La muerte de ovinos por el temporal de lluvia, viento y frío de esta semana –34.300 cabezas muertas, según el registro actualizado ayer– “fue inevitable y no ocurría desde hace 20 años en esa cantidad”, dijo a El Observador el gerente general del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Javier Otero. Lo ocurrido “hace imposible cualquier medida de precaución, salvo que se metan los animales en la casa”, acotó el técnico.
La muerte de 34.300 ovinos “fue inevitable” según el SUL
La lluvia, el viento y el frío se transformaron en una trilogía fatal