La instalación de nuevas empresas, el alto precio de la tierra, los créditos de los bancos, la búsqueda de alojamiento de estudiantes, el aumento de la construcción y el mayor poder adquisitivo de los ciudadanos, han removido el sector inmobiliario del interior, donde el mercado viviendas para alquiler se expandió 17% en los últimos tres años y, sin embargo, los precios se han disparado 20% en términos reales.
Ese desarrollo supuso una “inversión de más de US$ 1.000 millones”, dijo a El Observador, Julio Villamide, experto inmobiliario y director de la Revista Propiedades.
Para el presidente de la Cámara Inmobiliaria del Uruguay (CIU), Gabriel Conde, esto no solo sucede en las capitales departamentales del interior, sino también en otras ciudades y pueblos. Para el empresario, que tiene su negocio inmobiliario en Carmelo y alrededores, el fenómeno se encuentra asociado, sobre todo, a la rentabilidad del agro. “El productor tiene excedentes, no solo busca casa sino también una renta fija de inversión”.
“Se ha dado mucho en el común de la gente, en los pequeños empresarios, en los asalariados de empresas vinculadas al agro. En los últimos años la capacidad de ingreso y la manera de obtener divisas de los uruguayos cambiaron. Y esto también se vuelca en el mercado inmobiliario”, indicó Conde, para quien la tendencia comenzó a gestarse en 2003.
El titular de la CIU explicó que antes un campo de 50 hectáreas tenía un valor de US$ 50 mil y que ahora bien puede alcanzar los US$ 400 mil o US$ 500 mil. Con ese dinero, dijo Conde, el productor compra casa y auto, y otras dos casas para renta. A su vez, una casa tipo pasó de costar entre US$ 35 mil y US$ 50 mil a US$ 110 mil o US$ 180 mil. “La suba de la tierra hizo un efecto multiplicador en el mercado inmobiliario.
Mejoró la calidad de vida notablemente. Algunos se hicieron ricos de la noche a la mañana”, aseveró Conde. Daniel Oviedo, operador de la inmobiliaria Sergio Mato de Colonia del Sacramento, dijo a El Observador que en octubre alquiló un monoambiente sobre la rambla, de 40 metros, en contrafrente, a US$ 1.300 por mes. Oviedo, quien concuerda en que el precio de los alquileres aumentó 20% en el último tiempo, indicó que la renta anual hoy en la capital departamental promedia el 8% a 10% del valor de la propiedad. “Ya no hay alquileres por $ 8.000 a $ 10 mil. Tenemos más o menos 50 personas esperando una oferta del estilo. No sé cómo hace la gente para pagar (un alquiler al valor actual). Se cobra $ 14 mil como mínimo”.
Colonia siempre sintió la influencia de los argentinos, pero no es la única causa del boom inmobiliario. También hay que tener en cuenta el aumento de la construcción y la instalación de empresas. En el caso de ese departamento, sobresale la planta de celulosa Montes del Plata. “Llegaron muchos para trabajar, hoy en día hay más de 2.000 extranjeros en la planta. Eso cambia un mercado, sobre todo a Colonia y Carmelo”, dijo. El operador explicó que alquilar un dormitorio, amueblado y con aire acondicionado, en una casa “medianamente buena” en el centro o en un barrio cercano, cuesta unos US$ 1.000 por mes. Una casa de tres dormitorios ya sale US$ 3.000 y una casa tipo, en la zona de Real San Carlos, cerca de la costanera, sale US$ 2.000 la renta.
Diversificar el riesgo
Si bien Colonia parece despegarse del resto del interior –sin tomar en cuenta a Punta del Este, que es una galaxia aparte–, otras ciudades también sienten el impacto de un mercado de arrendamientos y de propiedades bastante más caro que hasta hace poco.
En Tacuarembó, el ingreso de los emprendimientos forestales removió una plaza que no da abasto. “Los alquileres han subido, están altos. Influyen las empresas forestales o mineras que se instalaron o la gente de otros lados que llegan por intermedio de esas empresas. Los de Tacuarembó por ingreso no podrían pagar esos alquileres”, afirmó Lenur Maciel, de la inmobiliaria Alibé, para quien la oferta no satisface la demanda.
Los tacuaremboenses prefieren comprar un terreno y construir algo propio, dijo Maciel. La operadora agregó que se notan los créditos que brindan el Banco Hipotecario (BHU) y otras entidades bancarias, que “están más abiertas” a dar préstamos. Alquilar un apartamento en el centro de la ciudad, de tres dormitorios, baño y sin garage, según Maciel, cuesta $ 12 mil cuando hace unos años salía entre $ 8.000 y $ 9.000.
Desde Florida, el operador inmobiliario Álvaro Rodríguez sostuvo que existe una mayor disponibilidad de dinero entre la población y que a su vez hay más facilidades para acceder a los créditos hipotecarios. “Los alquileres subieron 20% y en otros casos más”, afirmó. Al igual que Conde, presidente de la CIU, Rodríguez ve en el encarecimiento de la tierra uno de los factores de esa suba. “Mucha gente que tenía un inmueble rural vendió su campo para comprar un inmueble urbano debido a la buena rentabilidad. Arrendar un campo es menos redituable. Se trata de diversificar el riesgo”.
En Florida, añadió, también se ha dado el impacto de los emprendimientos industriales. “Están empezando a venir empresas” que buscarán dónde instalar a su gente. Rodríguez cree que es “más rentable invertir” en el interior que en Montevideo. “Acá hay una gran oportunidad para explotar”.
En Salto, donde se vive una realidad universitaria importante y en el que varios estudiantes de ciudades cercanas acuden a capacitarse –y, por ende, a alquilar viviendas–, se han vivido años de “mucha construcción que sale para la venta y para alquiler”, pero que en los últimos meses “ha decaído”, dijeron desde la inmobiliaria Álvaro Diez Palmero. “Alquileres por menos de $ 10 mil no abundan y es lo que busca la gente. Menos de $ 7.000 no hay nada. Antes, tres o cuatro años atrás, había alquileres de $ 4.000 o $ 5.000”, aseguraron.
El BHU también mira hacia el interior
El Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) comenzó a implementar políticas para captar clientes del interior del país, dijo a El Observador, Laura Morixe, gerenta del área comercial. A partir de la vuelta ciclista del año pasado, el BHU instrumentó una “sucursales móviles” en la que recorrían el mapa oriental explicando a la población los requerimientos y documentación para acceder los créditos. Morixe indicó en enero y febrero aumento 81% de solicitudes de préstamos desde el interior, respecto al mismo período del año pasado. El monto de adquisición, en promedio a nivel país, equivalió a 623 mil Unidades Indexadas (UI) en 2012 (unos US$ 83 mil). El año anterior había sido 490 mil UI. En proporción, Montevideo acapara el 65% de los créditos y el interior el 35%. Ciudad de la Costa, en Canelones, lidera fuera de la capital. Le siguen Cerro Largo, Colonia, Rivera, Salto, Mercedes y Tacuarembó.