8 de mayo 2013 - 10:03hs

El gobierno en pleno respiró aliviado tras las elecciones en Venezuela que dieron la victoria a Nicolás Maduro y ayer se lo hizo saber.

Los proyectos de Hugo Chávez, que con su visión exterior y el dinero del petróleo apuntaló varios planes que ayudaron a la izquierda uruguaya, están a salvo con Maduro. De ganar el opositor Henrique Capriles, otro hubiera sido el escenario y el gobierno lo sabía. Ayer el Poder Ejecutivo tuvo oportunidad de expresarle su apoyo al cuestionado ganador de las elecciones venezolanas, que se impuso con una diferencia de 225 mil votos.

La oposición de su país considera que esa victoria fue ilegal, pero las auditorías de las urnas sostienen lo opuesto, afirmó Maduro, quien optó por no criticar “a la derecha” fuera de su país y menos a los partidos Nacional y Colorado que consideraron inconveniente su visita.

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La primera visita de Maduro como presidente fue aprovechada por el gobierno uruguayo para reforzar proyectos y profundizar los vínculos comerciales con un país que hoy es un gran comprador de lácteos y alimentos. Así el gabinete en pleno, junto a otras autoridades, llegó hasta la residencia oficial del Prado a saludar al nuevo líder caribeño, lo escucharon en la conferencia de prensa sentados en primera fila, negociaron varios acuerdos y luego compartieron un asado, que hacía rato estaba pronto. La parrillada fue el agasajo que José Mujica brindó a la delegación visitante, que hoy partirá rumbo a Argentina y Brasil.

En su corta estadía en Montevideo, Maduro respondió a las expectativas oficiales y habló de formar una alianza que complemente las economías, de formar un mapa con acuerdos, empresas mixtas. También habló de solidaridad, de generosidad y varias veces mencionó al “comandante” Chávez, cuya figura fue decisiva para que el excanciller ganara las elecciones.

Maduro busca asemejarse a Chávez y habla pausado aunque menos largo. Al igual que su antecesor quiso manejar por las calles de Montevideo (ver recuadro) y se hizo tiempo, a pesar del retraso en la agenda, para hablar con los pocos ciudadanos que con pancartas fueron a esperarlo a la plaza Independencia. Se parece también a Chávez por retomar en sus discursos pasajes históricos para volver rápido al presente, por rodearse de trabajadores –en este caso de Urutransfor, la empresa que Venezuela ayudó a poner en marcha y luego del PIT-CNT– y por mencionar a las figuras del Frente Amplio por su nombre o apodo. Por eso se dirigía a Mujica como “Pepe”, y luego iría a encontrarse “con Tabaré”, aunque esa reunión se aplazó para hoy.

La sintonía política de los dos gobiernos se hacía sentir. Maduro dijo que ve a “Pepe” como “el gran consejero” y que a diferencia de otros que no le hacen caso, él sí le dará “pelota, como se dice acá”, dijo. Mujica recordó que Maduro “es un viejo conocido” para los uruguayos y mencionó la necesidad de América Latina de“unirse” para enfrentar la nueva realidad mundial agrupada en bloques poderosos.

Integración
Mujica reconoció que el Mercosur “tiene deficiencias en pila”, pero pidió superarlas, mejorando las asimetrías para lograr una relación mucho más estable. “La diversidad necesita ser respetada y debe ser el patrimonio común de América Latina”, dijo el presidente.

Pidió “paciencia sistemática” para encarar un Mercosur que es un proyecto “que se intenta construir permanentemente” e insistió en unirse para lograr “estatura en un mundo que se reorganiza” en una globalización “que no es un cuento”. El Mercosur “es construir un alero que nos proteja y que nos permita mantener nuestra identidad. No vamos a dejar de ser uruguayos”, afirmó Mujica.

PIT-CNT le pidió más alianzas
“Chávez nos demostró con hechos concretos su solidaridad con América Latina. Presidente esta es su casa. Usted es un trabajador. (…) El movimiento sindical no es neutral. Apoyamos al presidente legítimo de Venezuela sin complejos, sin escondernos. No hay problemas de resultados electorales. Hay un problema de dolor de la derecha acá y en Venezuela”. Así recibió el coordinador del PIT-CNT, Fernando Pereira, a Maduro, quien durante su estadía en la sede de la central cosechó una lluvia de elogios por parte del movimiento sindical. El discurso de la central resaltó la colaboración del país caribeño en la recuperación de empresas como Envidrio y Urutransfor por parte de sus trabajadores y llamó a redoblar esfuerzos para constituir más “alianzas productivas”. Maduro se mostró de acuerdo y pidió definir planes concretos para “consolidar “nuevos emprendimientos autogestionados, mientras a un costado el presidente José Mujica y el dirigente Marcelo Abdala tomaban nota de cada una de sus palabras. Maduro se robó el protagonismo, al punto que Mujica prefirió no hablar. “Todavía me queda un año y medio para que me soporten”, se limitó a decir cuando Abdala le pidió que dedicara un saludo “para la barra”.

El apunte
Después de almorzar con Mujica en la residencia de Suárez, Maduro eligió manejar por todo Montevideo. A la planta de Urutransfor llegó al volante de una camioneta. Cuando se iba volvió a subirse al vehículo, bajó la ventanilla y saludó al público con el puño cerrado, mientras trabajadores y vecinos repetían su nombre. Pero la sorpresa fue mayor cuando en la sede del PIT-CNT se empezó a sentir una bocina muy potente. Era Maduro que había pedido para manejar un ómnibus desde la Intendencia, donde recibió las llaves de la ciudad. Algunos dirigentes sindicales que lo acompañaron destacaron la habilidad del mandatario que incluso llegó a tirar algún “finito” por el Centro, mientras contaba a la TV su día en Montevideo.

Cacerolazo
Alrededor de 20 manifestantes se concentraron ayer en la plaza Independencia frente a las puertas del hotel Radisson y cacerolearon rechazando la visita de Maduro a Uruguay.

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