46 hs

Tienen que encontrar otras medidas que no nos perjudique”, dijo a El Observador una estudiante del liceo Nº 2 (Héctor Miranda), que con otros compañeros de clase había concurrido al liceo para asistir a clase de Inglés. “Con estos paros nos atrasamos y después nos llevan al palo. Hay temas que no se dan y en el examen es tu problema. Si tenés bajas después no las subís más”, agregó uno de sus amigos.

La misma preocupación existe entre los docentes del liceo Nº 64. “Yo no sé qué vamos a hacer con los alumnos que tienen notas de 4 ó 5 en la primer entrega del carnet, porque ahora viene la segunda entrega y el promedio de junio – julio no existe porque no hubo clase. Entonces, yo me pregunto: ¿Esos chicos van a poder salvar el año? Yo espero que las autoridades tomen alguna medida, así no se puede seguir”, señaló una docente que pidió no ser identificada.

Desolación y escepticismo. Eso es lo que reina por estos días en los liceos públicos de Montevideo, luego de que el lunes la asamblea de la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (Ades) resolviera extender la huelga que comenzó el 20 de junio –y tuvo una tregua durante las vacaciones de julio– hasta por lo menos el próximo viernes 19 de julio.

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Salvo algunas pocas excepciones, en los liceos no se ven caras adolescentes, ni grupos de amigos. Los halls de entrada, los salones y los pasillos están vacíos. El silencio reina. Las mochilas y los cuadernos no existen. De siete liceos de Montevideo que recorrió ayer El Observador, solo dos rompían con esta regla: el liceo Nº2 (Héctor Miranda) y el liceo Nº 58 (Mario Benedetti). En algunos, los escasos alumnos del turno matutino ya se habían retirado y aguardaban con sorpresa la llegada de los estudiantes del turno siguiente. “Vamos a ver cuántos vienen hoy, nunca se sabe”, aseguró el director de un centro.

Profesores sin alumnos

El problema no era la falta de profesores, ya que según pudo constatar El Observador en la mayoría de los casos, la presencia docente se aproximaba o superaba el 50%. Solo uno de ellos, el liceo Nº 65 estaba ocupado por el núcleo sindical. Y en el liceo Nº 21 la asistencia docente era del 20%.

En algunos centros, fuentes consultadas explicaban la ausencia de los alumnos de forma sencilla.“Esto es por el capricho de unos pocos que quieren pelear contra todo y entonces decretan la huelga, pero que haya huelga no quiere decir que los liceos estén cerrados o que los profesores no trabajen, la mayoría lo hacemos, pero eso nadie lo sabe”, protestó una docente en el liceo Nº 58.

La extensión de la huelga se votó el lunes en asamblea con el voto de 264 docentes a favor y 163 en contra. En Montevideo hay un total aproximado de 6.000 profesores. Los docentes se encuentran en conflicto en reclamo de mayor presupuesto para la educación en el marco de la discusión parlamentaria por la Rendición de Cuentas. Su principal reivindicación es el aumento de salario mínimo docente a $ 25.000. El Poder Ejecutivo ya dijo que el único incremento que dará a la educación será para aumentar un 3% el salario docente.En tanto, la ANEP en su mensaje al Parlamento solicitó un incremento salarial del 6%.

Las distintas fuentes de los liceos consultadas concordaron en que al principio del conflicto la ausencia docente era mayor. En algunos casos, como en el liceo Nº 13 Y 64, la adhesión al paro llegó al 60% o más. “Pero a medida que los días van pasando, la gente empieza a bajarse porque el bolsillo también duele”, dijo un docente. El mismo concepto fue repetido en varios centros.

En Secundaria, según explicó a El Observador la consejera Ema Zaffaroni, todavía no tienen un registro del nivel de adhesión a los paros. Por su parte, el dirigente de ADES, Luis Martínez dijo a El Observador que el nivel de adhesión era “importante”, aunque no pudo precisar cifras.

Desafiliación

Al respecto, algunos docentes hicieron referencia también a la cantidad de “compañeros” que se están desafiliando de los sindicatos por no estar de acuerdo con las medidas. “Huelga por capricho, ¡minga!. Yo me desafilio y ya está”, manifestó uno de ellos.

Otro contó el momento de “angustia” y “preocupación” que están viviendo aquellos docentes que todavía están afiliados y quieren trabajar y cobrar, pero no pueden por “disciplina sindical”. “No te imaginas la angustia que tiene esa gente”, manifestó una funcionaria.

El porcentaje de adhesión a los paros de los maestros es similar al de los profesores. El director general de Primaria, Héctor Florit dijo a El Observador que la vez que faltaron más docentes a las escuelas fue el 23 de mayo, cuando el 53% de los maestros hizo paro.

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