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22 de febrero de 2012 22:03 hs

La frase pegó fuerte como una plancha en el pecho. Iban minutos de terminado el partido ante Nacional de Medellín, uno de los peores en la historia de Peñarol en la Copa Libertadores, y el presidente Juan Pedro Damiani se acercó al técnico Gregorio Pérez. Lo apartó y le dijo: “No podemos perder por cuatro goles como locales y con un gran plantel como el que tenemos”. No hubo respuesta. No daba para reaccionar. Era un momento muy complicado, el peor de Gregorio en su quinto pasaje por el club.

Así lo explicó el miércoles desde Buenos Aires el propio Damiani consultado por El Observador. “Sí, fue un momento complicado. Pero es que en el partido llegó un momento en que pensé: ‘En qué lío estamos’”.

Y es cierto. Están en un lío difícil de poder contrarrestar en una Copa en la que ya se despidieron, por más que nadie lo diga públicamente.

“El primer tiempo contra Godoy Cruz fue bueno, pero el martes de noche hubo falencias. Las posibilidades de clasificar en la Copa están muy complicadas, pero nunca se sabe”, agregó Damiani, quien, por el momento, no cambiará de entrenador.

Gregorio tiene crédito, pero se le acaba. Si no le gana a El Tanque en el debut del Clausura el próximo sábado, seguramente se terminará su ciclo.

“En estos momentos, debemos tener coherencia y no tomar decisiones en caliente. Aparte está el gerente deportivo (Osvaldo Giménez) que es quien tiene que informar al consejo directivo. Para algo está el gerente deportivo. Con el paso de las horas y de los años, uno fue aprendiendo que no se pueden tomar decisiones apresuradas. Además, si Real Madrid se come seis goles, no echan al técnico. Por eso optamos por ver las cosas con tranquilidad”, agregó el presidente.

Por el mismo sendero está el vicepresidente Edgar Welker: “De la calentura que tenía no dormí, no pude conciliar el sueño porque pensaba constantemente en el partido. Igualmente, por coherencia, debemos mantener a Gregorio como técnico”, indicó a El Observador. Y agregó: “En el quinquenio vivimos muchas situaciones adversas y supo cómo manejarlas. Tengo fe en que va a revertir la situación y por eso lo respaldo”. Claro que toda esa coherencia y respaldo tienen –como se explicó– como fecha de vencimiento, el sábado.

Asimismo, presidente y vice confirmaron a El Observador que no hablaron con ningún técnico. Por el momento no hay plan B.

Si bien estos dos son los principales directivos aurinegros, no se puede tapar el sol con un dedo: hay algunos dirigentes del propio oficialismo que ya querían que Gregorio fuera cesado.

La mañana indeseada
Gregorio Pérez llegó cerca de la hora 8 del miércoles a Los Aromos. Antes que nadie. Íntimamente sabía que no sería una mañana común: más prensa que de costumbre y un ambiente en el vestuario que no es el mejor desde el punto de vista anímico y que tiene que levantar sí o sí de cara al partido ante El Tanque del próximo sábado.

A medida que fueron llegando los jugadores, pasaron al gimnasio pero esta vez, sin música. Silencio absoluto. El clima era peor que cuando se perdió el clásico por el Apertura. Mientras Zalayeta pasaba por el láser en su tobillo izquierdo debido a su esguince, los demás elongaban.

Claro que Gregorio tuvo una charla íntima con los futbolistas por lo sucedido ante los colombianos, la que prolongará el jueves cuando se encuentre todo el plantel, ya que el miércoles no estuvo Luis Aguiar a quien le habían dado de alta unas horas antes debido al golpe que recibió en su cabeza.

Después fue el turno de salir a trotar simplemente, mientras los suplentes sí entrenaban con fútbol.

La imagen de Gregorio allí pintaba el momento. Se quedó sentado en un banco, solo, sin dar órdenes, mientras sus ayudantes, Gustavo Barros Schelotto, Enrique De los Santos y el preparador físico Daniel Curbelo, se hacían cargo de los primeros minutos de esa práctica.

Queda claro que no tenía que dar ninguna orden especial para una práctica de esas características, pero esa soledad, esos minutos, mostraron un estado de ánimo. Luego sí, se sumó con todos, como siempre.

El apoyo de Giménez
Otro hecho que no pasó inadvertido fue la presencia por más rato del habitual del gerente deportivo, Osvaldo Giménez.

“Fue algo catastrófico, pero hay que seguir. Se nos hizo un repecho importante en la Copa. No me pude sacar el fastidio de encima, pero Peñarol va a seguir funcionando igual”, explicó.

Gregorio pasó un día difícil, uno más en su rica historia en el club. No obstante, tiene muy claro que de no cambiar el panorama, su futuro y el crédito al frente del plantel carbonero, se terminan.

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