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Fujimori recupera protagonismo mientras cae apoyo al presidente Kuczynski

A pesar de los escándalos y las condenas en su contra, expresidente comienza a jugar un rol clave

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27 de diciembre de 2017 a las 05:00

El expresidente peruano, Alberto Fujimori, se transformó en un verdadero sobreviviente de la política en su país y aún a pesar de haber afrontado una sucesión de avatares que terminaron depositándolo en prisión, y cuando nadie hubiera apostado nada por su futuro político continúa tan campante.

Es que aún hoy cuando su salud luce bastante debilitada, el veterano político devino en un actor político protagónico, pues deberá asegurar la gobernabilidad del presidente Pedro Pablo Kuczynski luego que este le concediera el pasado domingo un indulto que le permitirá evitar la cárcel luego de haber cumplido once años de reclusión como parte de una condena de 25 años por violaciones a los derechos humanos.

Para llegar a este momento, Fujimori atravesó un camino tan favorable por momentos como sinuoso y en cuyo transcurso su imagen llegó a estar literalmente por el piso.

Ocupó la presidencia de Perú entre el 28 de julio de 1990 y el 21 de noviembre de 2000.

Precisamente, al final de ese año, distintos escándalos que enlodaron su figura y su gestión le llevaron a realizar un viaje a Japón –la tierra de sus ancestros– previs escala en Brunei para participar de una cumbre de países del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec).

Escándalos y cárcel

Desde Japón, y vía fax, intentó renunciar a su investidura pero no tuvo suerte: el Congreso le ganó de mano y lo destituyó por "incapacidad moral". Ya en ese tiempo pesaban en su contra acusaciones por distintos delitos, sobre todo por su responsabilidad en distintos hechos que vulneraron los derechos humanos.

Durante los siguientes cinco años, Fujimori permaneció en Perú y de esa forma pudo evitar que la Justicia lo alcanzara.

Pero en noviembre de 2005 viajó a Chile y fue detenido, tras lo cual comenzó un proceso de extradición a Perú, que recién culminaría en 2007 con la aprobación de la Corte Suprema chilena.

Ya de vuelta en Perú, en abril de 2009, Fujimori fue condenado a 25 años de prisión como responsable de delitos como asesinato con alevosía, secuestro agravado y lesiones graves, en relación a las matanzas realizadas en 1991 y 1992 por el escuadrón militar Colina.

Aunque apeló el fallo judicial, este fue ratificado en enero de 2010. Pero en julio de 2009, Fujimori había recibido otra condena, este vez de siete años y medio de cárcel por peculado doloso, apropiación de fondos públicos y falsedad ideológica en agravio del estado.

A Fujimori también le jugó en contra el papel determinante que desempeñó en sus gobiernos su exasesor de seguridad, Vladimiro Montesinos, quien fue acusado de numerosos actos de corrupción.

Por ejemplo, Montesinos aparecía en filmaciones de video en los que sobornaba a políticos de la oposición para dieran su apoyo al entonces presidente.

Pese a que terminó cesando a su más influyente asesor, el escándalo ya estaba consumado.

De Fujimori a Fujimori

El año pasado, el partido Fuerza Popular, liderado por su hija, Keiko Fujimori, le disputó la presidencia voto a voto a Kuczynski y apenas perdió por 40 mil votos.

Desde el inicio de su mandato, en julio de 2016, Fuerza Popular tuvo al presidente bajo la lupa y se convirtió en el principal fiscal de su gestión.

Pero, vaya paradoja del destino: mientras por un lado Keiko Fujimori fue la principal promotora de una acción parlamentaria para destituir al presidente –al que se acusaba de recibir presuntos pagos de la constructora brasileña Odebrecht cuando fue ministro de Economía del expresidente Alejandro Toledo entre 2004 y 2005–, su hermano menor, Kenji sería decisivo para salvar el pellejo del mandatario.

El jueves pasado, la abstención de Kenji Fujimori, junto a la de otros diez congresistas de su sector, fue decisiva para que el presidente continuara en el cargo.

Ya en ese momento, en círculos políticos se especulaba respecto a la posibilidad de que el hijo menor del expresidente hubiese negociado el indulto de su padre a cambio de no votar el cese de Kuczynski.

Ahora, mientras la imagen del presidente cae en picada y congresistas del oficialista Peruanos por el Kambio desertan en masa como muestra de rechazo a la concesión del controvertido indulto, la figura de Alberto Fujimori vuelve a retomar protagonismo.

Es que el expresidente es el único capaz de garantizar apoyo político al gobernante que terminó con su estadía en la cárcel.

CLAVES

Abstención. El presidente Pedro Pablo Kuczynski evitó la destitución el jueves pasado, luego que un grupo de diputados encabezados por Kenji Fujimori se abstuvo de votar en su contra.

Intercambio. En círculos políticos, se afirma que a cambio de la abstención, el hijo menor de Fujimori negoció el indulto para su padre.

División. A raíz de ambas acciones, el sistema político quedó fragmentado.

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