Muchos pensaban que Michael Phelps estaba casi acabado. No en el término justo de la palabra, sino que no iba a ser ni por asomo algo parecido a lo que fue en los Juegos Olímpicos de Beijing de hace dos años cuando consiguió algo inédito: ganar ocho medallas de oro en una misma competencia.
Si bien sus grandes contras pueden tener razón en que su fuerza no es la misma, en que su brazada no tiene la potencia esgrimida hace un par de temporadas, en que su coterráneo Ryan Lochte le ganó el oro en este Mundial de Shanghái en 200 m estilos, o en que por primera vez consiguió un bronce en una competencia de estas características, algo totalmente inusual para su carrera, El Tiburón de Baltimore demostró que está vivo, que sigue siendo un monstruo de la natación mundial.
El sábado consiguió su tercera medalla de oro en la Copa del Mundo de Shanghái al obtener los 100 m espalda, como estaba cantado, sacándole más de medio segundo a quien llegó detrás suyo.
El oro conseguido el sábado por Phelps no fue uno más.
El fenómeno de la natación mundial alcanzó su oro número 25 en lo que atañe a los mundiales de este deporte. Nunca ningún mortal consiguió dicha marca.
Como nunca tampoco había alcanzado en un mismo Juego Olímpico ocho oros, batiendo el récord del genial Mark Spitz en Munich 1972 con siete.
Además, por tercera vez consecutiva en mundiales, obtuvo la misma prueba de 100 m mariposa: lo había hecho en Melbourne 2007 y Roma 2009 previamente.
Su principal rival de Beijing en esta prueba, el serbio Mirola Cavic, no había clasificado a la final en lo que sin dudas fue una sorpresa. Cavic fue el mismo que llegó a una centésima de segundo en los Juegos en la recordada foto tomada debajo del agua cuando ambos tocaban la meta y en la que Phelps le ganó por una uña.
Y lo que es mejor aun, el domingo puede alcanzar una nueva medalla dorada si consigue obtener el 4x100 combinados junto a sus compañeros de equipo de Estados Unidos.
A sus 26 años, Phelps promete al menos volver a ser una atracción notable en los Juegos Olímpicos del año próximo en Londres. Seguramente no conseguirá los ocho oros de Beijing 2008, pero también seguramente logrará alguna medalla dorada por tercer juegos consecutivo.
Es que ya lleva 14 oros entre Atenas 2004 y Beijing, lo que sumados a los 25 oros de los mundiales, alcanza 39.
Y el 39 parece ser un número importante en su vida, ya que es la cantidad de récords mundiales que posee (29 de forma individual y 10 compitiendo con sus compañeros).
Los contras podrán decir que no bate un récord del mundo desde diciembre de 2009. Y es verdad. Pero también lo es que cada día que pasa su nombre se escribe con letras grabadas en oro.