16 de marzo de 2013 20:53 hs

La reciente edición por parte de Banda Oriental de una antología de cuatro novelas del escritor brasileño Graciliano Ramos es uno de los acontecimientos literarios más importantes del año en Uruguay.

Se trata, en orden cronológico, de São Bernardo, Angustia, Vidas secas e Infancia, en un volumen de 600 páginas, obras creadas entre 1936 y 1945 por el escritor nacido en el estado nordestino de Alagoas en 1892 y fallecido en Río, víctima de un cáncer, en 1953. Entre el esos extremos, Ramos se transformó en uno de los narradores más importantes de su país en el siglo XX, integrando ese selecto grupo con Clarice Lispector, Jorge Amado y Rubem Fonseca.

Heber Raviolo, fundador de Banda Oriental y traductor de dos de las cuatro obras de Ramos (el otro traductor fue Román García), explicó a El Observador cómo surgió la idea de esta publicación, que contó con el apoyo de la embajada de Brasil en Montevideo.

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“En Banda Oriental ya había trabajado a Ramos en la colecciones Lectores. Habíamos editado a Vidas secas y São Bernardo. El año pasado tuvimos una reunión con el embajador João Carlos De Souza Gomes y llegamos a un acuerdo para la edición del libro”, dijo Raviolo, quien remarcó que el volumen tiene lo más importante de la obra de Graciliano, salvo Memorias de la cárcel, lo que hubiera implicado otras 600 páginas más de extensión.

La embajada realizó una contribución económica para las traducciones y además compró 500 ediciones para su difusión. Esta primera edición constó de unos 1200 ejemplares.

La barrera del idioma

Para Raviolo, la poca difusión de la literatura brasileña en Uruguay se debe la barrera idiomática invisible que existe entre el gigante del continente y la América hispana. “Esta barrera del idioma funciona mucho más de lo que uno esperaría”, dice Raviolo, quien remarca que muchas veces los autores llegan a Uruguay a través de las editoriales españolas, que han traducido a best sellers como Jorge Amado o a João Guimaraes Rosa.

En cambio, el editor resalta el trabajo de Banda Oriental en cuanto a la difusión de la literatura, publicando autores como los gaúchos Tabajara Rúas, Aldir García Schlee y Sergio Faracco, entre otros.

Raviolo también recordó que uno de los primeros traductores de Ramos en Uruguay fue Serafín J. Garcia quien tradujo Angustia en la década de 1940. También lo hizo años después Cristina Peri Rossi para Alfaguara España, pero nunca llegó a Uruguay.

El crítico Óscar Brando encuentra en la obra de Ramos un contacto con la narrativa de Morosoli, de estilo duro y sobrio, que busca dejar solo lo esencial.

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