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La emoción de Cuevas, el triunfo de Uruguay y los sueños celestes

Uruguay cerró un gran fin de semana de Copa Davis con el salteño como figura y quedó en la puerta de un logro histórico: acceder al Grupo Mundial

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16 de septiembre de 2019 a las 05:00

Pablo Cuevas llora. El tenista número 1 de Uruguay está en el centro de las miradas del Carrasco Lawn Tennis agradeciendo, micrófono en mano, el apoyo de las 1.500 personas que concurrieron este domingo al mediodía para alentar a los celestes por el Grupo 1 Americano de Copa Davis, pero tiene que dejar de hablar por la emoción.

Con una actuación decisiva del salteño, Uruguay acaba de derrotar 3-1 a República Dominicana y equipo que capitanea Enrique Pérez Cassarino queda a un playoffs, que jugará en marzo próximo, para acceder al Grupo Mundial (Mundial de tenis) que disputarán los 18 mejores países en 2020.

“Vivo esta Copa Davis como un evento que juego durante todo el año”, dice Cuevas y se detiene. El público aplaude y lo alienta: “Ole, ole, ole... Pablo, Pablo”, cantan.

El tenis uruguayo experimenta uno de los momentos más importantes de los últimos 25 años, y Pablo Cuevas, está bajo las luces que iluminan el triunfo. No es para menos. El salteño debutó en este certamen en 2004 y, tras haber participado en más de 20 ediciones, recién en 2020 podrá jugar un repechaje para avanzar a ese lugar al que nunca llegó la Asociación Uruguaya de Tenis: estar entre los 18 mejores equipos del mundo del tenis.

Pablo Cuevas llora. Estar en su lugar no es sencillo porque en este grupo uruguayo tiene un rol de referente que lo obliga a ganar los partidos. Todos los partidos, sin margen de error. Por esa razón, otra vez Pablo sacó adelante a Uruguay en Copa Davis ante República Dominicana este fin de semana en Montevideo y su actuación coloca a los celestes en el mismo lugar que en 1994, cuando Uruguay perdió ante Austria la posibilidad de acceder al grupo Mundial.

El rival de Uruguay para el repechaje al Grupo Mundial se conocerá en noviembre, después que culmine la última ronda de los mejores del mundo.

Por estas horas en las que el éxito atrapa la atención en el tenis uruguayo, los recuerdos de 2016 son un tesoro para los dirigentes. Hace tres años Uruguay perdió la categoría en la Copa Davis en Guatemala y tenían dos posibilidades: que los tenistas más jóvenes representaran a Uruguay o volver lo antes posible al lugar más alto. Eligieron la segunda opción y comenzó el proceso del retorno. Primero con Marcel Felder, que jugó casi retirado para ascender al Grupo II. Luego se produjo la vuelta al Grupo I, en el que Pablo Cuevas se puso el equipo al hombro dejando de lado los torneos individuales y arriesgando su físico; y ahora, en 2019, Uruguay quedó a un playoffs de lo que para el tenis celeste se transformó en un sueño postergado: la elite del Grupo Mundial.

Equipos parejos, victoria segura

Al empezar los partidos del domingo, la serie estaba 1-1 porque el sábado Pablo Cuevas había ganado su partido ante Roberto Cid 6-1, 6-4 en una hora y 42 minutos, y su hermano Martín lo perdió 1-6, 6-7 ante José Hernández. Los gritos que llegaban desde la tribuna se hacían sentir. También los aplausos que alentaban a Pablo y a Martín Cuevas, que jugaron en dobles a primera hora.

“Uruguay, Uruguay” o “a quebrar” eran los gritos que se escuchaban desde la platea que, desde temprano y tanto el sábado como el domingo, tenía la mayoría de sus asientos completos. El aliento comenzaba en el banco de suplentes uruguayo, en el que estaba el resto del equipo celeste.

En la cancha: un primer set muy parejo, en el que comenzó mejor la dupla dominicana -Víctor Estrella y Nick Hardt-, pero los uruguayos lograron quebrar, se pusieron 5-3 y finalmente lo ganaron 6-4.

“Pablo Cuevas en-cen-di-do, vamo’ arriba”, gritó un aficionado desde la tribuna como si fuera un comentarista de televisión y lo escuchó todo el estadio. Es que el número se lucía en la cancha ganando un par de puntos claves en el resultado.

Los celestes también se quedaron con el segundo set, 6-3, y pusieron adelante a Uruguay en la llave ante los Dominicanos con un global de 2-1. Uruguay quedaba a un triunfo de asegurar el triunfo en esta serie.

Martín Cuevas no tuvo un gran nivel en el partido, reconoció en la conferencia de prensa posterior a la clasificación, pero jugar con su hermano le dio tranquilidad. “(Pablo) te ayuda constantemente en el partido. Él estaba jugando bien”, comentó. Pablo, en cambio, dijo que el partido se dio como lo esperaba.

Tan solo media hora más tarde, Pablo Cuevas debía jugar de nuevo ante José Hernández, la raqueta 1 de la visita. El dominicano, en cambio, no jugaba desde el día anterior ya que el entrenador había decidido utilizar a Estrella y Hardt en el partido de dobles y darle descanso a su figura.

El técnico uruguayo, Pérez Cassarino, criticó este nueva forma de jugar la Copa Davis que habilitó a que se dé esta situación. “Era la primera vez desde que existe este formato de jugar jugar un doble y que el jugador que competía después con nosotros estuviera esperando en el vestuario. Es muy poco tiempo”, dijo.

“Hay poco descanso entre un partido y el otro”, dijo Cuevas sobre el esfuerzo físico de tener que jugar en dobles y enseguida en singles. Sin embargo, esta exigencia fue positiva en lo anímico para el jugador. “Ayuda a soltarse. Desde el minuto uno estuvo mejor a lo que había estado ayer”, explicó.

El partido de singles entre Cuevas y Hernández comenzó cuesta arriba para Uruguay, que empezó perdiendo 2-0 en el primer set. Pero la figura celeste logró descontar y darlo vuelta hasta que se puso 5-4 y lo ganó 7-5.

Para el segundo set, fue Cuevas quien se puso 4-0. El salteño, que le había costado al comienzo, volvió a su nivel y liquidó el partido y la serie: solo faltaba cerrarlo.

Ese cierre llegó con un quinto game muy parejo, en el que los tenistas sacaron ventajas, pero finalmente lo ganó el uruguayo. Sin mayores sobresaltos se quedó con el sexto game y ganó de forma contundente -6-0- el segundo set. 

“Me costó un poco el comienzo, pero después volví a enfocarme y a jugar mejor de lo que lo había hecho ayer”, criticó.

El futuro que motiva

Pablo Cuevas disfruta este logro con Uruguay, que para él significa “un montón”. En la tribuna el público disfrutó del partido.

Los gritos y aplausos continuaban con cada punto de Uruguay. Como también había palmas de aliento en algún traspié de la raqueta uno de Uruguay. Desde el banco uruguayo se comenzaba con el grito de “Soy celeste” que el público continuaba.

Marcelo Fillipini, el tenista que jugó en aquél partido de 1994,  también lo alentaba desde la tribuna. “Confiá, dale”, le gritaba.  

Los celestes jugarán la primera semana de marzo el partido de playoffs, pero los tenistas tendrán que esperar al sorteo para saber a qué rival enfrentará en el repechaje, y si será en calidad de local o visitante.

“Cada vez estoy más cerca de mi sueño personal y el de todo el equipo: el de poder jugar en el tenis grande. Vamos a prepararnos y a dar pelea el año que viene”, comentó Cuevas en un discurso improvisado al final del partido.  

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