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9 de febrero 2021 - 15:34hs

Primero fue un silencio que desgarraba el alma. Después aplausos. Luego llanto. A medida que transcurrían los minutos frente a la sede de Nacional y se acercaba el mediodía, la hora indicada para que pasara por la avenida 8 de Octubre el féreto con el cuerpo de Santiago "Morro" García, iba cambiando el estado de ánimo de los cientos de hinchas que se acercaron para despedirlo por última vez.

C. Dos Santos

Cuarenta minutos antes de las 12 ya se habían acercado muchos hinchas que ocuparon las veredas, los cordones y luego la avenida 8 de Octubre, cortando el tránsito por completo. Con sus camisetas, gorros, banderas, con flores que dejaban en la reja frente a la sede del club que el Morro defendió desde niño. “Morro eterno”, “permanecerás en nuestro corazón”, “el barrio Sayago te ama” y así decenas de trapos y recuerdos: "Cuando el Morro jugaba en Nacional yo siempre esperaba los clásicos porque sabía que algo iba a pasar: un gol, un penal, iba a armar lío, nunca pasaba inadvertido. Una lástima lo que le pasó, pero hay que respetar este tipo de decisiones", expresó un señor con un tapabocas de color negro y un escudo de Uruguay bordado.

“Lembo pasó llorando para allá y después para el otro lado”, contó el encargado del puesto de venta de comida al paso de la esquina de 8 de Octubre y Jaime Cibils. El exfutbolista y exgerente deportivo de Nacional, fue compañero del Morro; juntos se consagraron campeones del Campeonato Uruguayo 2010/2011. En ese plantel estaba Tabaré Viudez, hoy jugador de Defensor Sporting, y que este lunes también se hizo presente en el último adiós al delantero. Mezclados entre los hinchas, observaban con tristeza y en silencio.

C. Dos Santos

Junto a Viudez lagrimeaba Diego Arismendi, ahora zaguero de City Torque. Tantos momentos compartidos con el Morro en Nacional, campeones uruguayos en la temporada 2008/2009. Daba pena verlo al Mama con los ojos colorados de tanto llorar. Los que los reconocían se acercaban a saludarlos, a darles el pésame.

En otro sector, observaban desde lejos tres integrantes del plantel actual de Nacional: Emiliano Martínez, Gabriel Neves y Pablo García. Para ellos, el Morro fue el ídolo de la niñez. Martínez y García lo reflejaron en sus redes sociales, publicando fotos con el exfutbolista tricolor. “Mi ídolo, el verdadero jugador-hincha”, señaló Martínez.

C. Dos Santos

Pero había cientos de otros hinchas anónimos que también lloraban la inesperada partida del ídolo. Dos se abrazaron en la vereda frente a la sede y la multitud los rodeó cantando “olé, olé, olé, Morro, Morro”. Después continuaron con “el Morro no se va” y canciones de la tribuna, con los bombos y platillos de la hinchada.

C. Dos Santos

El tránsito por 8 de Octubre mermó la velocidad. Alguien gritó “arriba el manya” escondido adentro de un ómnibus y provocó la reacción de rabia de los tricolores. Después ya no hubo más circulación por la avenida. Solo banderas tricolores que danzaban al compás del viento.

“El Lolo estuvo bien el otro día, la verdad que a mi me ganó”, comentó a Referí un muchacho sobre la actitud del jugador de Peñarol Fabián Estoyanoff, que le dedicó al Morro el gol que le marcó a Boston River y además, según el hincha tricolor, “hasta se peleó con el cuarto árbitro para hacer un minuto de silencio”.

Unos minutos después del mediodía llegó el cortejo. Hubo escenas conmovedoras. Personas arrodilladas, llorando, rezando, alguien colgó un crucifijo en el limpiaparabrisas del coche fúnebre. Un momento estremecedor. El coche fue hasta frente a la sede y luego giró para volver hasta el destino final del futbolista. Un niño con la camiseta de Peñarol y una bandera de Nacional en sus manos era una síntesis perfecta: el dolor no distingue colores.

C. Dos Santos

El Ministerio de Salud Pública (MSP) no permitió por razones sanitarias que el velatorio se realizara en el Gran Parque Central, como habían propuesto los dirigentes de Nacional. Por ese motivo, antes del último destino del Morro en el Parque Los Fresnos de Carrasco, el cortejo pasó por la sede del club. Y así como los hinchas fueron mutando el ánimo, también se asoció el tiempo: por momentos asomó el sol, por momentos apareció la lluvia.

 

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