Como promoción, Netflix colocó en la fachada de un edificio de la ciudad vasca un anuncio que replica el cántico "Yo soy español, español, español", uno de los más escuchados en los partidos de la selección, tachado en rojo, como si fuera una protesta o una lista de objetivos.
El cartel generó molestias por la sensibilidad que provoca el tema en España, e incluso fue notado en Twitter como el afiche se ubica a pocas cuadras de un sitio que fue atacado por ETA hace 41 años.
La película ha llamado la atención con esta maniobra y otras partes de su campaña marketinera, como el hecho de que se estrene el jueves 12 de octubre, fecha en que España celebra el Día de la Hispanidad, otro elemento que se suma a una película sobre un grupo de independentistas vascos radicales.
Esta no es la primera campaña atrevida de Netflix en España. Con motivo del estreno de la segunda temporada de Narcos colocó en Madrid un anuncio que decía "blanca Navidad" junto a la imagen del actor Wagner Moura como Pablo Escobar, y en los últimos meses se aprovechó de los escándalos políticos vinculados con el presidente Mariano Rajoy, que utilizó con humor para promocionar sus series.