Empujados por su intransigencia, los sindicatos docentes fastidiaron a los grupos más oficialistas del gobierno, convirtieron en desazón la alegría de los frenteamplistas que habían celebrado la caída del decreto de esencialidad y, en definitiva, los unieron a casi todos.
La intransigencia gremial reunificó a sectores del FA separados por la esencialidad
El espanto unió a sectores de la izquierda que se habían distanciado durante el conflicto en la educación