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14 de junio de 2011 23:20 hs

Es una final pareja, pero Peñarol tiene tres o cuatro audaces, de esos que son atrevidos, pero atrevidos bien, ¿me entiende? De esos que van con un cortapluma al Amazonas y lo conquistan, y eso vale mucho en estas instancias. El otro día se lo dije a Diego (Aguirre): ‘Acá hay lo que se precisa para ser campeón’. Peñarol está bien. No sé si va a ganar, ¡pero que la va a pelear la va a pelear! Anote: esto es como decía Luis Maidana (golero histórico de Peñarol): ‘Tito, nos pueden ganar, pero el susto se lo van a llevar’”.

Peñarol y Santos, como en los tiempos del capitán Néstor “Tito” Goncálvez, desempolvan los libros de historia y saltarán esta noche al campo del Estadio Centenario a escribir un nuevo capítulo de la Copa Santander Libertadores. El encuentro final de ida entre los aurinegros y los albos se jugará a partir de la hora 21.50 con arbitraje del paraguayo Carlos Amarilla y con entradas agotadas.

El partido, que presentará otra vez una postal en sus tribunas, por la fidelidad de los hinchas de Peñarol –que demostraron ya no ser los que más convocan, sino los que más juegan con su aliento desde el cemento–, marcará el rumbo de la serie final de la Libertadores. Y es fundamental para Peñarol sacar a relucir los argumentos que le permitieron a lo largo de este torneo mantenerse en carrera por el título. Actitud, rebeldía y fútbol, son los caminos que llevarán al aurinegro a la gloria.

Santos, el rival de Peñarol, llegó ayer al mediodía a Montevideo sin cuatro titulares: Edú Dracena, suspendido, y Ganso –que falta desde semifinales–, Leo (lateral izquierdo) y Jonathan (derecho) lesionados. De todas formas, esas ausencias no desvalorizarán a la oncena del Peixe. Ingresarán Bruno Aguiar y Durval, Alex Sandro.

Peñarol repite la fórmula ganadora, la que hizo salir a 18 de Julio a los hinchas y la que elevó las emociones al nivel más alto. Diego Aguirre, tiene el molde y no lo toca. Porque sabe que en esos 11 tiene todo lo que necesita.

Esta noche, pasado y presente se dan la mano, aunque nada tengan que ver los partidos de la década de 1960 y los actuales, según relatan los protagonistas.

“No tienen punto de comparación aquellas finales con las actuales, porque los jugadores de mi época nos manteníamos muchos años en el club”, agregó Goncálvez. “Y eso le permitía al futbolista aprender la responsabilidad que implicaba defender una camiseta como la de Peñarol y la de Santos, te acostumbrabas a eso. Y los equipos se recitaban de memoria. Después cambió todo. Fíjese que quieren comparar a Pelé con Neymar. ¡Por favor! Hay una diferencia abismal. Como Pelé no hay, fue único por su naturaleza, por su esencia. A este muchacho todavía lo tienen que pulir mucho”, agregó el ex capitán.

De todas formas, entre aquellos y el de esta noche, poco va a cambiar. “Fueron partidos duros aquellos que jugamos, y un orgullo enfrentarlos”, subrayó Goncálvez. Y el de hoy será similar. ¡Es una final!

Esta noche no va a estar Goncálvez en la cancha. De hecho no irá ni al Estadio Centenario –como otros campeones de América– porque no le dieron una entrada. Lo verá en su casa, solo, por televisión y sin volumen, y lo sufrirá como siempre, pero confiado en que los que tomaron la bandera de la mística de Peñarol, a partir del rumbo que marcó Diego Aguirre como técnico, serán capaces de hacer historia.

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