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Jorge Nasser se presentará con Níquel en el Solís

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Jorge Nasser y la vuelta de Níquel al estudio: "estamos tratando de que sea fácil, porque difícil ya fue"

Mientras graba su primer disco en 20 años, la banda se presenta en el Teatro Solís este 11 de junio

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05 de junio de 2022 a las 05:05

Si la sala de ensayo de Níquel fuera un vestuario, en el pizarrón habría una frase encabezando todo. Una máxima que funcione como norte para lo que se viene, que es una presentación en el Teatro Solís el próximo 11 de junio. “Hagamos un show que cuando termine, la gente se lo quiera guardar”. Bajo esa premisa la banda apronta un show que buscan que deje la sensación de que no se va a repetir. Que sea especial.

Será un show particular por distintas razones. Por una parte, será la primera vez desde que el grupo volvió a la actividad tras una pausa de dos décadas que se presentarán sin las limitaciones de aforos y protocolos que había establecido como norma la pandemia.

Por otro, el pasado febrero murió Wilson Negreyra, percusionista de Níquel desde 1991 y parte de la alineación de la banda en su regreso. Si bien la banda ya se presentó en vivo luego de su fallecimiento, esta vez lo hacen con la pérdida más procesada, aunque todavía latente.

Así lo señala Jorge Nasser, que anticipa que en el espectáculo sonarán algunos clásicos, otras canciones menos esperadas por el público pero que tienen que ver con el concepto de la presentación, y también algunas novedades. Porque después de 23 años Níquel volvió al estudio, y está grabando un nuevo álbum, del que ya publicaron dos adelantos: las canciones Lenguas y Sueño, que sonarán en el escenario del histórico teatro montevideano.

Habrá también algunos invitados, que la banda prefiere guardarse, una rareza en su trayectoria. “por las características de los invitados y lo que van a hacer preferimos no decirlo, pero se ajustan a lo que vamos a hacer”, adelantó Nasser.

El músico habló con El Observador sobre lo que significa ese retorno al estudio, así como sobre el balance que hace de estos dos años que han transcurrido desde que Níquel volvió al ruedo, y las novedades sonoras que el grupo incluyó en este tiempo transcurrido fuera de escena.

¿En qué etapa está el próximo disco de Níquel, el primero desde esta vuelta?

Estamos terminando de grabar. Todo el tema de la pandemia nos ha afectado, y las agendas nuestras también. Al principio nadie tenía laburo, pero no nos podíamos ver todos juntos. Y ahora que podemos juntarnos salió como una explosión de cosas y está todo el mundo ocupado, y eso me incluye. Pero viene muy bien, estamos contentos con el resultado. Lo que no queremos es quedarnos con espinas clavadas. Preferimos esperar un poco más pero estar contentos con lo que hagamos, seguros. A veces te vas y quedás "si hubiera hecho esto, si hubiéramos probado hacer ese tema  en sol". Estoy muy rompebolas con eso, porque siempre me quedo con dudas, pero esta vez no quiero eso. Y Lenguas y Sueño son dos canciones que no me dejan ninguna duda. Al revés, me dejan caminos para insistir. En ese sentido creo que la idea es dotar a las demás canciones de esas mismas propiedades, que no es tan fácil. 

Níquel se reunió en 2020 después de 20 años

¿Cómo fue para vos volver a grabar con Níquel después de tanto tiempo?

Es algo fácil. Porque tiene que ser fácil, si no lo es hay un problema. Como productor, con el equipo con el que trabajo para producir el álbum, estamos tratando de que pase eso, y es algo que ayuda, pero a la vez atrasa. Porque no hay tensión, no está eso de "es ahora, hay que hacerlo ahora". Pero también hemos recibido algunos reveses, algunos sopapos de la realidad, como la pandemia. Nosotros estábamos para volver desde antes de la pandemia, teníamos pactado el primer show para mitad de 2020 ya desde 2019, y  se terminó haciendo con un aforo de 40%, en octubre de 2020. Volvimos en el Teatro de Verano el año pasado, también con aforo limitado, una de las primeras cosas que se hicieron. Fue un gran show, pero fue raro. La pasamos bomba pero fue demasiado fuerte para poderlo manejar, fuimos, tocamos pero no sacamos ninguna conclusión de lo que pasó. Ahí dijimos de grabar el disco y antes hacer un show para despedir el año: me enfermé yo y lo tuvimos que posponer para marzo de este año, y en el medio se murió Wil. Entonces esto es un milagro, aprovechemos. Estamos tratando de que sea fácil, porque difícil ya fue.

¿Cuánto llegó a grabar Wilson Negreyra en este disco?

Wilson está en cinco canciones. Él tenía un papel muy importante en la banda, está en la mitad del disco. 

¿Cómo fue volver al escenario después de su muerte?

Hicimos esa fecha en Magnolio Sala en marzo, pero fue rarísimo. Había una onda media funeraria. No sé cómo explicarlo. De hecho hubo alguno de la banda que se sintió mal arriba del escenario, nunca me había pasado algo así. Ninguno de nosotros había perdido a un compañero de banda. Fue una pérdida fulminante y muy impactante, teníamos los shows arriba y sabíamos que él hubiera querido que tocáramos, entonces tocamos por él, porque el show debe continuar, pero nada más. Ahora es el primer show con eso procesado, con una idea artística. 

Después del final de Níquel tuviste un giro hacia la milonga, hacia lo folclórico, y ahora volviste a lo eléctrico. ¿Cómo fue volver a componer para Níquel, volver a pensar en rock?

La semilla está en el disco Llegar, armar, tocar, que lo grabé con un criterio diferente, yendo al estudio con las canciones y los músicos citados, pero sin que ellos supieran que canción iban a grabar. Yo llegaba y les decía "es esta canción" y ahí se armaba, los arreglos surgían ahí. Muchas canciones las resolvimos con una onda milonguera, pero hubo otras, en las que participó Fede Graña, en las que Francisco (Nasser, su hijo, músico e integrante de No Te Va Gustar) metió más la cuchara y aparecieron otras cosas. Cuando el disco salió mucha gente me dijo "esto parece de Níquel", y me di cuenta que en la pluma me aparecieron canciones de esa línea. Y eso quería decir que no se había agotado esa veta. Eso coincidió con que Wil empezó a tocar con nosotros en la banda criolla, Pato Dana (bajista de Níquel) también empezó a estar en la vuelta, y ahí vino esa idea de juntarnos, de volver a tocar. O sea que componer ya estaba ahí casi desde antes de la vuelta de Níquel. A mí me encanta componer rock, y bajaron cosas del satélite, fui a mirar el servidor y había cosas. 

Una de las canciones nuevas es Lenguas, en la que hay algunos recursos sonoros más “modernos”, digamos. ¿Hubo una intención de ustedes de agregar cosas nuevas?

En realidad es beatlero en su armonía y su arreglo. Pero tocas con las cosas de ahora, los aparatos de ahora. No uso una distorsión retro, igual que la que usaba en el 90, porque la banda nunca fue por ahí. En aquel momento de repente escuchabas cosas que  estaban en la vuelta, escuchabas al violero de Stevie Ray Vaughan porque estaba de moda, y ahora escuchás cosas que suenan más recientes y las asocias con Arctic Monkeys o lo que sea. Porque it's in the air. Si estás en el rock estás al tanto, y las referencias siempre son las mismas. Por ahí la referencia de Lenguas es más Beatles y la de Sueño es más Stones, con piques más Richards, la influencia del blues, y algo más Springsteen, que siempre fue como un ingredientes secreto de la banda, porque no hay que olvidarse que Amo este lugar es un tema que a mí me remite a Born in the USA. A pesar de que no se parecen musicalmente, se parecen ideológicamente. Entonces fue retomar un poco eso, y las cosas que me gustan. Lo que te gusta y está a la mano lo manoteas, lo que te gusta y no lo podés hacer, no lo podés tocar, lo dejas (risas).

¿No ha cambiado nada entonces?

Algo que si noto ahora es que hay como un ingrediente más sónico, eso sí es una novedad. Pero lo es porque tenemos acceso a eso a través de Francisco, él ha seteado una forma de integrar lo sónico y lo electrónico al rock a través de su laburo. Y aparecen esas posibilidades, tenemos un tecladista estable y le hacemos un lugar. No es aquello del Club de Tobi de los guitarristas, la banda tenía eso de que era muy guitarrera, y lo seguimos siendo, pero hay ruiditos en la vuelta y los traemos a ver qué pasa. Por otro lado, yo me considero como un tipo muy psicodélico, incluso personalmente. La psicodelia me re va, por todos lados. Y la psicodelia y la electrónica en este tiempo que no estuvimos se matrimoniaron un poco, y está bueno.

En Lenguas también te animás a algunas frases en inglés.

El inglés de mierda, como decía Wilson. Que era un poco lo que hacían Los Shakers. Capaz que nosotros justo estuvimos en la época de la bandera del rock en castellano, y necesitábamos que eso se asentara: estaban los Redondos, Sumo, Soda. Había que edificar ese edificio del rock en castellano, entonces por ahí si te salía algo de eso te lo tenías que reprimir. Era como "epa, no, inglés no". Ahora como todo eso ya no importa más estuvo buenísimo poder cantar un poco ahí. Y cuando reviso la discografía de Níquel, el bonus track del compilado Primate es un cover de Willie Dixon en inglés. Y ya estuve en Estados Unidos y canté ahí también, así que le perdí un poco el miedo a eso, al inglés de mierda (risas).

¿Qué balance hacés de estos casi dos años que han pasado desde que Níquel volvió?

Positivo obviamente. También es una gran tarea. La banda estuvo 19 años sin tocar, o sea que prácticamente es un starting over. Posta. No perdés las elegancias o los defectos que podías tener, pero lo que si es que tenés que laburar, reconstruir tu público, y eso implica todo una gran tarea. Que hasta ahora la venimos encarando con mucha alegría. La verdad es que después de lo de Wilson esa alegría está un poco oscurecida, se alterna con el extrañar al amigo. A veces estoy en el ensayo, están todos adentro, gritando, y yo salgo un momento para respirar un poco y me parece que lo escucho. Pero estamos haciendo esto, y es lo que me gusta hacer. No complaints. 

No creo que haya una intención de competir con él, pero ¿cómo es el vínculo con el pasado de Níquel, con lo que estuvo antes?

El vínculo aconsejable son las canciones. Vamos por las canciones. Son todo. Si hay canciones hay algo. Sin canciones no hay nada. Y Níquel las tiene. Estamos tratando de disfrutar de ese repertorio, revisitarlo, ver si lo podemos tocar, si lo podemos hacer nuestro en 2022, y eso la verdad que es el motivo de nuestra existencia actual.

Jorge Nasser

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