En dos semanas se echó por tierra uno de los mitos más arraigados en la ciencia económica y en la interna del gobierno: la dicotomía irreconciliable entre el mercado y las cuestiones sociales. ¿Crecer o distribuir? ¿Atender las exigencias de los fondos de inversión y las calificadoras de riesgo, o concentrar el esfuerzo en reducir la pobreza y la desigualdad? Esa ya dejó de ser la discusión en Uruguay.
Grado inversor y logros sociales dan respaldo a política económica
Reducción de la desigualdad y la pobreza coincide con el guiño del mercado