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El presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, durante el Plenario de este sábado

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Guía esencial para entender cómo el Plenario del FA trancó el TLC con Chile

Aunque los líderes y sectores apoyan la decisión del gobierno, las bases de Montevideo y Canelones decidieron

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08 de mayo de 2018 a las 05:00

El Plenario Nacional del Frente Amplio (FA) es un ámbito impredecible, y la votación del sábado sobre el apoyo o no al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Chile fue una nueva muestra de cómo las reglas de juego de la coalición de izquierda a veces provocan decisiones que contradicen –y hasta molestan– a las figuras de mayor peso político en el oficialismo.

Pese a contar con el visto bueno de los tres principales líderes del FA –el presidente Tabaré Vázquez, el ministro de Economía Danilo Astori, y el expresidente José Mujica– la ratificación del TLC quedó en modo stand by, luego de que triunfara una moción de cuarto intermedio impulsada por el Partido Comunista (PCU) y Casa Grande.

El argumento para patear la pelota para adelante fue que el Plenario no contaba con suficientes elementos como para tomar una decisión, y por eso se le encomendó al Poder Ejecutivo –responsable de haber firmado el acuerdo en 2016– la realización de un informe que dé cuenta del impacto que tendría la aprobación del TLC, así como la incorporación de Uruguay al Tratado de Cooperación de Patentes (TCP), también sometido a discusión de la fuerza política.

¿Qué se votó este sábado?

El Plenario Nacional estaba convocado este sábado para discutir costos y beneficios del TLC, pero en el marco de un debate más amplio acerca de un documento titulado "Orientaciones políticas para la inserción comercial internacional del país en los próximos dos años (2018-2020)".

El texto –redactado por José Bayardi (de la Vertiente Artiguista, presidente de la Comisión de Asuntos de Relaciones Internacionales del FA), Gustavo Buquet (Casa Grande) y Julio Bango (Partido Socialista)– establecía que "los acuerdos comerciales constituyen instrumentos de una política de inserción internacional del país" y que "esa política, al igual que el resto de las políticas públicas, debe estar al servicio de la estrategia de desarrollo del país".

Sin embargo, el documento también dejaba planteadas una serie de disyuntivas respecto a las condiciones que debería aceptar Uruguay en la negociación de tratados entre 2018 y 2020.

Por ejemplo, el Plenario debía decidir si Uruguay aceptaría negociar eventuales tratados con listas negativas. En ese tipo de negociación, los países firmantes establecen qué sectores quedan excluidos del acuerdo, y se sobreentiende que aquellos sectores que no se excluyen explícitamente quedan incluidos en la liberalización.

Para los sectores más a la izquierda del Frente Amplio, las listas negativas "presentan varios problemas" y "trampas al desarrollo", ya que "sectores y actividades que pueden no estar aún desarrolladas en el país o que no existen, quedan sujetas a las obligaciones", según quedó plasmado en el texto.

Sobre ese punto, primó la visión más proteccionista, descartando la moción apoyada por el FLS y el Partido Socialista, que planteaba que Uruguay debía analizar esos elementos caso a caso. El MPP, que como sector apoyó al gobierno y pidió ratificar el TLC con Chile, votó en este caso junto al PCU y Casa Grande.

Otro punto sobre el cual primó la visión proteccionista fue la aceptación o no de cláusulas status-quo y cláusulas trinquete, que congelan el nivel de regulaciones en los sectores incluidos en los tratados, solo permitiendo modificaciones en un sentido más liberalizador.

El tercer punto que se sometió a votación fue la posibilidad de negociar el comercio electrónico como un capítulo específico en los tratados. En este caso, la votación salió 73 a 70 a favor de excluir al comercio electrónico, pero para definirse se necesitaba una mayoría absoluta (al menos 81 votos). Por lo tanto, no se terminó rechazando la negociación de ese sector de la economía.

Astori fue muy crítico con los lineamientos aprobados por el Plenario y aseguró que contravienen el programa del FA. "El Frente Amplio deberá revisar su decisión. Cada tratado hay que analizarlo bien, pero nadie acepta negociar con un país que tiene criterios rígidos, como estableció el Plenario ayer", aseguró.

Danilo Astori en Consejo de Ministros

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El ministro agregó que "no se puede ir a un tratado con criterios fijos de negociación como si tuviéramos un formato uruguayo de negociación. Porque eso no lo acepta nadie y lo que hizo el Plenario es establecer criterios fijos de negociación. Sobre esta base es muy difícil avanzar. La apertura exige flexibilidad"

El documento, tal cual fue aprobado este sábado, se encuentra completo en la página web del Frente Amplio.

¿Qué se votó respecto al TLC con Chile?

Tras aprobar los lineamientos generales que deberán guiar al gobierno en futuras negociaciones, el Plenario pasó a discutir acerca del TLC con Chile, pero no llegó a someter a votación el apoyo o no al acuerdo.

Según fuentes de la coalición, en un momento las bases plantearon una moción para definir si el FA ratificaba el tratado, pero finalmente el planteo se dio de baja. "Se prendía fuego todo", dijo una de las fuentes a El Observador, ilustrando que ninguno de los dos bloques quería echar los dados de forma definitiva.

En cambio, tras casi diez horas de votación, se plantearon dos mociones: por un lado, pasar a cuarto intermedio y esperar a tener más información acerca del impacto que tendría la aprobación del TLC; por otro, dejar el tema en manos de la bancada parlamentaria.

A pesar de que la segunda opción favorecía al bloque pro-TLC, ya que en la bancada, en principio, existe una mayoría favorable a ratificar lo actuado por el gobierno, la división de votos no se condijo con la división entre los que apoyan y los que rechazan el tratado.

A modo de ejemplo, la lista 711, contraria al TLC con Chile, apoyó la moción de pasar el tema a la bancada. En un sentido contrario, la Vertiente Artiguista, favorable al acuerdo, votó el cuarto intermedio, bajo el entendido de que el Plenario necesitaba de mayores insumos para tomar una decisión.

¿Qué rol jugaron los sectores y las bases?

Con la aprobación del cuarto intermedio, el Plenario del Frente Amplio logró torcer las intenciones de los principales líderes del partido de gobierno. Para ello, las bases tuvieron un papel preponderante.

El Plenario se compone de la siguiente manera: los sectores tienen 85 votos, las bases otros 85, y los últimos 5 votos corresponden a la Presidencia de la coalición, integrada por Javier Miranda (presidente) y los cuatro vicepresidentes (en representación de Asamblea Uruguay, MPP, Partido Socialista y las bases).

La correlación de fuerzas en el Plenario difiere bastante de la distribución de votos en el Parlamento. Por eso, sectores como el FLS, el MPP y el Partido Socialista (ampliamente mayoritarios en el Palacio Legislativo), preferían que el apoyo o no al TLC con Chile fuera decidido por la bancada.

En el Senado, por ejemplo, el Frente Amplio tiene 16 votos, de los cuales 7 pertenecen al MPP, 3 al FLS, y 2 al Partido Socialista. Otros cuatro partidos (Casa Grande, PCU, 711 y Rumbo de Izquierda) tienen un senador cada uno.

En el Plenario, en tanto, la fuerza del bloque MPP-FLS-PS se ve atenuada por el peso de las bases, tan preponderantes como las principales agrupaciones.

Desde el lado de los sectores, la mayoría se pronunció a favor del TLC durante el debate. El MPP (18 votos), el FLS (16 votos), los socialistas (10 votos), y la Vertiente Artiguista (3 votos), entre otros, expresaron que había que defender lo actuado por el Poder Ejecutivo. El PCU (13 votos), la 711 (5 votos), Casa Grande (4 votos), Liga Federal (4 votos) y el PVP (2 votos), entre otros, manifestaron su rechazo al tratado.

Sin embargo, el apoyo o no al tratado nunca se sometió a votación y esa división se desdibujó a la hora de votar las dos mociones presentadas.

La moción de pasar el tema a la bancada obtuvo una amplia mayoría entre los sectores (más de 50 votos), pero tuvo baja receptividad en las bases.

Las bases de Montevideo (41 votos), plegadas casi en su totalidad a la visión más proteccionista, votaron por amplia mayoría (más de 30 votos) a favor del cuarto intermedio. En el interior, por su parte, los votos estaban más repartidos, pero las bases de Canelones (10 votos) terminaron inclinando la balanza a favor de postergar la discusión. Otras departamentales se retiraron antes de la votación, generando un margen más estrecho que favoreció a la moción del aplazamiento, según fuentes del FA.

En los comités de base, a pesar de que las decisiones se toman de forma independiente a los sectores, hay dos partidos que ejercen mayor influencia: el PCU y el MPP.

Este último fue la agrupación que mantuvo una postura más ambigua en la previa del Plenario. Sus principales líderes, como el expresidente José Mujica y la actual vicepresidenta Lucía Topolansky, se pronunciaron públicamente a favor de ratificar el TLC. Esa posición, sin embargo, no era del todo compartida por la masa del sector, y eso influyó en que el MPP no tomara una postura categórica, más allá de apoyar el TLC.

Durante la discusión en el Plenario, el exsenador Ernesto Agazzi dijo que el MPP suscribía al TLC con Chile para apoyar lo actuado por el gobierno, contaron participantes del encuentro.

En las semanas y meses que antecedieron al Plenario Nacional, desde los sectores más afines al tratado, como el FLS, esperaban que un firme apoyo del MPP al tratado pudiera permear en las bases e inclinar la balanza a favor de la línea de Cancillería, algo que al final no sucedió. Ahora que el documento ya está votado, y la discusión es TLC sí o TLC no, los astoristas pedirán al MPP una actitud más proactiva para hacer valer su posición, señalaron dirigentes del sector.

¿Qué conexión tiene el documento con el TLC con Chile? ¿Y con otros tratados?

Sobre este punto hay distintas lecturas en la interna de la coalición. La senadora de Casa Grande, Constanza Moreira, escribió en Twitter que el rechazo a las cláusulas status quo o las listas negativas "inhibe" tratados como el TLC con Chile.

Sin embargo, otros sectores de la coalición, como el FLS, no consideran que la votación del documento sea vinculante, y señalan que el texto no es más que una hoja de ruta para los tratados que se empiecen a negociar desde cero.

Según esa lectura, no solo el TLC con Chile, sino otros tratados (como los del Mercosur con la Unión Europea y la EFTA, o las incipientes negociaciones de Uruguay con Corea del Sur o Canadá), no estarían estrictamente comprendidos por lo acordado.

Desde la vereda contraria, consideran que la negativa del Plenario a las listas negativas o las cláusulas status quo no solo deberían condicionar las negociaciones en curso, sino que también deberían pesar a la hora de definir el tratamiento del TLC con Chile.

El presidente Tabaré Vázquez sugirió este lunes que lo aprobado por el Plenario no impedirá al Ejecutivo seguir negociando. "El programa de gobierno no establecía que no se podían llevar adelante negociaciones para mejorar el comercio del Uruguay en el mundo. Así que vamos a seguir trabajando en la misma línea", señaló.

En definitiva, ¿cuánto cambia la aprobación del TLC con Chile?

En una suerte de escape a la larga discusión que se estaba en el Plenario el sábado, unos diez dirigentes y militantes de la coalición bajaron a respirar a la calle Germán Barbato, aún enroscados con las idas y vueltas del debate que continuaba puertas adentro.

Un delegado del FLS, que conversaba con militantes de base, dijo una frase que, por lo bajo, es compartida por muchos en la interna del oficialismo, y resume el choque de fuerzas dentro del FA.

"El TLC con Chile no va a cambiar nada", lanzó el delegado.

"¿Y si no cambia nada por qué estamos haciendo todo esto?", retrucó el militante.

Según continuó el dirigente astorista, el tratado se había convertido en una señal política, y rechazarlo implicaba desautorizar al gobierno y –con ello– dejar mal parado a Uruguay frente a otros países interesados en negociar acuerdos comerciales.

De un modo similar, desde el bando contrario a la firma de tratados de libre comercio el rechazo al acuerdo con Chile también es una señal. Para sectores como el PCU o Casa Grande, evitar la aprobación del TLC con Chile implica un cuestionamiento a la línea política de Cancillería, a la que no adhieren, y significa a su vez un desincentivo a la negociación de otros tratados similares.

No en vano Casa Grande salió con el pecho inflado tras la votación del sábado y con su líder, la senadora Constanza Moreira, adjudicándose el "trancazo" del TLC.

Con las cartas sobre la mesa, tanto el ministro de Economía, Danilo Astori, como el canciller Rodolfo Nin Novoa salieron a cuestionar la decisión del Plenario y subrayaron que la decisión debería quedar en manos de los legisladores.

La pelota ahora está en la cancha de la Mesa Política, que deberá fijar una nueva fecha para el nuevo Plenario. Mientras tanto, las distintas fuerzas que integran el Frente Amplio -de la mano de sus principales líderes- seguirán negociando para llegar a ese nuevo escenario mejor perfilados que este último sábado.

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