Juan Pablo Saibene asumió la presidencia de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) hace aproximadamente dos meses. Esta organización busca ayudar y potenciar a los más jóvenes que están dentro del sector empresarial.
El novel director tiene claro que todo no se puede hacer. Por eso, de cara al corto y mediano, plazo espera fomentar algunos aspectos básicos que sirvan como ayuda para aquellos empresarios que recién empiezan o que están en la vía de la consolidación.
Para Saibene, las prioridades de los empresarios con menos edad no son las mismas que antes. No solo porque los tiempos cambiaron, sino que la transformación generacional provoca cambios en los paradigmas. Esto, de acuerdo a sus palabras, ya se está notando en los hechos.
Por otra parte, Saibene consideró que es importante tener claro que en el interior del país se están dando más emprendimientos. Estos no suelen ser dinámicos, o por lo menos no hacen el recorrido clásico de muchos que nacen en Montevideo, sobre todo porque son comerciales. El nacimiento de estas pequeñas empresas, en gran medida, es una causa de la pandemia y del desempleo que afectó a la franja etaria más joven.
¿Cómo ve al empresariado joven en Uruguay?
Lo veo bien, con empuje, es una generación diferente. Obviamente tienen ganas de hacer negocios, pero también tener un propósito detrás. Veo una visión más colaborativa en ese sentido, es decir, el empresario joven no solo quiere hacer plata.
¿Cuáles son los aspectos en los que falta más camino por recorrer?
Creo que ahí hay tres aspectos: falta profesionalización en el empresariado más joven, sobre todo mirando las transformaciones que se están dando a nivel mundial. Los negocios hoy en día tienen un gran nivel de exigencia sobre la gestión, lo que termina provocando que no todo sea tener un poco de plata para invertir.
El segundo aspecto es que en Uruguay tenemos una forma de hacer negocios muy relacionales. Es decir, nuestra manera es muy a la uruguaya, en un asado por ejemplo. Pero noto la necesidad imperiosa de salir a hacer negocios a afuera, por eso hay que aprender a encontrar y generar valor fuera de las fronteras.
El tercer aspecto, que deviene de ese segundo, es el networking. Para poder abrir un poco el abanico, es necesario entender sobre la necesidad de generar una red de contactos y una red de confianza.
¿Cómo influyó la pandemia en los más jóvenes?
Tuvo impactos súper diversos. Depende del rubro, que van desde los tecnológicos hasta las empresas de servicios o el sector industrial. Esto sucede porque los socios de AJE son muy variados, ya que no nos concentramos solo en un tipo de industria.
El año pasado hicimos, junto a la Agencia de Investigación e Innovación (ANII), un estudio para saber cómo había afectado la pandemia. Los resultados dieron muy disímiles, eso materializó lo que digo de que las empresas que integran las asociación son diferentes.
El desempleo en los más jóvenes es un problema que se agravó con la pandemia. ¿Es algo que trasladan los socios a AJE?
Tenemos realidades distintas también. Tenemos empresas que les cuesta captar empleados, las tecnológicas, y aquellas que están inmersas en una realidad muy complicada. Sobre todo las que han tenido que despedir empleados, con el fin de recortar gastos. Lo que sí notamos, y lo dicen los números, es que la pandemia agravó el desempleo en los más jóvenes.
Asimismo, hemos percibido que esto provoca que muchos jóvenes decidan emprender. Pero hablo de emprendimientos más locales, más comerciales y que no tienen un gran porte. Y esto pasa en Montevideo pero se ve mucho más en el interior. Ellos no suelen hacer el recorrido al cual estamos acostumbrados en la capital.
¿En el interior es donde se generan las mayores dificultades para los más jóvenes?
En la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) separan al emprendedor del mipyme. Hay una diferencia semántica, pero que se ve en los hechos. Estos emprendedores son menos del tipo rockstar y cada vez hay más.
No son emprendimientos dinámicos. O sea son los que se ponen a hacer carteras de cuero, dulce de leche casero o algo de este estilo. De estos han aparecido muchos, porque el desempleo lleva a la necesidad de profesionalizarse y hacer de esa profesión una especie de empresa casi que improvisada.
¿Qué planes tienen en AJE para los próximos meses?
Bueno, la verdad es que tenemos claro que no podemos hacer todo. Entonces, todas las acciones que hagamos tienen que tener foco en dos cosas: en el desarrollo del empresario y el networking.
La idea es profesionalizar a los empresarios y a los que trabajan en las empresas. Aspectos que pueden ser estrictamente educativos, pero a su vez son de negocio y sirven sobre todo cuando se está en una etapa de desarrollo.
A nivel internacional estamos pisando cada vez más fuerte de la mano de Fije (Federación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios). Ellos están teniendo un peso político importante y eso lleva a que la voz de los jóvenes esté en la agenda.
Además, pensamos llegar más al interior. La idea es ayudar a adaptar la propuesta de valor a las necesidades que tiene el interior. En parte es lo que estamos haciendo y lo pensamos continuar con más fuerza.
¿Cómo piensan aplicar el networking en medio de este contexto?
Lo hemos hecho con herramientas digitales, que simulan un bar, entonces cada participante se puede mover dentro del espacio a donde fue invitado.
De allí han salido cosas muy buenas y esperamos poder hacer más eventos virtuales de este tipo.