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Ganadería y cambio climático: en los desafíos están las soluciones

El impacto del cambio climático es incuestionable: es urgente actuar y tomar medidas que incidan desde la producción y que permitan también acceder a productos con valor ambiental agregado

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27 de noviembre de 2019 a las 17:22

Por Ignacia Holmes (*), especial para El Observador

 

El impacto del cambio climático es incuestionable. Los últimos cuatro años fueron los más calurosos y secos de los que se tenga registro en el planeta y, en América Latina y el Caribe hemos visto las consecuencias, con eventos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes.

Por este motivo, es urgente actuar y tomar medidas que incidan desde la producción y que permitan también acceder a productos con valor ambiental agregado.

De mantenerse el escenario actual, la temperatura media en la región subiría en torno a los 2 °C para 2050 comparado con los niveles preindustriales, según un reciente documento de la Organización de Naciones Unidas para Alimentación y la Agricultura (FAO), en base a datos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático.

Con tal aumento de la temperatura se prevé un incremento de los fenómenos climáticos extremos, incluidos episodios de sequías, inundaciones, olas de calor y huracanes con graves consecuencias para el agro, clave para la economía regional e importante fuente de alimentos a nivel mundial.

 

Ignacia Holmes, oficial de Cambio Climático y Recursos Naturales de la FAO

 

América Latina y el Caribe es indispensable para la Seguridad Alimentaria global, para que todas las personas, en todo momento, puedan satisfacer sus necesidades nutricionales.

La región suministra el 13% de la producción agrícola mundial y el 12,4% de la acuícola y pesquera. Sus casi 15 millones de agricultores y 2 millones de pescadores proveen alimento para casi 1.000 millones de personas, mucho más que la población total de la zona.

Al mismo tiempo, la producción agropecuaria y el uso de la tierra son responsables del 23% del total de las emisiones del planeta.

 

Entonces, cabe preguntarse: ¿cómo la agricultura regional puede seguir sustentando a la seguridad alimentaria, pero de manera sostenible? Como respuesta surge, en 2010, el concepto de ganadería climáticamente inteligente, orientada a transformar y reorientar los sistemas agropecuarios para apoyar el desarrollo y garantizar la seguridad alimentaria.

 

Para esto, propone: incrementar la productividad y los ingresos agropecuarios de forma sostenible; promover la adaptación y resiliencia ante el cambio climático; y reducir o eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero siempre que sea posible.

La ganadería climáticamente inteligente no es un conjunto de prácticas aplicable universalmente, sino más bien un concepto en constante evolución que identifica, a nivel local, nacional e internacional, estrategias agrícolas acordes con las condiciones de cada lugar.

Además, se basa en el increíble potencial de la actividad agropecuaria no solamente para reducir sus emisiones, sino también para capturar carbono, preservar el suelo y otros recursos claves para los ecosistemas y la biodiversidad.

En Uruguay este enfoque se plasma en el proyecto “Ganadería y Clima”, ejecutado por el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, con apoyo del Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, con fondos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, asistencia técnica de la FAO y apoyo en territorio del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria y de la Facultad de Agronomía.

La iniciativa prevé intervenir en 35.000 hectáreas y 60 predios ganaderos pequeños y medianos, en cuatro ecorregiones, así como otras 400.000 hectáreas de manera indirecta, con el objetivo de nutrir proyectos y acciones a mayor escala, así como la agenda de políticas e investigación.

Las actividades avanzan y el proyecto Ganadería y Clima ya llegó a más de 100 productores y productoras de organizaciones, cooperativas y sociedades de fomento rural y está semana culmina su gira por el norte del país.

 

El objetivo es demostrar que se puede practicar una ganadería que minimiza los impactos en el ambiente, aumenta la producción al tiempo que permite a consumidores de Uruguay y el mundo acceder a productos con valor agregado ambiental.

 

Para lograrlo, contamos con las autoridades, los productores, la academia y la opinión pública, esenciales para impulsar una iniciativa que puede marcar un antes y un después. 

 

(*): Oficial de Cambio Climático y Recursos Naturales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

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