Parece una broma, pero no lo es. Ahora, tanto los científicos como los aficionados al espacio disponen de una guía turística de Marte, un libro que reúne los datos más útiles del planeta rojo. La guía incluye datos como dónde se puede encontrar más agua, cómo es su relieve e incluso hasta la ropa que cualquier viajero debería llevar para protegerse de su clima extremo.
La edición española de esta guía ha sido prologada por el profesor de Ciencias Planetarias de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Anguita, para quien la obra es “un libro de aventuras impregnado de la mejor ciencia”.
El volumen, escrito por el divulgador científico estadounidense William Kenneth Hartmann, recopila decenas de las imágenes que del planeta rojo han tomado las sondas que ya han llegado allí. Principalmente se usaron las de la Mars Global Surveyor y la Mars Odissey, que además localiza cada uno de sus puntos curiosos en un mapa topográfico regional y se detiene en los detalles de cada uno.
Mientras la ciencia aún se plantea la hipótesis de que alguna forma de vida pudiera ser viable en Marte, sobre una cosa ya existe consenso: la evolución de su clima ha registrado un cambio climático muchísimo más drástico que el de la Tierra, una “fragilidad” –la del clima del planeta rojo– sobre la que Anguita invita a reflexionar.
La guía revisa visualmente el conocimiento científico que han aportado todas las misiones al planeta rojo, que comenzaron en la década de 1970 y que se han sucedido desde entonces con la participación de las principales agencias espaciales del mundo.
Esta información se ampliará con el robot “Curiosity” que la NASA enviará desde Cabo Cañaveral el próximo sábado.
Curiosdades
La obra incluye capítulos típicos de una guía turística, como el clásico “¿qué me pongo?”, señalando las temperaturas normales del aire marciano, que oscilan entre los -87º por la noche y los -25º del día, así como del suelo, que en épocas estivales pueden subir hasta 10º.
Con estas condiciones, un traje espacial similar al que usaron los astronautas que pisaron la Luna puede ser suficiente, pero las botas y los guantes sí deberían tener un aislamiento especial, porque todo lo que se toque estará a una temperatura muy inferior.