7 de octubre de 2011 22:04 hs

El fútbol da para todo. Citemos un ejemplo: hace un tiempo un entrenador que dirigió a un grande en Uruguay expresó: “El que habla mucho de pelota quieta es porque no tiene nada que enseñar”. Citemos otro, Claudio Borghi reveló hace un tiempo: “No tengo jugadas de pelota quieta, ni ofensivas ni defensivas. No me da vergüenza decirlo”.

Claro que están los otros. Los que analizan, los que miran, los que se detienen en las estadísticas mundiales y toman nota de que un gran porcentaje de los partidos de fútbol se definen de pelota quieta. Nada es desechable en el fútbol. Dentro del reglamento, todos los sistemas son válidos y todas las vías para llegar al gol se deben respetar. No en vano el Maestro Tabárez dedica el último entrenamiento a los ensayos de pelota quieta. Y los resultados están a la vista.

Clasificó al Mundial por elevación. Enloqueció a Argentina en la Copa América a puro centro y arrancó el nuevo proceso con cuatro goles producto de la fuerza área de su equipo. Sin dudas un punto a respetar. Y si no que le pregunten a Batista que no durmió la noche previa a aquel duelo. Es que cuando Uruguay va al área lastima. Ya lo dijo Maradona: “Ese Lugano cuando va al área no le mira la cara ni a la madre”. Y el capitán aportó ayer dos goles aprovechando la pelota detenida.

Más noticias
Claro que para ello hay que tener un buen ejecutante. En el Peñarol del quinquenio estaba Bengoechea y en el Uruguay de Tabárez está Forlán. Un especialista. La estadística es contundente: Desde 2006 a la fecha Uruguay anotó 123 goles, 34 de ellos fueron por elevación. Ello brinda un promedio de 27,6%, algo así como que uno de cada tres goles es producto de su fuerza área.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos