Lo más destacado del partido que Peñarol jugó ante Independiente de Medellín en el Centenario por la fase previa de la Libertadores fue la hinchada. Los carboneros –que habían perdido por 4-0 en el partido de ida en Colombia- empataron sin goles ante del DIM en Montevideo. Lo mejor y lo peor del encuentro fue la barra mirasol.
A pesar de que la clasificación era sumamente difícil por la goleada sufrida en Medellín, la hinchada de Peñarol acompañó al equipo en gran número. La Ámsterdam, prácticamente repleta, fue la que alentó a la institución y contagiaba a los 25.000 espectadores que se hicieron presentes.
El equipo emocionó en los primeros minutos del partido, llevándose por delante al rival. Si bien las llegadas no eran claras, el DIM no lograba hacerse del balón y Peñarol fue el que salió a buscar el partido desde el arranque. La hinchada se contagió de lo que demostraba el equipo y tras un espectacular recibimiento al plantel –con fuegos artificiales y humo- se comenzó a impacientar con el correr de los minutos.
Los problemas en la Ámsterdam no faltaron. Hubo incidentes en el primer anillo de la popular y un hombre que resultó herido, debió ser atendido por la ambulancia que se encontraba dentro del terreno de juego. Además, en el primer tiempo, la famosa gallina inflable con el escudo de Nacional -aquella que nunca se supo cómo ingresó y aquella que incitaba a la violencia- reapareció.
En el segundo tiempo no quedaban dudas de que el conjunto aurinegro no lograría ingresar a la fase de grupos. Atacando sin ideas, atropellado, dominaba el partido pero sin claridad. “Están jugando, en Peñarol”, comenzó a recriminar la Ámsterdam en el complemento. Mientras más avanzaba la segunda mitad del partido, peores eran los insultos hacia los jugadores. Que solamente querían cobrar, que salían por la noche y el pedido de que “se vayan todos y no quede uno solo” se hizo escuchar.
Si bien en los últimos minutos los cánticos a favor de Peñarol no cesaron, tampoco faltaron los insultos hacia los futbolistas. Al final del partido los silbidos de la Ámsterdam fueron ensordecedores y, mientras el plantel se reunió en la mitad de la cancha a hablar, la tribuna los insultaba.
Podía preverse que el ambiente en la salida de los jugadores no iba a ser el mejor. El ómnibus que trasladaría al plantel a Los Aromos estacionó en la Tribuna América mientras los hinchas debían aguardar detrás del vallado. Los insultos hacia el plantel y las recriminaciones se hicieron escuchar por los enfurecidos seguidores que aguardaron la salida de los futbolistas. Cuando se retiraba del estadio, el ómnibus fue apedreado.
Le dieron el color y demostraron que a pesar de la goleada tenían fe de seguir en la Libertadores. Un espléndido recibimiento y el aliento constante terminó empañado.
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Nacional emitió un comunicado este miércoles, aclarando que la sede no sufrió ningún tipo de daños por parte de la hinchada de Peñarol. Sin embargo, varios medios de prensa informaron este martes que parciales mirasoles apedrearon la sede tricolor antes del comienzo del partido ante el DIM. Entre 10 y 12 parciales lanzaron piedras y causaron daños en el edificio ubicado en la calle 8 de Octubre.
“Fuerza Carolina Morena”, fue la pancarta que mostraron los jugadores cuando salieron al terreno de juego y que estaba firmada por la hinchada y los dirigentes. La hija del goleador histórico de Peñarol fue arrollada por un vehículo en la rambla a la altura de Punta Gorda a fines de 2008 y fue internada en cuidados intensivos de Casa Galicia.