El reciente salón Montevideo Cómics fue más que un fin de semana para curiosos. En él se presentaron una decena de historietas que confirman el crecimiento del género. Seleccionamos las cuatro siguentes
Ranitas: Catarsis & Rock N Roll, de Nicolás Peruzzo
Como su nombre mismo indica -Montevideo Cómics- el evento anual que reúne cosplay, jugadores de rol, clubes de fantasía y otras yerbas hace especial hincapié en la historieta y, más aún, en la historieta nacional. Por esta misma razón es un momento especialmente elegido por aquellos que se dedican en nuestro país a editar para poder acceder a un público si se quiere cautivo. Es más, año tras año ha quedado claro que es un momento ideal para presentar material nuevo, que la venta todos los años es más que digna (y a veces, la mejor del año) y que se llega a un tipo de público que quizá después no preste atención al mismo material en otra oportunidad. Por eso mismo, el número de publicaciones presentadas crece edición a edición y alrededor de una decena de nuevos libros y revistas vieron la luz en la reciente edición.
El crear historieta es mucho más que poner textos, dibujos y globitos en una hoja de papel. El crear buena historieta requiere intención, reflexión, investigación. Desafiarse a contar con un lenguaje propio algo que se viene creando muy, pero muy lentamente, con el paso de los años, una historieta uruguaya, que pueda tener elementos reconocibles en su construcción, más allá del empleo de locaciones reconocibles o el uso de un termo y mate. Hasta esta edición de Montevideo Cómics, quien firma se atrevía a decir que semejante seriedad a la hora de crear historieta en Montevideo ocurría rara vez. Ahora, por suerte, hay varios ejemplos de lo contrario.
Vagón: La Galería de los Sueños, de Renzo Vayra Una de las tantas publicaciones que llegaba con el apoyo de los Fondos Concursables, esta nueva novela gráfica de Vayra está directamente hermanada con sus dos anteriores ediciones (Encuentro en Saked y El altillo de la memoria) ya que es parte de esa grandísima e interminable historia que transcurre en el Archipiélago 1045, un universo al que Vayra viene accediendo durante los años y las publicaciones. Su virtud en este caso en particular es presentar una historia bastante más lineal que en ocasiones anteriores (inclusive con sus giros oníricos) y que, si bien parece funcionar como el clímax de una historia más extensa pensada por el autor, se sostiene sólidamente por sí sola. En contra, hay múltiples elementos que pueden llegar a quedar colgados, dada su inserción en una historia mucho más larga, pero pocas veces Vayra ha dibujado a mejor nivel que en estas páginas y eso es mucho decir.
Orange Shaft: Funking Montevideo, de Roy y Bea Hay una génesis detrás de este libro y este personaje. Los autores han llevado adelante por casi diez años una historia tradicional de superhéroes, los Freedom Knights, que nunca ha alcanzado el nivel que ellos pueden rendir como artistas. La mejor producción de esta saga, fue su cruce con los personajes de Nicolás Peruzzo en Freedom Knigths en Ciudad Fructoxia, volumen donde aparece justamente este personaje Orange Shaft, mezcla explosiva entre Green Arrow y Shaft, el popular detective negro de la década del 70. Ahora, señor y figura de su propio libro, Orange Shaft protagoniza una imponente sátira al mundo de los superhéroes que además golpea en aspectos de nuestra propia idiosincrasia montevideana, con cero corrección política. La evolución de Roy y Bea, desde autores de historietas de superhéroes impersonales a este volumen, es impresionante. El dibujo casi caricaturesco choca constantemente con lo fuerte, violento y chocante de las situaciones que vive este superhéroe despistado en nuestro país.
Ranitas: Catarsis & Rock N Roll, de Nicolás Peruzzo Justamente el ya mencionado Nicolás Peruzzo es el responsable de la edición más extensa realizada en el marco del evento, con una historia autobiográfica, donde (presentado como una ranita, él y todos los personajes) se nos cuenta su infancia, especialmente su adolescencia y actualidad, con el humor que le es tan grato al autor, que se ríe de todo y de todos, pero especialmente de sí mismo, de las macanas que fue haciendo con el paso de los años, de su propio dibujo, de los choques que ha tenido con instituciones y funcionarios públicos, etc. Es, además, un vívido retrato de la escena del rock en los noventa, con los boliches a los que se podía ir (si eras roquero, claro), la música que se escuchaba, etc. Por último, y no por eso menos importante, como ha utilizado la propia historieta como forma de catarsis desde siempre y que le ha deparado esto desde que forma parte del mundillo. Es otra muestra de la evolución constante de Peruzzo como historietista.
La Isla Elefante: La Aventura de los Pioneros Uruguayos en la Antártida, 1916, de Alejandro Rodríguez Juele El otro proyecto apoyado por los Fondos Concursables de esta somera lista es la cereza encima de la torta. Sin dudas, el mejor libro presentado en este evento. En menos de 40 páginas, Rodríguez Juele nos retrata el Montevideo de principios del siglo XX, la carrera por conquistar los Polos que se vivía en ese momento, la situación política nacional, y al mismo tiempo cuenta una aventura alucinante, al mejor estilo de la ficción decimonónica tan grata a Julio Verne o Emilio Salgari, sobre hombres, héroes en definitiva, enfrentados a la naturaleza. El guión es sólido como pocos, pero además la pluma de Rodríguez Juele (que utiliza una línea clara, muy europea) parece no conocer límites. La narración es estupenda y, a pesar de utilizar muchas viñetas por página, es un relato vertiginoso, de personajes impecablemente construidos, como pocas veces se ha visto antes en la producción nacional.