Los países se mueven por interés, eso se sabe. Y hace rato que sabemos que los conflictos de Medio Oriente que tanto perturban la paz mundial; crisis de refugiados, grupos terroristas, golpes de Estado, revueltas y enfrentamientos bélicos varios, responden a intereses espurios como el control del petróleo, el poder político de un grupo étnico sobre otro, territorios disputados y un decálogo de argumentos igual de pueriles.
Hambruna en Yemen: silencios que matan
La indiferencia internacional para denunciar revela una apatía que despoja a las víctimas de su cuota de humanidad