8 de diciembre de 2011 18:37 hs

Cuando el mundo está en peligro, un grupo de hombres invoca la ayuda del único ser que puede salvarlos: un gato que bebe leche a lambetazos de un potecito en un antiguo bar. Pero el pequeño animal que en Shrek 2 logró engañar al mismísimo ogro verde con su tierna mirada vidriosa, en realidad es un habilidoso y valiente espadachín. Es el Gato con Botas.

La película que lleva el nombre de su personaje principal se estrena hoy en Uruguay en 3D y 35 milímetros con alta expectativa. Es que a un año del capítulo final de la saga Shrek, el gato que participó en tres de los cuatro filmes de DreamWorks, es la esperanza de continuar con una historia que cautivó al público infantil y sorprendió al adulto con sus bromas hacia el universo de los cuentos de hadas.

En el amplio espectro de personajes reconocidos que retomaba Shrek, los minutos del Gato con Botas en la pantalla grande eran de los más bizarros y divertidos (junto con los que protagonizaba un afeminado Pinocho). Por eso fue él y no el otro ladero del ogro, el verborrágico Burro, quien se vio beneficiado con el spin off de la secuela.

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Para darle mayor continuidad al personaje y porque nadie más podría imitar ese acento entre andaluz y ceceoso, en El gato con botas Antonio Banderas vuelve a darle voz (y vida) al felino.

Pero esta vez no será el único gato espadachín. Quien lo ayudará a salvar el mundo es una bella gata gris llamada Kitty Patasuaves, cuya voz es interpretada por Salma Hayek y que, aunque su nombre no lo indique, también viste botas.

Además del propio Gato con Botas, que repite los chistes de autoproclamarse comprometido con su gesta heroica e inmediatamente después distraerse con un haz de luz que se mueve por el suelo, otros personajes se incorporan para potenciar el humor. Tal es el caso de Humpty Dumpty, el huevo antropomórfico que el mismísimo Lewis Carroll retomó en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, la continuación de Alicia en el país de las maravillas.

Si bien por momentos el hilo argumentativo se desdibuja y pierde tanto coherencia como consistencia, El gato con botas cumple con el objetivo de entretener. La alta calidad artística y técnica con la que DreamWorks suele trabajar en sus animaciones, se ve en esta oportunidad en particular en las espectaculares peleas, coreografiadas con una influencia más o menos directa al flamenco.

Aunque el filme dirigido por Chris Miller, el mismo de Shrek tercero, no supera los varios niveles de humor que caracterizaron a las primeras entregas de Shrek, funciona muy bien como comedia de aventuras animada. Incluso para aquellos que aman a los perros y, por transitiva, jamás creerían que serían capaces de decir que el Gato con Botas es un lindo gatito, ahora con su película.

EO Clips

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