22 de mayo de 2015 20:11 hs

Hasta ahora, cada astronauta terrícola que viaja al espacio lleva cosida en la manga blanca de su traje la bandera de su país de origen. Pero a medida que se desarrollan planes para colonizar otros planetas, con Marte a la cabeza, y ante la incierta pero existente posibilidad de que en el futuro se establezca contacto con otras especies, el diseñador sueco Oskar Pernefeldt decidió crear “la bandera internacional del planeta Tierra”.

La idea de Pernefeldt es tener un pabellón que represente a toda la humanidad y que se convierta en un símbolo al momento de abandonar el planeta.

El diseño es simple, pero también tiene su complejidad. Se trata de siete círculos blancos entrelazados sobre un campo azul marino.

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Según su creador, los círculos representan al mundo, pero también a sus habitantes. El hecho de que estén enlazados refleja la necesidad de que “todo en el planeta esté relacionado, de forma directa o indirecta”. A su vez, la unión de los siete círculos forma algo similar a una flor, que simboliza la vida.

Otras referencias para este diseño son los aros olímpicos, el logo de las Naciones Unidas y el diseño de la “flor de la vida” que ha aparecido en distintos formatos en el arte de varias culturas a lo largo y ancho del mundo.

Se trata por lo tanto de un símbolo global, de libre interpretación, que lo hace adecuado para representar a un mundo donde conviven diferentes culturas.

Por su parte, el color azul es elegido por ser la tonalidad con la que nuestro planeta se ve desde el espacio y el tono asociado con el agua, que cubre unas tres cuartas partes de la superficie planetaria. También es símbolo de vida.

De todas formas, Pernefeldt tuvo el desafío de seleccionar el tono exacto de azul, considerando que su uso principal será para representar al planeta en el espacio. El tono elegido tiene el contraste adecuado con el negro del espacio y con el blanco de los trajes espaciales, haciéndolo visible en todo contexto.

Otro punto contemplado por el diseñador sueco es el de la proporción de la bandera. Los distintos pabellones nacionales ostentan proporciones diferentes que también son parte de la identidad del país. Por ejemplo, está la relación 1:1 de la bandera suiza, que la hace un cuadrado perfecto, y la proporción de 5:8. Esta última es conocida como la proporción áurea, un número irracional que tiene varias connotaciones místicas y que a su vez está presente en el arte y en varios lugares de la naturaleza, incluidos la disposición de los pétalos de las flores, la distancia entre los espirales del caparazón de un caracol y en la distancia entre el ombligo y la planta del pie de una persona en relación a su estatura total.

Finalmente, la proporción elegida fue 2:3, presente en la mayoría de las banderas del mundo, incluida la uruguaya.

El resultado, según un video que presenta el proyecto, es una bandera que invita a “cuidarnos los unos a los otros y al planeta en el que vivimos”.

La campaña incluye una serie de fotografías manipuladas en las que se ve a astronautas trabajando en el espacio, posando para las cámaras o plantando una bandera en Marte con el diseño de Pernefeldt. También se muestra su posible utilización en bases antárticas, en actos oficiales y hasta en un estadio durante un partido de fútbol.

No es el primer diseño de una bandera de la Tierra. En 1969, para celebrar el primer Día de la Tierra, el activista John McConnell presentó una bandera en la que se ve al planeta sobre fondo azul. A su vez, en 1970, un granjero estadounidense llamado James Cadle presentó su diseño, que presenta sobre fondo negro a la Tierra, el Sol y la Luna, y que es usado como bandera por el colectivo de buscadores de vida extraterrestre.

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