El jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, admitió este martes que una ola de delitos que azota en los últimos días a la capital argentina puede tener vinculación con una amplia purga policial decidida este mes por el gobierno federal.
Kirchner dijo estar preocupado por los asaltos a restaurantes, edificios y supermercados en la capital argentina, pero fue cauto al opinar sobre una presunta responsabilidad de policías desplazados.
El gobierno argentino relevó el 8 de mayo a 107 altos oficiales de la Policía Federal, para garantizar la aplicación de un plan que intenta contener la inseguridad, el tema que más preocupa a los argentinos, según las encuestas.
Ibarra, un centroizquierdista aliado de Kirchner, dijo sobre los recientes episodios que "así como algunos están dentro de la lógica de la acción delictiva, hay otros que por lo menos merecen un punto de atención y quisiera creer que no están relacionados con determinadas medidas en las fuerzas policiales, pero algunos hechos dan que pensar".