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La bancada de Cabildo Abierto en la Asamblea General.

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La decepción de Cabildo Abierto con el veto presidencial y las acusaciones de "adulterio" contra la coalición

Los liderados por Manini Ríos dicen no guardar rencores, pero prometieron pedir responsabilidades por los efectos del veto a la ley que pretendía regular forestación 

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30 de diciembre de 2021 a las 05:03

Entre los senadores, ganaron 16 a 15. Entre los diputados, 53 a 44. Pero no pudo ser. Las voluntades para levantar el veto presidencial al proyecto sobre suelos forestales no llegaron al mínimo constitucional exigido. 

Cabildo Abierto y el Frente Amplio quedaron a tres votos del objetivo en Senadores, y a cinco en Representantes. Y eso que allí contaron con el apoyo del Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI), y con la ventaja de que dos diputados de la coalición de gobierno faltaron y, así, bajaron el quórum. 

La sesión tuvo algunas particularidades reglamentarias. La votación fue nominal. Cada uno de los presentes debía decir, a viva voz, si se pronunciaba por “sí” o “no” a la observación del Poder Ejecutivo. La presidenta de la Asamblea General, Beatriz Argimón, debió repetir varias veces las instrucciones para que los legisladores terminaran de comprender cómo se iba a proceder. 

Números más, o números menos, el resultado se conocía de antemano. El veto quedó firme y el proyecto de los cabildantes, que en el Parlamento sumó a la oposición, es historia.  Eso no impidió un prolongado debate, donde cada parte sostuvo sus posiciones. “Soy la novena generación de campesinos establecidos en este país”, destacó el senador cabildante Guillermo Domenech al reivindicar a su partido como defensor de los pequeños productores ante el avance de las grandes inversiones forestales. 

En su visión, el veto dejará indefensa a una “cantidad enorme” de pequeños productores agropecuarios frente a unas pocas grandes empresas extranjeras que “vienen gozando de prebendas que las colocan en un sitial de privilegio”.  Domenech insistió en que el sector forestal goza de exoneraciones fiscales por US$ 4.600 millones, afrontados por toda la sociedad en beneficio de “los que han contratado, con el gobierno anterior y el actual, mediante negociaciones llevadas a cabo con secretismo y sin el aval generalizado del sistema político”. 

El senador fue directo: el veto presidencial “desconoce” el pronunciamiento” de un poder como el Parlamento que, dijo, representa la máxima expresión de la soberanía nacional. Sostuvo además que, jurídicamente, los argumentos utilizados por el presidente en la resolución “son de la mayor irrelevancia”. 

En la misma línea se pronunció el diputado Rafael Menéndez, autor del proyecto de ley que este miércoles terminó vetado. El legislador acusó al “lobby forestal” de instalar en la opinión pública el escenario de que la presentación de la ley era una traición a la coalición”. También de que Cabildo Abierto, con su actitud, estaba “poco menos que cometiendo un adulterio” contra sus socios en el gobierno. 

Ménendez apuntó directamente contra la decisión de Lacalle Pou de anunciar el veto cuando el proyecto aún era discutido en el Senado.  “No vamos a cuestionar una resolución constitucional, pero estamos muy consternados y decepcionados”, dijo. “Cortó la posibilidad de aportes y de acuerdos”.  Menéndez prometió que no habrá rencores. “El tiempo será el mejor evaluador”, dijo. Y, ante los efectos de veto sobre la producción, “sí reclamaremos la responsabilidad a quien corresponde”. 

"Mercaderes del chamuyo"

En el resto de la coalición de gobierno se prefirió insistir en las “contradicciones” en las que ingresó el Frente Amplio al apoyar, por “estrategia política”, el proyecto de Cabildo Abierto. 

El diputado Iván Posada (PI) sostuvo que “llama la atención” que la actual oposición, luego de 15 años en el gobierno en los que fomentó la producción forestal y acordó la instalación de tres plantas de pasta de celulosa en el país, entienda que ahora es necesario un cambio en la legislación vigente.  “Un partido que tuvo mayorías absolutas durante tres gobiernos tiene derecho a cambiar de opinión, pero llama mucho la atención”, ironizó. 

En filas nacionalistas, el senador Sebastián Da Silva optó por remarcar que el veto no generará ningún tipo de distorsión en el gobierno. “Las instituciones seguirán firmes y la coalición más firme aún, dijo. Da Silva prefirió enfocar sus baterías en el Frente Amplio y reivindicar la histórica defensa de su partido hacia el medio rural, aunque parte de sus afirmaciones fueron un tiro por elevación a sus socios cabildantes. 

“El Partido Nacional no le debe rendir cuentas a nadie de su condición campera, somos la encarnadura misma del productor agropecuario”, afirmó. Según su visión, su partido no debe probarle a nadie sobre su preocupación por el desarrollo integral de cada uno de los rincones del país. 

Da Silva apuntó allí contra los “mercaderes del chamuyo” que “con acentos gauchescos” pretenden erigirse como defensores del campo cuando, al mismo tiempo, “tienen grandes inversiones en el sector agropecuario de otros países”. 

La referencia era al diputado frenteamplista Alfredo Fratti, propietario de campos en el Paraguay. Minutos antes el actual presidente de la Cámara de Representantes había señalado que las posiciones sobre el veto se traducían en optar por dos posiciones en disputa. 

“Por un lado el interés general de la mayoría de los uruguayos”, dijo. “Por otro, el interés particular de un grupo forestal productor de madera”. En la visión de Fratti, el veto perjudicará al “eslabón más débil de producción”, como los ganadores, los criadores en el medio rural profundo y los productores familiares”. 

Los socios leales

Los que sí cuestionaron a Cabildo Abierto fueron los colorados. El diputado Juan Moreno (Ciudadanos) dijo que resulta incomprensible el accionar de los dirigidos por Manini Ríos. "Cuesta entender que un socio con responsabilidad de gobierno tiente al otro extremo, que finalmente se junte con ese extremo y que, sin consenso, sigan adelante”, expresó. 

Desde Cabildo Abierto,  Menéndez,  lo acusó de no haber efectuado absolutamente ningún aporte en los ochos meses de trabajo en la Comisión de Ganadería. “No aportó nada”, remató. 

A nivel del senado, Andrés Cianciarullo (Ciudadanos) mantuvo un contrapunto con Domenech, al que señaló de mentir al haber afirmado que la forestación solo genera 11.000 puestos de trabajo. Según lo que apuntó, eso sucede solo en el sector primario. En total, afirmó, la forestación es responsable de 25.000 puestos laborales directos. 

También dijo que es mentira que la forestación vaya a quedarse con los mejores suelos, o que desplazará a los productores agropecuarios. 

Cianciarullo consideró que Cabildo Abierto, como socio, debió haber dialogado para buscar un consenso en la coalición. En contraposición, dijo, el Partido Colorado ha sido un socio “leal y permamente” y le avisó a su colega cabildante: “Gobernar es mucho más que estar en el gobierno”. 

“Sería bueno que no nos dieran consejos”, lo cortó secamente Domenech. 


Choque de poderes 

En el Frente Amplio, el senador Alejandro Sánchez (MPP) definió la sesión de este miércoles como el debate sobre un conflicto de poderes. El legislador reivindicó que el proyecto sobre suelos forestales fue ratificado por mayoría en el Poder Legislativo, depositario de la representación popular. 

Sánchez remarcó además que el Poder Ejecutivo no pudo este miércoles lograr un respaldo mayoritario al veto presidencial. Sostuvo que lo de Lacalle Pou ha sido una posición política, ya que carecer de razones jurídicas para vetar la ley. 

El senador frenteamplista acusó al gobierno de apelar al “cuco de los juicios internacionales” si el proyecto entraba en vigencia. “Uruguay es un país soberano, y tiene derecho a modificar su legislación. 

“El Parlamento se paró del lado de regular y de que la pequeña producción sea defendida”, concluyó. “El Poder Ejecutivo optó por pararse del otro lado”. 

El discurso de Vázquez

César Vega, el único diputado del PERI, apeló al fallecido presidente Tabaré Vázquez para fundamentar su voto en favor de levantar el veto.  Para eso hizo reproducir en sala el discurso de Vázquez durante el Día Mundial del Ambiente de 2004. 

“Es bueno reflexionar sobre la necesidad de cuidar nuestro planeta”, decía el expresidente en esa ocasión, en Minas de Corrales . “Es el único lugar del universo en el que, por ahora, podemos vivir”.  Vázquez había considerado allí que la peor agresión al ambiente es la riqueza extrema. “Poderosos que se creen los dueños del mundo, que con una concepción consumista producen elementos que terminan destrozando a los países", decía. 

En plena campaña electoral que meses después lo llevaría a su primera presidencia, Vázquez apuntaba contra aquellas fábricas que ya no se construían en el primer mundo por sus efectos en el ambiente pero que son derivadas hacia otros lados del mundo a sabiendas de “las necesidades de trabajo que hay en los países pobres”. 

“Merecía un aplauso”, comentó Vega sobre el discurso del expresidente. “Necesitamos hombres con conciencia, que tengan la valentía de enfrentar a sus partidos” dijo, en alusión a blancos y colorados. “A que cuando se vota el aborto o la eutanasia, aparece enseguida la independencia de conciencia”, ironizó. 

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