20 de diciembre de 2012 20:11 hs

Tomando en consideración las dificultades por las que atravesó la economía mundial se puede afirmar que ha concluido una zafra lanera favorable e importante. La escasa oferta de la fibra a nivel global ha permitido sobrellevar un período de cautela en la demanda, con precios que tuvieron primero un esperable ajuste a la baja, pero que tuvieron luego una recuperación muy importante.

El mercado lanero tuvo que enfrentar dos situaciones adversas por la competencia de las demás fibras: el algodón tuvo una fuerte baja de precios y lo mismo sucedió con el petróleo, que es la materia prima de varias de sus fibras competidoras.

Pero, además, los desafíos vinieron desde la demanda por la propia fibra. La recesión europea y el freno en la economía de China generaron problemas adicionales. Por un lado, una menor demanda minorista; por otro, una mayor apuesta por parte de las empresas de la cadena industrial y comercial, que va desde el lavado de lana a las tiendas, a usar sus stocks disponibles para, en la medida de lo posible, demorar compras.

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El resultado fue un ajuste importante de precios que empezó a mediados de 2011 y persistió hasta agosto de este año. Pero, ante ese ajuste, el mercado tuvo un primer repunte en setiembre y empezó gradualmente a cambiar el tono.

Tras superar los US$ 15 por kilo base limpia en Australia en junio de 2011, marcando un récord absoluto, los precios de la fibra empezaron a bajar. Un proceso parecido al de la carne de cordero, que tuvo su récord a mediados de 2011.

La crisis europea empezó a hacerse sentir. EEUU tampoco empujaba y las exportaciones de textiles de China se iban frenando. La lana fue descendiendo. Un año después, en junio de este año, había caído 30%, a US$ 10,5. Y el descenso continuó hasta quebrar los 10 dólares por kilo a mitad de agosto y caer por debajo de US$ 9,50 a comienzos de setiembre.

Allí empezó a reaccionar el mercado. Tras marcar el mínimo los precios rebotaron con fuerza, luego volvieron a aflojar, pero superadas las dudas el mercado tomó a partir de octubre un camino netamente ascendente. Volvió a ubicarse por encima de los US$ 10 a mediados de octubre. Este mes cruzó los US$ 11 para terminar los remates de la primera parte de la zafra en US$ 11,31.

Tal vez sea en parte una señal de que lo peor para la economía mundial ha pasado. La economía de China parece haber empezado una gradual recuperación. Mientras tanto, aunque en Europa los problemas siguen, el colapso del euro no parece estar a la vuelta de la esquina. En EEUU la desocupación va bajando y el gobierno ha decidido nuevas medidas de estímulo económico que pueden consolidar la mejora en el nivel de empleo.

En lo que tiene que ver con la situación intrínseca de la lana, es posible que estemos ante dos situaciones contrastantes. En el corto plazo la baja oferta ha demostrado ser lo que sigue mandando. Ante un amague de normalización en la economía y un leve aumento de los pedidos de las fábricas, los precios reaccionan más de lo que podría esperarse.

Si, como ha sucedido en estos últimos tres meses, un leve incremento de la demanda es capaz de generar una suba importante en los precios, la recuperación puede continuar durante 2013. Porque recuperar la producción de lana lleva su tiempo.

Pero si persiste un aumento en la producción y en el mediano plazo la oferta aumenta tanto en Australia como en Uruguay, planteará un desafío al mercado. Con un precio moderado del petróleo y el algodón la fibra enfrentará una competencia que puede obligar a que haya ajustes de precios. Los stocks, actualmente muy bajos, podrían empezar a crecer.

Por ahora la recuperación de la producción de lana en Australia es modesta. Pero la retención de vientres que se está dando en el principal productor mundial puede llevar a aumentos mayores en la oferta. Sobre esa base The Economist Intelligence Unit espera que los precios de la fibra no vayan mucho más de los actuales valores.

La lana ha demostrado en esta zafra que tiene un papel muy importante a cumplir en los predios como complemento de la carne ovina. La existencia de dos rubros disminuye riesgos. De modo que aunque los dos productos han bajado de precio, la lana lo ha hecho mucho menos y así permite completar una ecuación satisfactoria para muchos productores.

Como el resto de las materias primas la lana ha subido de la mano de una disminución en la oferta, ya que muchos campos ovejeros en Oceanía y el Mercosur han sido ocupados por otros rubros: la lechería y la forestación en Nueva Zelanda, la agricultura y la ganadería de carne.

Desde el año pasado el rubro ovino es capaz de competir por la tierra, y aunque la baja en el precio del cordero haya generado dudas, la producción va en aumento.

La trayectoria futura de los precios dependerá de la fortaleza de la demanda. Y esto será estrictamente relacionado con la recuperación de la economía mundial. Hasta ahora la lana se ha movido al compás del ritmo económico global. Si se concreta un crecimiento superior al 8% en China el año próximo y las textiles europeas se animan a generar ropa de calidad para sus consumidores, la recuperación puede continuar. Por el momento lo que cabe decir es que para los predios ovejeros la lana ha dado una satisfacción y compensó al menos parcialmente el resultado poco satisfactorio de los corderos.

Si logra mantener los buenos resultados recientes, empezará a saberse a mediados de enero, cuando vuelvan los remates en Australia y empiece a escribirse la historia de la lana 2013.

Productores de lana fina mantienen la apuesta

Los productores agrupados en el Consorcio Regional de innovación de Lana Ultrafina (Crilu) hicieron el martes pasado la tercera distribución de reproductores y compartieron información sobre el segmento de producción de más valor de la lana uruguaya.

Se trata de un grupo muy diverso de empresarios, desde pequeños productores de 150 hectáreas a empresas de mayor porte. En general situados en zonas de suelos de escasa productividad del norte del país, han salido de los tramos habituales de producción para incursionar en un tipo de producción que 10 años atrás solo existía en Oceanía y Sudáfrica.

En los primeros años del proyecto, la finura se disparó. De 18 micras como promedio se fue a 21. Con la misma genética, animales mejor alimentados produjeron fibra más gruesa. Pero eso no los desanimó, sino todo lo contrario. Siete años atrás comenzó un proceso genuino de baja en el micronaje de las fibras. Este año lograron un promedio de 16 micras en las majadas de cría. Y en las categorías más jóvenes los promedios bajan aún más: 15 micras de promedio en los borregos y 14,4 de promedio en las borregas.

En campos donde producir volumen no es posible, el rubro de lanas para prendas de alto valor ha permitido lograr ingresos netos importantes.

Con una finura promedio en los establecimientos de 19,5 micras, estos productores están en vísperas de entrar en una zona de premios crecientes en el precio de su fibra. Mientras la lana Corriedale se comercializa en el entorno de los US$ 3,20 y las Ideal y Merino cotizan a US$ 6 y US$ 7 como base, en el caso de las súper finas los precios se van volviendo micra a micra más interesantes.

Las lanas de 19 micras cotizaron en el período setiembre/diciembre a US$ 8,47 como promedio en Australia –extrapolado a base sucia–. Las de 18 micras lo hicieron a US$ 8,9, las de 17 micras a US$ 9,68 y las de 16 trepan hasta US$ 11,52.

No son estos precios solamente australianos sino que por el convenio entre los merinistas y Lanas Trinidad se convierten en el precio efectivamente pago por las lanas uruguayas de esas finuras.

El proyecto, que fuera premiado por la Agencia Nacional de Innovación este año reafirmó su apuesta para 2013.

Cae el algodón

La producción de algodón tendrá una fuerte caída de 11% en 2013, en respuesta a la baja de precio y al elevado valor de los rubros competitivos, como la soja. Según el International Cotton Advisory Committee, la baja en el área y la producción será la mayor en los últimos 20 años.

El precio internacional del algodón ha sido de los más volátiles de todas las materias primas. Alcanzó los mayores niveles de la historia en marzo del año pasado por la baja producción mundial y las fuertes compras de China. Pero los chinos han acumulado volúmenes enormes de reservas y ahora los stocks son récord. Aunque bajarán el año próximo, seguirán elevados en términos históricos.

Los precios están en menos de un tercio de las cotizaciones de entonces. De US$ 5 a US$ 1,80 por kilo. La baja de la producción algodonera es un estímulo para la producción de lana, que tendrá menos competencia. Pero ese descenso es consecuencia de precios muy bajos que seguirán compitiendo con los más caros tejidos de lana.

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