En una pandemia que, al menos a nivel local, dejó en el camino igual cantidad de metáforas futbolísticas que conceptos científicos, no resulta raro que dos partidos a jugarse en el Estadio Centenario sean, a ojos del gobierno, un mojón para el retorno a un escenario "lo más parecido posible" a la vieja normalidad.
Las finales de los torneos de Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) que tendrán lugar a fines de noviembre no son una instancia menor para la administración encabezada por el presidente Luis Lacalle Pou, que jugó un papel clave en la designación de Montevideo como sede de la definición de la Copa Sudamericana (20 de noviembre) y de la Copa Libertadores (27 de noviembre). Ya con los contagios de coronavirus bajo control, y con la expectativa de derogar cuanto antes la emergencia sanitaria, las autoridades confían en que ambos eventos proyecten la imagen del país como un destino confiable y seguro desde el punto de vista sanitario.
En la previa, el principal asunto de discusión tiene que ver con el aforo de ambas finales. Y en la Torre Ejecutiva, la "aspiración" es habilitar al menos 80% de la actual capacidad del Estadio, según dijeron a El Observador fuentes del gobierno.
Los consultados aclararon que el número exacto es aún objeto de conversaciones y que se deberá definir en las próximas semanas para poner en marcha con antelación la venta de las entradas.
Tanto la final de la Sudamericana (Atlético Paranaense contra Red Bull Bragantino) como la de la Libertadores (Flamengo contra Palmeiras) admitirá el ingreso de público brasileño. En el caso de la Libertadores, las autoridades esperan una importante afluencia de extranjeros por tratarse de clubes muy populares.
Tratativas
La Conmebol y la AUF coordinan hace meses con el gobierno los detalles de las dos finales por copas internacionales, que se disputarán en formato único en el Estadio Centenario.
Desde el gobierno remarcaron que el porcentaje de aforo todavía no está definido debido a que la evolución de la pandemia –ya no solo a nivel local sino en la región, de donde vendrán espectadores– ha sido "muy dinámica”. En ese sentido, el Ministerio de Salud Pública (MSP) esperará a finales de octubre –fecha límite impuesta por la organización– para llegar al número final, confirmó a El Observador Guillermo Laurnaga, adscripto del ministro de Salud Daniel Salinas.
En la AUF, por su parte, entienden que un antecedente clave será el aforo del partido entre Uruguay y Argentina por las Eliminatorias Sudamericanas, que tendrá lugar el 11 de noviembre. El vicepresidente de la AUF, Gastón Tealdi, dijo que la pretensión de la asociación es que para esa instancia se habilite un aforo mayor al 70%. Laurnaga señaló que desde el MSP hoy no pueden confirmar que se llegará a ese porcentaje, y añadió que el aforo de ese partido también se definirá a finales de octubre.
Jorge Casales –integrante del comité ejecutivo de la AUF y uno de los representantes del organismo en las reuniones con las autoridades responsables de la organización de las finales–, explicó que la Conmebol quiere el 100% del aforo disponible, que es un 90% de la capacidad del Centenario, debido a que “no está todo el estadio numerado”.
Según los cálculos de Tealdi, quien también ha participado en la coordinación, ese aforo máximo supondría unas 57.000 entradas disponibles. El 80% de esa capacidad implicaría unos 45.600 habilitados.
La venta de boletos, confirmaron los representantes de la AUF, comenzará cuando se defina la cantidad de público habilitado. Casales aclaró que incluso puede comenzar antes, con una venta en primera tanda de un 50% de las entradas.
No obstante, desde el MSP no descartan que el aforo marcado pueda bajar en el caso de que la situación sanitaria empeore entre la decisión definitiva y las fechas de las finales. Como argumento, Laurnaga citó al presidente de la República y su frase "para adelante todo lo posible, para atrás todo lo necesario”. El adscripto remarcó que desde la cartera no quieren “dar pasos en falso”, y dijo que a pesar de que saben que “la Conmebol está muy preocupada” por la cantidad de público habilitado, el aumento del aforo ocurrirá solo si la situación lo amerita.
Laurnaga detalló que incluso aún está a estudio el nivel de vacunación y el estado de situación sanitaria en las ciudades de los cuatro equipos brasileños que disputarán las finales: Paraná (Athletico Paranaense), San Pablo (Palmeiras y Red Bull Bragantino) y Río de Janeiro (Flamengo). El análisis primario, según comentó, hasta ahora ha sido "positivo".