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Hábitos para crear una cultura innovadora en las empresas

Contar con un propósito orientador, ser autocríticos y abrir las puertas a aquellos a los que le brillan los ojos al hacer algo distinto son algunas de las recomendaciones

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09 de agosto de 2018 a las 05:00

"Esto de innovar es como ir al gimnasio: a todos nos gusta el resultado pero no todos tenemos la constancia". Esta definición la brindó el cofundador y director de la plataforma de comercialización Sellin, Diego Fraga, durante un panel titulado Creando cultura de innovación, realizado la semana pasada por la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE).

Fraga compartió escenario con el cofundador de The Electric Factory Group (Thef), Juan Ciapessoni, y el presidente de Todotvmedia, Sebastián Lateulade.
El director de Sellin advirtió que las empresas se acuerdan de innovar cuando tienen la urgencia y apuntó al liderazgo: "La urgencia no le tiene que ganar a la innovación. Tiene que tenerlo muy claro el líder. El equipo liderazgo es el que tiene que tener el timón firme".

En la misma línea, Lateulade instó a a no esperar a tener el agua al cuello. Opinó que la innovación se hace necesaria cuando se está transitando un buen momento que permita adelantarse a los acontecimientos.

"Es importante plantearse el kilómetro extra permanente, dar un poco más de lo que a uno le exigen, como filosofia de vida ganadora", sentenció.
Para el presidente de Todotvmedia la innovación puede resultar también de aceptar que un negocio no da para más. Para ello, señaló la necesidad de ser muy autocrítico para poder darse cuenta de los ciclos que se cumplen.

"Parte de innovar es reconocer que tenés que dejar cosas para comenzar otras. Hay muchos que deciden hundirse con el Titanic, y cuando se dan cuenta ya es tarde. Tan importante como innovar cuando todo funciona bien, porque la energía de los equipos es buena, también lo es hacerlo siendo muy autocritico, leyendo mi rubro, observando si realmente tengo una oportunidad", explicó para luego subrayar que muchas veces uno se queda en lo emocional y la nostalgia, "aferrado cuando hay que dar vuelta página y focalizar en otro lado".

El fracaso te educa
Lateulade comentó que para sostener la innovación es necesario trabajar mucho la autoestima, fundamentalmente en referencia a cómo manejar los fracasos. "Para el innovador un fracaso es un aprendizaje, y una oportunidad para volver a empezar. Prefiero que los equipos se equivoquen haciendo, a estar inoperantes o en zona de confort que no te lleva a nada. Hay otros que están haciendo y no nos esperan. Hay que estar atentos a las señales y plantearse el desafío de innovar", invitó.
Para Ciapessoni de Thef el fracaso forma parte del ejercicio diario. "El fracaso no es fracaso. Lo que sí es fracaso es pasar desapercibido. Errar está bien, si tiraste algo que nunca existió y le erraste. Todo el mundo sabe donde puede innovar, todo el mundo sabe donde está fallando. El fracaso te educa. La persona que no fracasa, no vivió", disparó.

En tanto, Fraga de Sellin puso el énfasis en la importancia de tener un propósito que oriente a la organización en el camino d ela innovación; como una especie de brújula que permita ir adaptando el modelo de negocio.
"La innovación no es una opción. Es el camino. Hay que diferenciarse y recorrerlo. Hay mucho de aprender de los fracasos, pero también de mantener el timón firme y estar alineado con un propósito", concluyó.

Lo más líquido posible
Además de como cofundador de The Electric Factory Group, la invitación a la actividad de AJE presentaba a Juan Ciapessoni como visionary thinker. Y a medida que transcurría el panel, sus intervenciones hicieron entender a los presentes cómo realmente estaba posicionado en ese rol. Tanto es así que, hacia el final de la charla, el presidente de AJE, Pablo Buela, bromeó con que uno se siente innovador hasta que escucha a Ciapessoni.

El cofundador de Thef cree en las compañías líquidas, aquellas que se adaptan y adquieren la forma necesaria para oficiar de plataforma para diferentes proyectos. "Uno no nace para ser bueno en una cosa sola. Quiero erradicar eso. Una persona puede ser buena para varias cosas, y una empresa también (...) Somos un poco impredecibles y eso me encanta", apuntó.
Ciapessoni comentó que eso lleva a estar en continuo movimiento, "al borde de la cornisa sin caer".

"El día que Thef pueda ser definida en una oración es que no existimos más. Cuanto más indefinidas (las empresas) más difícil para la competencia. Tenés que ser muy inquieto para no ser alcanzable, tenés que ser lo más liquido posible para poder hacer lo que quieras", subrayó.

Estar abierto al sí
Ciapessoni explicó que en su grupo se contratan "formas de ser" que luego van desarrollando sus capacidades a la interna, por lo que la organización termina siendo lo que el equipo va definiendo. El empresario considera que esto es un acierto hoy en día donde las capacidades se van comoditizando. "Lo que genera el diferencial es la curiosidad, la inquietud, los soñadores. Tratamos de identificar a esos que le brillan los ojos cuando hacen algo distinto. Y que se suban a la plataforma", apuntó. Invitó a que decirle sí a esas personas que traen ideas o maneras distintas de hacer las cosas.

También instó a dar pequeños pasos, siempre enfocados en hacer las cosas de manera diferente: "No tienen por qué ser cosas grandes, pueden ser pequeños cambios. Cuando nos acostumbramos a tomar minidecisiones, empezamos a ejercitar ese músculo de hacer. Al tiempo estás haciendo cosas más grandes, pero tenés que empezar a levantar de un kilito. Hay cosas para hacer en toda compañía, a veces los jefes no se animan, la gente se frustra (...) es una cadena. La magia sucede en el sí", concluyó. l
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