Por primera vez en la historia de la ganadería uruguaya, la población de vacunos aumentó en sequía, que para algunas zonas fueron tres años de escasez de agua. Cuando eso pasó entre 1988 y 1989 la población bajó en dos millones de cabezas. Esta vez aumentó en 150 mil cabezas.
Varios factores permitieron que la población de vacunos aumentara. Los productores contaron con un período en el segundo semestre de 2021 y el primer semestre de 2022 muy favorable. Con la previsión de un tercer año consecutivo Niña, los productores vendieron y bajaron carga mientras los precios altos persistieron, algo que finalizó un año atrás en julio de 2022. Para cuando la sequía y la baja de precios habían llegado, muchos campos ya estaban más aliviados de carga. Habían vendido y así invirtieron en raciones y reservas forrajeras para resistir. Y resistieron. Con la baja de precios se redujo fuertemente la faena y la producción de terneros superó así la salida de animales y el rodeo vacuno creció.
El stock de vacunos en Uruguay al 30 de junio de 2023 fue estimado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) en 11,69 millones, 150 mil más que un año antes.
Esto representa un aumento de 1,5% respecto a un año atrás con incrementos en todas las categorías con una excepción importante: la de las vacas de cría que caen 2,4% y los novillos de 2 a 3 años que bajan 0,7% (unas 5 mil cabezas).
La resistencia a la sequía tuvo otra estrategia importante y no tan favorable: bajar la población de ovinos, que descendieron de seis millones por primera vez desde que hay registros. Aun así, el descenso fue moderado.
La población bovina confirma así una lógica de estabilidad. El stock de vacunos superó por única vez los 12 millones en 2016 y desde entonces se ha mantenido estable entre 11 y 12 millones de animales. De hecho, ya puede anticiparse que el año que viene bajará el stock por una menor producción de terneros que se contabilizarán el año próximo, fruto del entore pasado. No caerá dramáticamente el porcentaje de destete, pero será modesto y a eso se sumará un volumen algo menor de vientres entorados y una salida importante de terneros y novillitos en pie.
Datos preliminares de Dicose-SNIG. El rodeo de vacas de cría cae en 100 mil cabezas, 4,12 millones, es el más bajo desde 2012 cuando se registraron 4.098.905 animales. Con una tasa de destete de 65% se puede proyectar que los terneros en la próxima parición serían unos 2,68 millones, unos 200 mil menos respecto a los 2,9 millones del último año.
Datos preliminares de Dicose-SNIG. La caída de las vacas de cría se origina en ese menor porcentaje de preñez que llevó a un fuerte aumento de las vacas de invernada.
Si a la menor oferta se agrega la importante salida de terneros y novillitos en pie, cabe suponer que habrá un sostén para los precios de la cría en 2024, con relaciones de reposición que como las actuales pondrán las cosas difíciles a los invernadores.
La merma en el stock de vacas de cría se da en un contexto de estabilidad en la cantidad de hembras adultas. Lo que pasa es que por la sequía muchas vacas no se preñaron.
Datos preliminares de Dicose-SNIG. Eso se expresa en el aumento de las vacas catalogadas como de invernada que totalizan 580 mil. Aumentaron en 130 mil cabezas, un incremento de 31%. Otro aumento fuerte fue el de los novillos de más de 3 años, que pasan a 390 mil (50 mil cabezas más, 13%).
En el último año la tendencia a la intensificación se enfrió y así la reducción en los novillos más veteranos, que era una tendencia que se sostenía a lo largo de los últimos años, se ha frenado.
Ahí se vislumbra la luz amarilla que ven los productores ganadero, con un novillo que ha pasado en el lapso de un año de US$ 5,50 a US$ 3. Los precios de la cría se sostienen por la exportación en pie. Pero la sucesión de altos costos para sostener al rodeo durante la sequía, baja del dólar, baja de precios y pérdidas en el sector corrales muestran que los novillos de más de tres años que parecían rumbo a la obsolescencia, recuperan presencia.
Por otra parte la reticencia de los productores a vender por precios que no conforman tendrá un límite. Es factible que la oferta de ganado gordo aumente en octubre y noviembre.
Stock ovino
El rodeo ovino cayó por primera vez por debajo de los 6 millones de cabezas: 5,85 millones, 280 mil menos que el año anterior.
La excepción fueron las ovejas de consumo que crecieron 8,5% y el stock de corderas de 2 a 4 dientes, que se incrementó 1,3%. Por ahí tal vez esté el único dato auspicioso para un sector que tienen todavía mucha lana por vender y que ha padecido como en los vacunos una fuerte baja del precio internacional de la carne, originado en la floja situación económica de China.
Los ovinos se mantuvieron entre 2015 y 2022 entre seis y siete millones, pero han visto en los últimos tiempos una agudización dramática de la exigencia de finura de la lana que ha dejado a razas históricamente fundamentales con dificultad para colocar los vellones.
Datos preliminares de Dicose-SNIG. De esa forma el sector ha emprendido una especialización hacia razas de lana fina como Merino y Merino Dohne o razas nítidamente carniceras.
En ese tránsito, durante la sequía muchos productores redujeron sus majadas. En paralelo, especialmente en las razas carniceras la mejora del desempeño reproductivo ha permitido amortiguar lo que pudo ser una baja aún mayor.
De todos modos el futuro del sector ovino sigue siendo incierto. Mientras el stock ovino cae 4,6%, el de ovejas de cría lo hace aún más, 5,9%.
Datos preliminares de Dicose-SNIG. Tal vez ese tímido crecimiento de las crías hembras esté marcando una reconversión que encuentre el camino de la recuperación del sector, que como los vacunos productivamente no anduvo mal, pero comercialmente enfrenta la mayor incertidumbre de los últimos tiempos.