31 de octubre de 2013 18:22 hs

Según las estimaciones oficiales, el área de cultivos de verano –cuya campaña comenzó– superará el millón de hectáreas: 1,1 millones. A ellas hay que sumar casi 600 mil hectáreas de invierno. De esa manera, la campaña agrícola 2013/2014 deparará una agricultura continua de 1,7 millones.

Ya es por todos conocidos que la soja continuará siendo el buque insignia de la agricultura uruguaya, como lo está siendo en los países de la región, a tal punto que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay sumados reúnen la máxima producción mundial de la oleaginosa.

A la soja no hay con qué darle mientras el precio de US$ 440 la tonelada sea el doble del cultivo que le sigue, aunque ahora el trigo se encuentra a US$ 315 la tonelada por razones de baja producción y de stock.

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Por otra parte, es muy importante el dato de exportaciones que se publicó en el informe Comienza otra oleada sojera (ver El Observador Agropecuario del viernes 25 de octubre).

Vale la pena repetirlo. Las ventas en los primeros nueve meses del año superan en 35% las colocaciones de todo 2012 y superan también por primera vez en la historia los 3,5 millones de toneladas.

El ingreso por exportaciones en ese período fue de US$ 1.861 millones. Superó largamente a la suma de carne vacuna, ovina, de ave y equina con sus menudencias y otros subproductos, que en lo que va del año han generado divisas por US$ 1.310 millones. Hay allí un efecto de estacionalidad importante y seguramente carne y soja terminarán parejos. Pero también un indicador de la importancia clave que la oleaginosa ha adquirido en la economía uruguaya.

Según fuentes privadas que manejó la consultora Blasina y Asociados, la superficie de soja puede crecer en esta campaña hasta 1,2 millones de hectáreas, pero el coordinador agrícola ganadero de Fucrea, Juan Ignacio Buffa, ve cierta incertidumbre respecto al área final que tendrá la oleaginosa debido a la caída de precios.

Pero esta campaña agrícola también será histórica en otro aspecto no menos importante que el área dedicada. Ahora está vigente la obligación de los agricultores de presentar los planes de uso y manejo de los suelos.

La medida impulsada por el ministro Tabaré Aguerre cuenta con un apoyo generalizado, pero sus efectos solo se podrán ver en unos años, ya que la historia de las chacras arranca de cero.

Hay un consenso entre técnicos y productores que la erosión de los suelos es ya una realidad y un desafío para la sustentabilidad de la producción agrícola.

Esteban Hoffman, un referente para todo el sector agropecuario, dijo en la jornada anual de cebada de Maltería Oriental realizada el martes 22 de octubre en Mercedes que hay chacras que si el productor llega con un camión entero de fertilizantes y los vuelca sobre ella no obtendrá mejores rendimientos.

El tema del costo oculto de la agricultura es serio y el ministro Aguerre preguntó el viernes pasado en Florida si alguien piensa que la intensificación productiva en el sector agropecuario va a detenerse.

En unos años habrá que enfrentarse también –como país– a la cuenta de las rentas y márgenes de la agricultura y la ganadería, cuando haya que rotar los cultivos.

Según Ausid, serán 200 mil las hectáreas que habrá que dejar libres de soja por la rotación que exigen los planes de uso. A 1.500 kilos de soja por hectárea, a US$ 430 la tonelada, dejarán de percibirse US$ 129 millones.

En esa misma superficie se podrán producir 400 mil terneros para lo que habrá que invertir US$ 340 millones, si calculamos US$ 1.700 de costo por hectárea (ganado y pasturas). Hay que irla pensando.

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