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13 de diciembre de 2011 21:50 hs

Gonzalo Núñez tiene 46 años, dos empresas, esposa y un hijo de 17. Pero los domingos va a jugar al hándbol. Las razones no se encuentran en la cabeza: “Para mí esto siempre fue una pasión. Es muy gratificante a esta altura de la vida poder estar acá”. El “acá” es un grupo: Colegio Alemán, una cancha: Scuola Italiana y un contexto: el festejo de un nuevo Federal conseguido por su equipo.

El domingo pasado, Alemán venció a Scuola 18-17 y cerró la serie 2-0 de las finales del torneo masculino. El primer juego se lo había llevado por 25-15.

Con ese título alcanzó seis copas sobre las últimas ocho disputadas ya que ganó desde 2004 a 2007 y en los dos últimos años.

Núñez, pívot que jugó en la década de 1980 en Alemán y volvió el año pasado tras vivir 11 años en Estados Unidos, es un caso excepcional dentro del hándbol, ya que con 46 años se mantiene activo.

Integró el equipo durante todo el año, mechó minutos en cancha anotando siete goles pero en las finales estuvo poco tiempo y en el primer partido.

Pero el arquero Sebastián Iglesias, el MVP de las finales y recién recibido de químico farmacéutico, destacó la importancia de esos que completan el plantel sin ser figuras: “En julio somos siete en práctica y terminamos entrenando gracias a tipos que en estas finales ves sentados en el banco. Es la gente que nos permite entrenar. Que vayan a todas las prácticas solo hay dos: Sebastián Schaffner y Sebastián Hornos”.

Tanto es así que dos de los goleros que completan el plantel tiene apodos muy peculiares. Mauro Previtali, 37 años, padre de familia, es “911”, llamada de emergencia cuando falta arquero en práctica o partido. Álvaro Chapital, contador de 39 años, es el “222”.

Hornos, de 36 años, es el capitán del equipo. Llegó en 1991 cuando se disolvió Defensor y vio crecer y mezclarse las generaciones hasta que se formó el actual grupo multicampeón.

“Todos los títulos son distintos y para los que estamos más viejos y las posibilidades de ganar campeonatos se van acortando se disfruta mucho más”, contó a El Observador.

Hornos, puntero y profesor de educación física, llegó a jugar con el encargado de formar talentos en todas las ramas formativas del club: Héctor Sintas.

“La gran mayoría de los que estamos ahora se formaron con el Chacha (Sintas)”, agregó.

Allí está la “famosa” generación de 1986: Spangenberg, Iglesias y Clement.

En el ambiente del hándbol se la llama así porque en etapas formativas conformaron una selección muy fuerte que le ganaba a Argentina y le jugaba gol a gol a Brasil, algo impensado en los tiempos que corren entre los hombres.

Después está la generación 1983 liderada por el cerebral armador central del equipo, Gonzalo Gamba.

Y ahora se suma la savia nueva encabezada por el juvenil Alejandro Velazco, uno de los principales goleadores del equipo en el año.

En realidad, ningún jugador de Alemán está entre los principales anotadores del torneo.

“Nos ganamos la vida defendiendo”, contó Iglesias, quien definió el título con una atajada impresionante ante el último intento de Rodrigo Bernal para sellar el 18-17.

Y se disfrutó más porque enfrente estaba Scuola: “Somos todos amigos pero siempre quiero ganarles”, dijo Gamba. Y una vez más el que festejó fue Alemán.

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