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La cultura lleva 15 mil firmas a las autoridades y pide una reestructura que le dé más espalda al sector

La iniciativa Compromiso por la cultura reunió 15 mil firmas y será presentada a los gobiernos departamentales, al gobierno nacional y a los partidos políticos

Compromiso por la cultura juntó 15 mil firmas

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06 de abril de 2021 a las 05:04

Los efectos totales de la pandemia no los vamos a conocer hasta dentro de algunos años o décadas. Pero si hay algo que queda claro en el poco más de un año que el mundo lleva en esta traumática experiencia colectiva es que el covid-19 desnudó fallas, dificultades, inestabilidades y problemas que estaban más o menos ocultos bajo la superficie, y que con este terremoto viral emergieron a la superficie.

Brechas económicas, tecnológicas y sociales. Desigualdades en el cumplimiento de tareas de cuidado. La relación con el trabajo, los espacios y la tecnología. Y también, al menos en Uruguay, la comprobación de que el sector cultural, uno de los más afectados por la situación actual, estaba parado sobre cimientos un poco más fuertes que hace algunos años, pero todavía no del todo firmes.

Si bien desde el comienzo de la pandemia hubo apoyos al sector por parte del gobierno nacional y los gobiernos departamentales, la crisis se ha mantenido y apenas es una excepción el rubro audiovisual, que ha retomado los rodajes hace meses –incluso con producciones para empresas como HBO o Amazon– y en el que existe un escenario más favorable. Pero otras áreas lo tienen mucho más complicado. Los shows de música, el teatro, la danza y las exhibiciones de cine, por ejemplo, tuvieron tres cierres a lo largo de los últimos trece meses. Y aunque se intentaron buscar alternativas –Cinemateca apostó a una asociación con TV Ciudad y está cerca de lanzar su plataforma de streaming; algunas bandas y artistas hicieron shows por streaming–, se está ante una situación crítica.

“Hay que tomar real dimensión de la situación de la cultura, que se está extinguiendo con todo esto”, afirma Gonzalo Rius, productor musical y de espectáculos, y responsable de la agencia The Production Factory. “Hay artistas que están yendo a trabajar a la construcción”.

Rius es uno de los nombres detrás de Compromiso por la cultura, una iniciativa presentada el 11 de marzo en la plataforma Change.org, que este martes cerró su primera etapa en la que reunió unas 15 mil firmas, y que ahora será presentada al gobierno nacional, al Congreso de intendentes, y a los partidos políticos, entre otras organizaciones.

Compromiso por la cultura tiene entre sus principales impulsores a figuras como Ruben Rada, Jorge Drexler, Laura Canoura, Pablo Stoll, Cristina Morán, César Troncoso, Noelia Campo, Gabriel Calderón, Fabián “Fata” Delgado, Sebastián Teysera y Emiliano Brancciari, entre otros. El planteo pide a esas distintas organizaciones una serie de apoyos para el sector: un soporte económico más urgente para la crítica situación actual, como ya se ha reclamado desde distintas áreas a lo largo de la pandemia, pero también soluciones de fondo, para evitar que a futuro otra potencial catástrofe similar vuelva a sumir a la cultura en una crisis.

Sentarse a la mesa

“El Covid-19 nos ha puesto a prueba. Ha expuesto en nuestro país debilidades históricas. Una precariedad del sector que aunque haya registrado avances importantes nunca conoció de soluciones de fondo. Las comprensibles medidas decretadas por las autoridades han interrumpido la actividad del sector cultural o limitado muchísimo sus aforos. A las históricas dificultades, se les han sumado cargas gravosas, imposibles de remontar sin una política de Estado que le apoye”, establece la carta, que sin embargo no plantea en su redacción medidas concretas ni realiza planteos específicos.

Eso, cuenta Gerardo Grieco, exdirector del Teatro Solís, gestor cultural y otro de los firmantes de la carta, es intencional. “Se hizo de forma deliberada para dar una oportunidad al debate”, explicó. “Es una oportunidad para el sistema político, y que busca generar conversaciones. Vamos a presentar las firmas vía mail y a intentar que eso pase. No representamos a nadie, es simplemente una carta que trajo el tema a la agenda pública. Queremos brindarle al sistema una oportunidad para levantar la mirada y buscar acuerdos, nuevas políticas que sirvan para la emergencia actual pero también para más allá”, continuó.

La intención del grupo de firmantes es que esta semana se realicen algunas reuniones virtuales con los receptores de la petición, y que a lo largo de las próximas semanas se generen instancias de conversación entre políticos y quienes ellos juzguen necesario, para elaborar propuestas y trabajar en el futuro del área cultural.

“No fuimos con un tono de propuestas específicas para no tener barreras. Es una invitación al diálogo. No es un reclamo por lo hecho o lo no hecho, sino que se busca retratar la situación real del sector para trabajar de forma conjunta y generar una discusión”, complementó Rius, que señaló, por un lado, que en el colectivo hay algunas ideas de aportes de fondos para atender la urgencia inmediata, y que ya hubo algunos logros mínimos. Por ejemplo, el Partido Colorado estableció a la cultura como un sector a atender.

Reestructurar el sector

La intención de quienes firmaron la carta es que lo que se generen no sean movimientos aislados o acciones que terminan siendo de bajo impacto, sino plantear una “reingeniería” del sector, sobre todo en cuanto a la formalidad de los trabajadores y a la distribución de los recursos existentes.

Una nota del diario El País del sábado 3 de abril señala que uno de los grandes dilemas de ámbito cultural es la falta de regulación de las relaciones laborales, una falta de conocimiento de los estatutos vigentes para los aportes de seguridad social de los artistas tanto de parte de ellos como del propio Estado, y una falta de consideración en algunas normativas que en la situación actual les permitiría cobrar seguro de desempleo.

“Si bien en los últimos años hubo más apoyos, se incrementaron los presupuestos, y en la Ley de Urgente Consideración se crea, por ejemplo, el Instituto Nacional de Música, el crecimiento ha sido desordenado y fraccionado. Sin lógica”, resaltó Rius. “No hay una política cultural coherente del país. Ahora se necesita plata, pero esto va más allá. Hay que aprovechar más los recursos y la infraestructura. Hay temas normativos y de formalización en los que estábamos lejos de lo ideal, y esta situación reveló esa informalidad”.

El productor señala que esos problemas estaban pero no se tomaban en cuenta en el desarrollo cotidiano de la actividad. “Se buscaban alternativas, por ejemplo, para no hacer los propios artistas el pago al BPS, que les implicaba un gasto mayor”.

Regulación como el Estatuto del Artista, aprobado en 2009, generó oportunidades para los trabajadores del sector, pero Rius considera que “hay que ver si lo que se planteó ahí es la mejor forma de hacerlo, quizás hay que buscar formas de generar flexibilidad para los aportes, pero manteniendo la formalidad”.

Grieco apunta que lo que debería seguir ahora es un “espacio de reflexión sano y propositivo, con la oportunidad de trazar líneas estratégicas para el futuro. La cultura, en esta era, pasa a ser algo clave. El desarrollo también está dado por lo cultural. Era algo que ya se declaraba, pero con la pandemia quedó a la vista, quedó resaltada la importancia que tiene”, concluyó.

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