1 de octubre 2013 - 11:48hs

El chileno Juan Carlos Chomali ocupa la gerencia general de Banco Santander Uruguay desde noviembre de 2011. Hoy, ese banco que tiene su casa matriz en la ciudad española del mismo nombre, es el más grande dentro de los privados, con cerca de 30% de participación de mercado, 200 mil clientes y 800 empleados. En entrevista con C&N, el ejecutivo señaló que el sistema bancario uruguayo es sólido y altamente competitivo. Agregó que “tiene potencial, buenas opciones de mejorar su productividad y su eficiencia”. También sostuvo que el Santander es de los bancos que mejor han sorteado la crisis, porque previo a ella eligió diversificarse. Como ejemplo de esto, indicó que hoy el 50% de su negocio está en Latinoamérica. “Por lo tanto, cuando uno habla de la crisis de España, sí hay un impacto allí. Pero el Santander es mucho más que España”, dijo. Considera que la banca tiene la “obligación de promover el crecimiento de la torta” y de “ser palanca para el crecimiento de Uruguay”.

¿Qué le sorprendió de la plaza uruguaya en comparación con la chilena?
Hay temas técnicos. Uruguay es bimonetario, y eso es muy distinto a lo que veía en Chile. Aquí hay un tema sobre el tipo de cambio, sobre si el crédito es en dólares o en pesos. No es ni bueno ni malo, es distinto. Lo que me sorprendió gratamente fue el nivel competitivo y la fuerza promocional, sobre todo, que tiene el negocio de tarjetas de crédito. Debe ser de los países con más competencia a nivel de medios de pago.

Al gobierno le preocupa el sobreendeudamiento. ¿Cómo se relaciona eso con la extensión del uso de tarjetas de crédito?
La tarjeta de crédito es un medio de pago. Uruguay es de los países donde más la tarjeta de crédito se usa mucho como débito. También se habla mucho de que falta débito. Lo que pasa es que usan mucho la tarjeta de crédito como débito: pagan la tarjeta completa a fin de mes. Entonces diría que no hay ningún comportamiento de endeudamiento. Obviamente el desarrollo de cualquier negocio de plástico extiende el uso de los bancos. Y bueno, si las personas deciden no pagar el 100% de la tarjeta a fin de mes, se genera un aumento de la deuda.

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¿Qué balance hace de estos dos años en la gerencia general?
Positivo. El primer objetivo es sostener muy bien lo que se viene haciendo muy bien. Santander es el banco líder en el país. En los bancos privados es el más grande, y siempre ha mantenido una línea de excelencia. Y sobre todo en el negocio de empresas, en el cual siempre hemos sido muy fuertes, se ha seguido manejando muy bien. El avance sostenido que venimos teniendo es mucho en el mundo de personas y de pymes. Nos tiene muy satisfechos venir creciendo en esas líneas a tasas de dos dígitos sobre la media de la industria. Nos tiene contentos porque lo que queríamos hacer era ir avanzando mucho más en la distribución, en la banca retail, en la incorporación de tecnología, en llegar a más uruguayos, y eso lo hemos hecho bastante bien.

Desde que llegó, ¿nota que ha cambiado el clima de negocios?
No percibo cambios, lo he encontrado siempre bueno. Somos un banco que está muy involucrado en los grandes negocios, desde financiamientos como el nuevo aeropuerto, el nuevo barco de Buquebus, estar muy encima financiando proyectos eólicos. Y ese clima es tan bueno antes como ahora.

¿Cómo está impactando el cambio de política monetaria?
Las políticas monetarias están para perseguir determinado objetivo que la autoridad tiene, y creo que la aplicación de la política está logrando lo que quiere. Si busca una escasez de pesos, y se produce una escasez de pesos, está bien logrado. ¿Cómo te impacta? No veo impactos, las políticas se gestionan y eso hace que tú muevas tu sistema de precios, tu oferta de producto, privilegies opciones de ahorro, a veces, por sobre las de crédito. Y eso se está manejando. En cualquier situación, los bancos estamos para estar tras eso y apoyando las medidas que, al final, lo que pretenden es controlar la inflación, mantener buen nivel de tipo de cambio, controlar el nivel de consumo. Pero creo que eso se está logrando. No nos sentimos afectados, nos sentimos parte.

¿Qué espera que suceda con el tipo de cambio y la inflación?
Hay componentes de inflación que responden al consumo, y de alguna manera nosotros tenemos una parte ahí, como banca. Pero hay otra parte de la inflación que responde, por ejemplo, a los salarios. Según cómo se vaya comportando eso, también vas a tener impactos inflacionarios hacia futuro, en independencia de la política monetaria, porque tiene que ver más con otras líneas de acción de los gobiernos, no necesariamente en este caso con la acción del Banco Central. Y en el caso del tipo de cambio, es muy difícil de predecir y de pronosticar porque hay muchas cosas que lo afectan: la economía local, la dinámica de exportaciones e importaciones, las medidas del Central –en cuanto a si coloca más dólares, si quita más dólares–, la situación económica internacional. Lo afectan las decisiones de política de Estados Unidos, en cuanto a si sigue dando estímulos o si los corta. Entonces hay que ser casi pitoniso para acertar plenamente en el tipo de cambio. Con la información que tenemos hoy sobre la mesa, con lo que ha dicho la Reserva Federal, con lo que está pasando con las tasas locales –que igual vuelve a haber un buen incentivo para que capitales retornen– esas dos medidas presionan el tipo de cambio a la baja. Pero por otro lado, la misma inflación debiera presionar el tipo de cambio al alza, si quieres mantener al menos el tipo de cambio real estable para no perder competitividad ni que existan transferencias de riqueza. Hoy día es una línea que apunta al alza y otra que apunta a la baja, por lo tanto si me preguntas hoy, creo que el tipo de cambio se debiera mantener. Hoy. Si me pides que proyecte al próximo año, creo que, pasando estas situaciones coyunturales o habiendo más claridad sobre las decisiones y plazos que establezca la Fed con sus políticas, debiera seguir una línea de devaluación más asociada al guarismo de la inflación.

¿Cuáles son las expectativas respecto a las políticas de inclusión financiera del gobierno?
Podemos tener opiniones y expectativas. En el lado opinión, siempre hay que aplaudir cuando los gobiernos pretenden ampliar la capacidad de distribución del sistema financiero. Es muy positivo que existan políticas que busquen la inclusión financiera, porque al final es desarrollo, oportunidades, y también transparencia. Hay cosas que te va definiendo la norma, que son obligatorias, por lo tanto, la expectativa es clara. ¿Hay expectativa de que más personas van a usar la banca? Sí. Ahora, cómo eso le va a pegar al negocio bancario, veremos. Tú puedes extender la distribución y tener grandes redes de recaudación de pago, no necesariamente grandes redes de distribución de crédito. En esa línea, creo que más que expectativas la banca tiene que ir forjando ese futuro, llegando a esos clientes, porque además vamos a tener nuevos clientes, que hay que entenderlos, conocerlos, saber lo que necesitan, y ahí hay todo un tema de oferta y valor que se va a ir desarrollando en la medida en que vayas teniendo contacto con esos clientes. Para quien ya es cliente de la banca, que ya tiene su cuenta corriente, y ya usa sus canales no creo que cambie mucho. Sí en matices de servicio. Porque si antes tenía que tomar el auto para ir al banco, o caminar tres cuadras, ahora de pronto voy a poder hacer el trámite que quería a 50 metros de mi casa.

La banca minorista, ¿se ve como complemento o como amenaza?
Puede ser complemento y competencia, más que amenaza. Todos los bancos ya tenemos competencia. Siempre está el mito del nivel de concentración o de desconcentración. Hoy siento que tengo altos niveles de competencia, por lo tanto, estas cosas hacen que se sigan manteniendo. Y eso beneficia a los clientes. Al beneficiar a los clientes termina siendo una industria más valorada y a la larga termina beneficiando a la industria.

Desde AEBU se dijo que las corresponsalías financieras crearían “bancos para ricos y bancos para pobres”. ¿Qué le parece?, ¿discriminaría a los públicos?
No lo sé. Hay que ver quiénes se van a convertir en corresponsales, si va a haber mucha oferta de corresponsalía o no, qué tipos de servicios se van a dar ahí. Aquí puede haber muchas afirmaciones, pero creo que lo que va a terminar definiendo la certeza de una u otra afirmación va a ser qué servicios se terminen dando con las corresponsalías, y hoy día creo que eso todavía está muy en los inicios como para poder dar una opinión fundada. Yo tengo muy pocas certezas.

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