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14 de noviembre 2022 - 5:04hs

Fortalecidos en el plano interno, los presidentes de China, Xi Jinping, y de Estados Unidos, Joe Biden, se reunirán en las próximas horas cara a cara en el marco de la cumbre del G20 que sesionará formalmente mañana y el miércoles en la ciudad indonesia de Bali con una agenda marcada por las crecientes tensiones geopolíticas en la región Asia-Pacífico, el estatus de Taiwán, la guerra en Ucrania y creciente rivalidad de ambas potencias en el terreno comercial.

Después de asegurarse un histórico tercer mandato en el reciente Congreso del Partido Comunista de China, el evento marcará el regreso de Xi a la escena internacional tras casi tres años del aislamiento autoimpuesto por el país para enfrentar la pandemia. Biden, por su parte, arriba luego de sortear con relativo éxito las elecciones de legislativas de medio término, en las que los Demócratas consiguieron retener el control del Senado.

El gran ausente en la cumbre del G20 será el presidente Vladimir Putin, que estará representado por el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, quien justificó la ausencia del mandatario argumentando problemas de agenda, decisión que las cancillerías occidentales interpretan como una señal del creciente aislamiento que afecta a Moscú por su campaña militar en Ucrania.

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La cumbre del G20 seguirá a la celebrada durante el fin de semana en Nom Pen, Camboya, por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), encuentro del que también participaron socios externos como Estados Unidos, China, Rusia, India, Japón y Australia, y que finalizó sin comunicado oficial por la falta de consenso debido a que “Estados Unidos y sus aliados insisten en un lenguaje inaceptable en relación a la situación en Ucrania”, afirmó Lavrov.

Para los analistas, aunque Putin no estará presente, Rusia será un protagonista central de la reunión de los jefes de Estado del G20. Según adelantó el Kremlin en declaraciones recogidas por las agencia de noticias rusas TASS, Lavrov planteará que Washington desestabiliza la región de Asia Pacífico con su política de confrontación.

El funcionario, que también asistió a la cumbre del ASEAN, pidió al G20 concentrarse en las cuestiones económicas. Mediante un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia dijo que no aceptará discutir la guerra en Ucrania. "Rechazamos categóricamente la politización del G20, la introducción de cuestiones sin relación y deliberadamente conflictivas y el aislamiento de participantes sobre la base de falsas acusaciones", afirmó la cancillería.

Biden y Xi

Biden, que llegó el sábado a Asia para participar de la cumbre del ASEAN, le pedirá a su par chino que frene las "peores tendencias" de Corea del Norte, según adelantó el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan. El funcionario agregó que Washington planteará que la acumulación de misiles y armas nucleares por parte de Pionyang “significará una mayor presencia militar y de seguridad estadounidense en la región".

En diálogo con periodistas, Sullivan afirmó sin embargo que Biden no planteará exigencias a Beijing, sino que le dará a Xi "su perspectiva" ya que, según puntualizó, "Corea del Norte representa una amenaza no solo para Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, sino para la paz y estabilidad de toda la región". Si China quiere presionar a Pionyang es "desde luego decisión de ellos", agregó el funcionario.

La expectativa de que Corea del Norte retome sus pruebas nucleares y el aumento de su capacidad misilística, como así también sus recientes lanzamientos -que incluyeron un vector intercontinental-, han alarmado a Tokio y Seúl, y han hecho que el primero ministro japonés, Fumio Kishida, reclamara “una acción internacional concertada” para detener el programa de misiles de Pyongyang durante el foro de la ASEAN.

Por lo pronto, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, urgió a Washington y Beijing a trabajar juntos, al tiempo que advirtió sobre la guerra comercial que mantienen ambas potencias mediante sanciones cruzadas, apenas matizadas por las necesidades de sus respectivas industrias, dinámica que según Guterres aumenta el riesgo “de que la economía mundial se divida en dos partes” lideradas por Estados Unidos y China, respectivamente.

Se trata apenas de uno de los temas de una agenda bilateral que los analistas señalan con muchos puntos de disputa, entre ellos los relativos a la Taiwán, que China reclama como territorio propio, y las  "graves violaciones de los derechos humanos" en la provincia de Xinjiang denunciadas por la ONU y varias oenegés contra el pueblo uigur y otras minorías étnicas islámicas en el noroeste del país. Dos cuestiones que se suman a las restricciones estadounidenses al mercado de semiconductores para frenar a la industria en China.

“Gestión responsable”

“En el Congreso del Partido Comunista del mes pasado, Xi advirtió sobre un clima geopolítico difícil y, sin citar Estados Unidos, anunció el inevitable triunfo de China sobre la adversidad. Esta visión ofrece un nuevo orden mundial anclado en el poder geopolítico chino más que en el estadounidense", evaluó el ex primer ministro australiano Kevin Rudd en la influyente revista estadounidense Foreign Affairs.

Lectura que se vio confirmada en la reunión de la ASEAN, durante la cual Biden buscó fortalecer la influencia de Washington en el Sudeste Asiático -“como garante de la estabilidad”, según Sullivan- para contrarrestar el peso de china en una región que Beijing considera como su área natural de influencia y en la que ha intensificado su presencia mediante el comercio, la diplomacia y su poderío militar.

En lo inmediato, y sin mayores expectativas sobre los resultados concretos que pueda arrojar el encuentro entre Xi y Biden, el canciller alemán Olaf Scholz, luego de participar de la cumbre de la ASEAN, se mostró esperanzado en que la reunión sirva para que Estados Unidos y China “gestionen en forma responsable” su rivalidad y permita "una mejor comprensión de lo que cada uno espera de la contraparte para reducir los malentendidos y evitar errores de cálculo", según sostuvo Sullivan.

"El encuentro es un acontecimiento optimista. Al interactuar, las dos potencias demuestran liderazgo y sabiduría. Es lo que esperamos del G20", indicó el ministro de Defensa de Indonesia, Prabowo Subianto. "Hay muchos temas intratables, especialmente el estatus de Taiwán. Pero parece posible avanzar en otros de actualidad, como la guerra de Ucrania y las relaciones comerciales. Las posiciones en estas cuestiones son más flexibles y hay más opciones para realizar pequeños ajustes", analizó.

En lo inmediato, y sin todavía la agenda formal que debe difundir el país anfitrión, la secretaría del G20 encargada de la organización se limitó a informar que los debates girarán entorno a la arquitectura sanitaria global, la seguridad alimentaria, la crisis energética y las transformaciones digitales. Temas que los observadores dan por descontado que quedarán relegados por el conflicto bélico en Ucrania, cuyo presidente, Volodímir Zelenski​, participará de la cumbre en forma virtual.

Según se prevé, los principales aliados de Kiev, como Estados Unidos, el Reino Unido, la Unión Europea (UE) y Canadá, presionarán para que el documento final incluya una condena contra Moscú, posibilidad nula debido a la necesidad de alcanzar una posición consensuada ante el veto de Rusia y la posición neutral que exhiben especialmente China e India.

Otras dos ausencias y un anuncio

Además de la de Putin, la cumbre del G20 estará caracterizada por otras dos ausencias: las de los mandatarios de Brasil y México, los otros países latinoamericanos que además de Argentina integran el foro. En el caso del saliente presidente brasileño, Jair Bolsonaro, no acudirá en sintonía con sus escasas apariciones públicas desde que perdió las elecciones frente a Luiz Inácio Lula da Silva. En el caso del mexicano Andrés Manuel López Obrador, su decisión de no viajar está vinculada a su actitud reacia a participar en este tipo de foros internacionales, tal como ocurrió el año pasado.

Por lo pronto, y en lo que parece uno de los pocos anuncios concretos que dejará la cumbre, los países del G20 lanzaron en la previa a las sesiones formales un fondo de US$ 1.400 millones para prepararse ante futuras pandemias, según informó el presidente anfitrión, Joko Wikodo, que celebró la iniciativa, pero la consideró "insuficiente".

Durante una conferencia de prensa ofrecida de forma virtual, destacó el compromiso asumido por algunos de los países del G20, ocasión en la que puntualizó que según el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud son necesarios al menos US$ 31.000 millones anuales, iniciativa a la que prometieron sumarse Australia, Francia y Arabia Saudita y que se originó durante la presidencia italiana del G20 en 2021.

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