Por Fabiana Culshaw
Especial para El Observador
Gabriela Olaizola nunca pensó que llegaría a ser gerenta general de Bimbo en Uruguay. “Venir a trabajar a Bimbo fue como llegar a las grandes ligas y ahora asumo este nuevo desafío, el mayor que he tenido hasta ahora”, dijo.
Olaizola (53 años, casada, un hijo) es química farmacéutica, MBA y con fuerte capacitación técnica y en procesos en el país y en el exterior. Ha tenido una trayectoria de doce años en Bimbo, adonde ingresó como jefa de Operaciones y fue ascendiendo hasta su cargo actual, que asumió el 1º de marzo.
Actualmente reporta al director de la región Latinsur con base en Chile, y tiene siete gerentes a su cargo, en forma directa.
En sus inicios trabajó en Montevideo Refrescos (Coca-Cola) durante cuatro años y luego en Pagnifique por once años, interiorizándose en los distintos procesos productivos, incluyendo el panificado congelado, que en Uruguay no era muy conocido en esa época.
Bimbo es una multinacional mexicana, con operaciones en todo el mundo. En Uruguay, ofrece más de 300 productos, distribuidos en tres grandes negocios: pan, galletas y chocolates. El core business es pan con 70% del negocio total, galletas 20% y chocolates 10%. Cuenta con 550 empleados. Las principales marcas de la empresa son: Bimbo propiamente dicho, Vital, Los Sorchantes, Pan Catalán, Ricard, Merienda y Maestro Cubano.
Sus fábricas se ubican en el barrio Peñarol de Montevideo, donde también están las oficinas. El centro de distribución se encuentra en la ruta 101 en Canelones.
Bimbo tiene diez plantas en China, una de ellas en Wuhan, ciudad donde irrumpió por primera vez el coronavirus. Esa fábrica estuvo cerrada durante la pandemia y acaba de ser reabierta con protocolos preventivos.
¿Cómo le va en el nuevo cargo de gerente general?
Mi mayor desafío es que Bimbo siga siendo sustentable en el tiempo, competitivo y con estándares altos. Es todo un desafío porque ahora el consumidor es más exigente y ya no tiene la misma capacidad de desembolso que antes de la pandemia. Tenemos que trabajar mucho en un portafolio accesible, manteniendo la calidad de siempre.
¿Cómo es su estilo de gestión actualmente?
Estoy trabajando mucho, puertas adentro, buscando cómo alcanzar objetivos con el equipo y transmitir entusiasmo en cascada, para que todos estén involucrados. Hago mucha base en la empatía, en creer y en confiar en los colaboradores y en empoderar a los integrantes de la empresa, que son elementos fundamentales para impactar el negocio y ser una buena marca empleadora, y para nuestros consumidores. Voy por ese lado.
Es la primera mujer en ocupar la gerencia general en Bimbo Uruguay. ¿Qué representa para usted?
Lo vivo con mucho orgullo. Esta empresa está apostando mucho a la diversidad y a la inclusión. En nuestra junta de gerencia, la mayor parte de los gerentes que participan son mujeres. Eso muestra que además de ser madres somos capaces de ser capitanas de barcos con impacto en el negocio, y se nos reconoce.
También esta empresa está dando oportunidades al talento local. El team management de Bimbo Uruguay es totalmente uruguayo, y el sindicato ve esto con buenos ojos.
¿Cómo están encarando la emergencia sanitaria del covid-19?
Estamos tratando de entender cómo cambiarán nuestros consumidores y los canales de compra. Hay un cambio de hábito del shopper en general y del consumidor desde sus casas. Tratamos de ser ágiles en nuevas propuestas. También estamos cuidando mucho a nuestros colaboradores y proveedores con protocolos muy rigurosos. No hemos tenido casos de enfermedad o contagio. En cuanto a la comunidad, estuvimos apoyando con donaciones de pan al Banco de Alimentos y a otras organizaciones.
¿Qué cambios están viendo en los compradores?
El consumidor está haciendo más compras programadas y eligiendo alimentos con vida útil más larga, para no tener que salir tantas veces de su casa. Hoy en día, se vuelca más a los productos que considera necesarios y no tanto a la compra de impulso. Ahí tenemos que enfocarnos, para mantener buena presencia.
¿Cómo han estado las ventas en este período de crisis sanitaria?
Hemos encontrado ventaja competitiva en nuestros panes, que es la categoría central de la empresa. En snacks y galletas, que son productos de indulgencia, estamos un poco resentidos por la contracción del mercado.
¿Cambiaron en algo la organización o la producción en estos meses?
En producción, ventas y logística estuvimos al pie del cañón, mientras que el resto de las áreas trabajaron bajo la modalidad del home-office y a partir de junio retornamos a las oficinas de la empresa.
En el área de snacks y chocolates, tuvimos que cancelar algunas exportaciones por la coyuntura. Recurrimos al seguro de paro parcial para los colaboradores en el negocio del chocolate, por unos días. Hay unas 90 personas en esa planta, pero ya todos retomaron sus actividades. Obviamente hay una contracción de ese negocio y hay que ver cómo seguiremos en función de la recuperación del mercado.
En 2019 cerraron la planta de Maestro Cubano y enviaron a 110 trabajadores al seguro de paro. ¿Cuál es la situación actual?
Sí, se cerró esa planta, pero se mantiene el negocio de las galletas, ya que están siendo fabricadas por una operación de Bimbo en Argentina.
El proceso con el personal estuvo bien manejado, con conversaciones con el gobierno y el sindicato. En aquel momento, vimos quienes estaban cerca de la edad jubilatoria, y otros integrantes quedaron en seguro de paro a la espera de vacantes en otras plantas del grupo. Dentro de una decisión difícil, muchos fueron reubicados en la propia empresa.
¿Cómo van con el etiquetado de alimentos, donde se ve si los productos tienen exceso de grasa, azúcar, sal o calorías?
Ya hemos comenzado a etiquetar los artículos que tienen larga vida útil, y estamos reformulando algunos productos para acompañar la saludabilidad y que tengan la menor cantidad de sellos posible.
En el caso de los panes, iremos sin sello, lo que es una gran ventaja porque significa que no tienen ningún tipo de excesos. En los productos más indulgentes, como snacks, es inviable estar sin sellos, pero ya estamos poniendo en marcha la impresión de empaques para acompañar la reglamentación.
¿Qué pasará con la Carrera Bimbo de este año?
Todos los años hacemos la carrera hacia fines de setiembre, pero no este año por la coyuntura. Las donaciones que surgen en esa carrera en esta ocasión las trasladamos e incluimos en las donaciones por la emergencia sanitaria.
¿Cuáles son los próximos pasos de la compañía?
Estamos analizando nuevos canales de compras. El e-commerce llegó para quedarse, tenemos que meternos en ese canal. Estamos estudiando mucho la transformación digital y todo lo que trae la nueva realidad al sector. También estamos pensando en tamaños de productos o presentaciones más accesibles al bolsillo del consumidor en esta crisis.
Por supuesto, continuaremos con el compromiso con la salud y el bienestar, que son los pilares de la innovación de la compañía, a través de la reformulación de nuestros productos ante las nuevas demandas.
Siempre miramos a largo plazo, pero en esta coyuntura y los cambios en el mundo, estamos acortando esos tiempos.