La “posición radical que asumió y mantuvo” la Unión de Trabajadores de Transportistas de Combustible durante la maratónica negociación en el Ministerio de Trabajo para destrabar el conflicto “no dejó otra alternativa” que decretar la esencialidad”, admitió un integrante del gobierno a El Observador.
Un final previsible en vista del ultimátum –hasta la 5 de la tarde de ayer– que el propio presidente, José Mujica, dio a sus ministros para buscar una salida a la escasez generalizada de combustibles en la mayoría de las estaciones de Montevideo. El titular de ANCAP, Raúl Sendic, dijo a El Observador que la normalización de los stocks de combustibles en todo el país demandará dos días.
El decreto de esencialidad obliga a todas las empresas encargadas de la distribución de combustibles a cumplir con dicha tarea. En caso que un trabajador se niegue, la empresa podrá contratar a otro chofer para asegurar el normal abastecimiento de las estaciones de servicio.
No obstante, luego de tomada la medida extrema por parte del Ejecutivo, la asamblea del gremio de trabajadores decidió anoche acatar el decreto y retomó las tareas desde hoy a la hora 6.15. En principio, trabajarán 8 horas, pero no harán horas extras. Según relataron fuentes de la negociación, el director Nacional de Trabajo, Luis Romero, no ocultó su “frustración” porque dijo que lo “ideal” es que las negociaciones terminen con acuerdo entre las partes. Ese comentario de Romero fue realizado ante los negociadores previo a dar lectura al decreto que estableció la esencialidad.
“Como negociadores nos preocupa no alcanzar buenos acuerdos. Este tema debió resolverse dentro de los Consejos de Salarios”, señaló el propio Romero en diálogo con El Observador.
Para el jerarca de Trabajo la única alternativa que tienen los fleteros para mejorar su salario es negociar “empresa por empresa”. Esto porque el subsector tiene un convenio salarial homologado por los Consejos de Salarios hasta junio de 2015. El presidente de ANCAP, Raúl Sendic, precisó a que el convenio de ajuste que habían firmado 43 empresas distribuidoras de combustibles (de un total de 200) no tiene validez porque el mismo no fue homologado por el Ministerio de Trabajo.
Una fuente del ente petrolero dijo a El Observador que con el ajuste de la paramétrica que instrumentó ANCAP con los distribuidores en el último incremento de los combustible, se habilitó un ajuste salarial del 8% para los trabajadores, con un costo estimado de US$ 1,5 millones anual. Los trabajadores pretendían firmar con todas las empresas distribuidoras de combustible un aumento de 20%. Si ese convenio se resultaba aprobado, el ingreso promedio de un chofer distribuidor de combustible iba a quedar en unos $ 55 mil nominales. Ese acuerdo, que tuvo una aceptación parcial por parte de los empresarios, estaba asimismo alejado de los lineamientos del Poder Ejecutivo que estipula una suba de salario real máxima de 3% por año.
Firmeza
Desde la hora 9.30 que comenzó la negociación hasta pasadas las 16 horas –cuando se resolvió la esencialidad– hubo un sinfín de intentos del Ministerio de Trabajo para encontrar una salida consensuada, pero no tuvieron eco en Unión de Trabajadores de Transportistas de Combustible. Es que el gremio de fleteros negó incluso la participación del Sindicato Único del Transporte de Carga y Ramas Afines (Sutcra) del PIT-CNT, por entender que no los representa. “Consideramos que hubo una parafernalia bastante extraña entre la patronal y el Ministerio de Trabajo. Francamente nos dejó medio mal parados porque nosotros, cuando se formaron los Consejos de Salarios no participamos. Los laudó el Sutcra”, criticó, Enrirque Molina, del gremio de choferes.
Para el director de Trabajo, Luis Romero, el gremio que aglomera a unos 200 fleteros de combustible “debería buscar la forma de acercarse al PIT-CNT y el Sutcra” para participar de la negociaciones en los Consejos de Salarios.
Por su parte, el gerente de la Intergremial de Transporte de Carga, Humberto Perrone, dijio a El Observador que en la negociación “no hubo ni vencidos ni vencedores”. “Se tomó una posición por parte del Ejecutivo para que las cosas vuelvan a su cauce”. Agregó que pese al conflicto, la patronal “extenderá la mano” para iniciar una nueva negociación con el gremio de choferes.
Transportistas lácteos agudizan conflicto
Consejo de Salarios. “Por los Consejos de Salarios, los choferes están en conflicto con Trale (transportistas de leche). Le pedimos que conserven los tickets de carga por si fuera necesario utilizarlos”, rezaba un mensaje de texto que ayer Conaprole le envió a sus productores lácteos. Hace cuatro días que la empresa no puede ingresar los datos de remisión de los productores a una plataforma digital donde cada socio controla lo que envía diariamente.Esto se dio como consecuencia de la agudización del conflicto entre Trale y el Sindicato de Trabajadores de Transporte de Leche, a tal punto que el gremio se levantó en medio de la negociación en la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra) el pasado viernes, dijo a El Observador el gerente de la Intergremial de Transporte de Carga, Humberto Perrone. Por ese motivo, la asamblea de choferes decidió agudizar las medidas de lucha y a partir de esta semana no entregará las muestras de la leche que recolectan de los tambos a las industrias, informó a El Observador la delegada del gremio, Marylina Bracco. “Las empresas no han dado nada y han sido inflexibles”, criticó. Consultado por El Observador el director de Trabajo, Luis Romero, reconoció que se trata de un “hecho grave”. Una fuente de la industria se mostró “preocupada” por esta situación y dijo que los trabajadores “deberán hacerse responsables” por la no entrega de los datos. Con estas muestras las industrias lácteas de todo el país analizan la calidad de la leche y certifican que no haya presencia de substancias tóxicas o antibióticos. “Los únicos perjudicados (con el conflicto) van a ser los productores lecheros porque la industria no tendrán los datos para liquidar el pago de sus liquidaciones”, alertó un empresario. Perrone dijo a El Observador que la patronal ya denunció esta situación elevando una nota ante Ministerio de Trabajo. El Sindicato de Trabajadores de Transporte de Leche pretende que la patronal le asegure que los choferes tendrán como mínimo 25 jornales de trabajo y no un salario mínimo por el equivalente a esos jornales. Con el convenio que venció el pasado 30 de junio los choferes percibían $ 639,5 por día que les aseguraba un mínimo mensual de $ 16.032. Por otro lado, Bracco comentó que el gremio pretende un diferencial por nocturnidad. “Nos han ofrecido (por la patronal) aumentos diferenciados en base a litros recolectados y kilómetros por chófer que no compartimos”, culminó la delegada sindical.