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2 de enero de 2017 5:00 hs
Llegó la fecha a la que tanto apuntaba el Consejo Ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) desde hace meses, y que tanto se manejó en los medios. El año nuevo comenzó y el gobierno de la calle Guayabo se mantuvo en pie. El 31 de diciembre sed venció el contrato que vinculaba a la AUF y a Tenfield por los derechos de márketing del ente rector del fútbol uruguayo, que recuperó el poder de negociar directamente con las empresas interesadas en asociarse a la imagen de la selección, lo que se estima mejorará en forma notoria las arcas de la AUF. No prosperaron los intentos de golpe de algunos clubes, cercanos a Tenfield, que gestionaban un cambio para impedir ese objetivo.

El contrato, vigente desde 1998 y firmado por el entonces presidente Eugenio Figueredo (hoy preso por estafa y lavado de activos), le cedía todos esos derechos a la empresa de Francisco Casal, que a su vez negociaba acuerdos privados con cada uno de los espónsores que aparecen con la selección. Era un acuerdo macro, que incluía a los derechos de TV de las Eliminatorias y los derechos comerciales de explotación de la camiseta –la división de esos contratos recién se hizo bajo la presidencia de José Luis Corbo– por lo que se fueron haciendo pagos y adelantos con el tiempo, y hoy la AUF no recibía dinero por todos los espónsores que aparecían en el pecho de los jugadores, o en la cartelería del Complejo Celeste.

La explicación legal

El Ejecutivo tenía como objetivo primordial llegar a esta fecha para dejar vencer el contrato. Tenían un asesoramiento claro de sus asesores legales: a pesar de que Tenfield mantenía una cláusula de rescisión que le permitía 20 días para igualar cualquier oferta, esa cláusula no podía sobrevivir una vez que el contrato venciera, porque nadie puede quedar atado eternamente a un contrato. Por eso la AUF esperó que llegara el 1° de enero, para no tener que darle a Tenfield la chance de usar esa cláusula.

Incluso la AUF tomará algunos recaudos legales más: por ejemplo, no concretar ninguna negociación hasta fin de febrero, haciendo una interpretación amplia de esa cláusula de rescisión. Una vez vencido el contrato, y otros 20 días extra de una posible preferencia, no hay ningún argumento legal para seguir asociado a Tenfield.

Con eso, el Ejecutivo no buscó enfrentarse a Tenfield (así lo argumentó expresamente en el comunicado del 23 de diciembre) sino cambiar el modelo: en lugar de entregar el paquete entero, como si la empresa fuera una especie de agencia de publicidad, decidió encargarse directamente del negocio, y por ende de recibir mayores ingresos.

Esa era, según consultó Referí con fuentes de la AUF, la estrategia en el tema Nike. Si se esperaba a febrero, Tenfield no hubiese tenido la chance de igualar. Sin embargo, en agosto Nike estaba apurado por cerrar su presupuesto, y puso un plazo límite, lo que habilitó a la empresa de Casal a hacer valer su cláusula de preferencia y mantener a Puma como proveedor, pagando cinco veces más de lo que pagaba.

Tenfield hizo una fuerte oposición al contrato con Nike, y al final terminó igualando,subiendo su oferta de US$ 750 mil anuales a US$ 3,5 millones. Políticamente, los clubes más cercanos a la empresa también movieron piezas a principios de diciembre, con amenazas veladas de un golpe, pero luego el movimiento se desinfló.

Con el panorama virtualmente irreversible, Tenfield expresó al presidente Valdez –según le reconoció a Referí el gerente de la empresa Osvaldo Giménez– que podía llegar a interesarles presentar ofertas en el nuevo escenario que le planteaba la AUF: como representante de empresas, y llevándose una comisión.

Empresas interesadas

De cara a 2017, la AUF tuvo varios sondeos de empresas, incluidos la mayoría de los actuales espónsores de la selección, que llamaron a interesarse directamente, y ya sin Tenfield como intermediaria, informaron a Referí fuentes de la AUF, así como también consultas de empresas de la competencia.

Sin intermediarios

En ese sentido, la intención de la AUF es negociar directamente con las empresas, sin recurrir a intermediarios. Pero no se cierran a hacerlo en caso de que un intermediario traiga un negocio mucho mayor a los existentes, como ocurrió en el caso Nike.

El Ejecutivo quiere manejar las negociaciones con cautela, por dos razones: la jurídica, pero también la situación económica y las perspectivas de la AUF: "Si pasamos el 2016, en el que estuvimos cerca de no poder pagar los sueldos, ahora tenemos que negociar con tranquilidad", dijo a Referí una fuente del Ejecutivo.

Por otro lado, la AUF también solicitó una consultoría de evaluación de activos comerciales a una empresa de márketing internacional, Mercoplus, que ya le había hecho una evaluación a inicios de año de la selección y del Campeonato Uruguayo. Se quiere valuar cada ítem que la selección venderá, cómo estructurar los acuerdos, y analizar si es negocio explorar tratativas con empresas extranjeras, para ahí sí empezar a cerrar contratos. La idea es empezarlos a firmar en marzo, aprovechando el primer partido de Eliminatorias de 2017, ante Brasil.

Mientras tanto, todo lo vinculado a la selección –camisetas de entrenamiento y cartelería– aparecerá sin auspiciantes, como se podrá ver desde hoy con la sub 20.

El papel de los clubes

Las primeras reuniones se darán desde el próximo lunes, cuando abra la AUF, pero no se concretará nada antes de febrero. Una vez que estén las ofertas, se votarán en la Asamblea de Clubes, como marca el estatuto, y como ocurrió con Nike.

Pero a diferencia de agosto, el panorama es otro: el Ejecutivo está políticamente más fuerte que en ese entonces tras los hechos de diciembre, por lo que es de esperar que las ofertas sean votados con más facilidad que el 10-9 de Nike. En el Ejecutivo prima la idea de no llevar estas negociaciones a licitación, porque entienden que hay un riesgo de posibles acuerdos entre las empresas para bajar los precios, pero no se cierran a otros formatos como llamados internacionales de precios e incluso licitaciones en caso de ser necesario.

A su vez, la intención es recurrir al asesoramiento de algunos dirigentes de clubes para mantenerlos informados de primera mano de las negociaciones. Dos posibles nombres son los presidentes de Nacional, José Luis Rodríguez, y de Defensor Sporting, Daniel Jablonka, lo cual también le asegura a Valdez y compañía importantes aliados políticos (a ellos debería agregarse la llegada de un nuevo miembro de Peñarol al Ejecutivo, seguramente Edgar Welker).

Ante todo, en el Ejecutivo hay satisfacción por haber llegado al objetivo del 31 de diciembre. Y ahora empiezan a planificar la nueva era.

Gestión con los jugadores

Otro punto importante será la relación con los jugadores de selección, que en plena negociación con Tenfield y Puma anunciaron que no cederían sus derechos de imagen ni a ellos ni a la AUF. Desde ahí se empezaron a acercar al Ejecutivo –hubo una reunión en el Complejo antes de jugar con Ecuador–, y la entrevista de Luis Suárez con El País fue considerada un espaldarazo político, porque el 9 aseguró que los jugadores solo reconocían a este gobierno de la AUF, y en caso de golpe analizarían hasta no jugar con la celeste. Pero aún no hay acuerdo. Wilmar Valdez viajará en enero a Zúrich para una reunión del Consejo de la FIFA, y tratará de reunirse con los referentes para sellar la paz que es clave ahora también por motivos comerciales: no es lo mismo negociar con una empresa con los derechos de imagen de los jugadores que sin ellos.

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