Lewis Hamilton, el piloto más rápido en la clasificación del sábado, había realizado una buena largada y lideraba con cierta comodidad sobre el campeón Vettel. Habían transcurrido apenas siete vueltas y parecía consolidarse en la punta cuando las cámaras de televisión enfocaron el neumático trasero izquierdo que explotaba -literalmente- desbandándose por completo en la recta Wellington. Volvían los fantasmas que han perseguido al equipo Mercedes en la gestión de sus neumáticos a lo largo de la temporada: exceso de temperatura en el tren trasero y delaminación.
La categoría de las cubiertas
Ganó Nico Rosberg por segunda vez pero los grandes protagonistas fueron los neumáticos, en una carrera plagada de incidentes